Escúchenos en línea

Nicaragua se viste de rojinegro

Agencias PL y ABN. Desde Managua. | 19 de Julio de 2007 a las 00:00
Decenas de miles de nicaragüenses se reunirán este jueves en la plaza del Malecón de Managua para decir "no al capitalismo salvaje" y conmemorar el 28 aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista. Este año, la efeméride tiene la particularidad de que por primera vez en los últimos 16 años, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) está en el poder. La convocatoria se extendió hasta los departamentos, de cuyas ciudades cabecera saldrán flotillas de ómnibus con miles de pobladores, según reportaron fuentes del FSLN. Tan sólo desde Estelí, llegarán a Managua 12 mil personas, aseveró la víspera el alcalde de esa ciudad, Pedro Pablo Calderón. Muchas son las expectativas generadas entre los nicaragüenses, independientemente de su inclinación política, por el regreso al poder del FSLN el 10 de enero pasado. Para los pobres, que representan el 79 por ciento de los 5,1 millones de habitantes del país, se trata de una oportunidad única para poder revertir la paupérrima situación en que los sumieron 16 años de gobiernos neoliberales. Los ricos, por su parte, observan con recelo cada paso que da el gobierno, a pesar de que Ortega les prometió desde un principio respetar la propiedad privada y la economía de mercado. Este 19 de julio se empiezan a cumplir algunas de las esperanzas del pueblo, porque obviamente, en seis meses no se pueden cumplir tantas expectativas, afirmó el comandante Tomás Borge, en declaraciones a Prensa Latina. De acuerdo con Borge, embajador de Nicaragua en Perú, la oposición de la derecha local a las políticas del gobierno entorpece los esfuerzos que este realiza para dar respuesta a los acuciantes problemas del país, sobre todo en el sector energético. El restablecimiento de la gratuidad de la educación y la salud pública, y el inicio del programa Hambre Cero, que beneficiará a 75 mil familias campesinas pobres en cinco años, son logros de los que podrán presumir los sandinistas este 19 de julio.

Contra el capitalismo salvaje

La coordinadora de los Consejos de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo, destacó que tienen más de dos décadas celebrando este triunfo y este año será especial, porque el pueblo se reencontrará en toda su dimensión y fortaleza. Explicó que miles de nicaragüenses provenientes de todo el país se organizan en caravanas para congregarse en la referida plaza. "El pueblo nicaragüense festejará que nuevamente está en la lucha la Revolución Sandinista, pues tiene la posibilidad de recuperar su derecho, no sólo para vencer el hambre y la pobreza sino para transitar hacia nuevos días de bienestar y prosperidad", expresó. A su juicio, ha llegado nuevamente la Revolución al poder con la elección, el 5 de noviembre de 2006, de Daniel Ortega como presidente de Nicaragua. "Son más de 150 mil mujeres que recibirán el bono productivo, las cuales se volverán líderes sociales y políticos en sus comunidades. Estamos también defendiendo el derecho al 50% de mujeres en todos los cargos de elección nacional, local y en las elecciones internas de nuestro propio partido. Estamos avanzando. Seguimos haciendo revolución que incorpora el potencial, la fortaleza y la capacidad de la mujer", resaltó. En su opinión, es necesario rescatar la frase que el presidente Ortega utilizó durante toda su campaña electoral: "Dejar atrás los 17 años de capitalismo salvaje". Se conoce como Revolución Popular Sandinista al proceso que en 1979 comenzó en Nicaragua protagonizado por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), llamado así en memoria de Augusto C. Sandino, y que puso fin a la dictadura de la familia Somoza, al derrotar al hijo del fundador de la Dinastía Somoza, Anastasio Somoza Debayle, caracterizado por ser un gobernante corrupto y dictatorial. Con un amplio respaldo popular, el Frente Sandinista entró en Managua el 19 de julio de 1979 al dar comienzo a un período de gobiernos de perfil progresista de izquierda. Con el triunfo de la revolución comenzaba un nuevo período lleno de ilusión, pero también de dificultades. El país había quedado destrozado por la guerra, las víctimas habían sido numerosas y Estados Unidos mostraba una actitud recelosa ante las nuevas autoridades nicaragüenses. Se formó una junta de cinco miembros para administrar el país y Daniel Ortega, un comandante sandinista, fue nombrado coordinador. Se anuló la constitución somocista y se inició la obra de reconstrucción del país. Se llevó a cabo una intensa campaña de alfabetización, se nacionalizaron las tierras y propiedades de la familia Somoza y de sus más importantes colaboradores, aunque se respetaron otras propiedades y empresas. Se dieron los primeros pasos para mejorar la atención sanitaria y para llevar a cabo una reforma agraria. El proyecto sandinista no pasaba por el reparto indiscriminado de tierras a los campesinos, sino por el agrupamiento de éstos en cooperativas de trabajadores. Esto provocó algunos roces y decepciones entre quienes habían pensado que la revolución daría paso a la propiedad de la tierra. Por otra parte, muchos nicaragüenses afines a Somoza emigraron a Miami, Estados Unidos, donde constituyeron, junto con los cubanos exiliados, un poderoso grupo de influencia en la política norteamericana. Pronto empezaron los problemas. Una parte importante de la Guardia Nacional se refugió en Honduras y Costa Rica, mientras ayudada y financiada por Estados Unidos, inició una guerra contra el régimen sandinista. En el curso de esta guerra las atrocidades fueron enormes y los recursos dedicados a la misma cada vez eran mayores. Fue necesario instituir un servicio militar y eso causó descontento en muchas personas de Nicaragua. Las cooperativas de campesinos fueron el blanco preferido de los contrarrevolucionarios (o 'contras') y los errores de los sandinistas hicieron que una parte de la población, que inicialmente apoyaba al Gobierno, se decantase por la 'contra'. Una ola de solidaridad mundial fue la respuesta a la agresión. Se formaron numerosos comités de solidaridad con Nicaragua y los gobiernos europeos desarrollaron importantes proyectos de colaboración con el pequeño país que pugnaba por salir de su atraso. Muchos nicaragüenses fueron enviados a estudiar a universidades extranjeras y brigadas de cooperantes y voluntarios acudían a poner su grano de arena (y a veces a hacer su particular revolución) al agitado contexto nicaragüense. La guerra dificultaba las comunicaciones, consumía recursos ingentes y ocasionaba una gran escasez en el país. El gobierno de Estados Unidos fue condenado por el Tribunal Internacional de La Haya y requerido, sin éxito, para que cesase en su guerra de agresión contra Nicaragua. En 1984 los sandinistas vencieron en unas elecciones supervisadas atentamente por observadores internacionales y Daniel Ortega fue elegido presidente. La guerra de agresión continuó y en 1985 Estados Unidos decretó un embargo comercial contra Nicaragua. La intervención de otros países, en el marco de unos acuerdos de paz globales para la región (en aquella época había conflictos armados en Guatemala y El Salvador) se tradujo en la celebración de nuevas elecciones en 1990 que, contra todo pronóstico, fueron ganadas por una coalición derechista, Unión Nacional Opositora (UNO). A raíz de las elecciones de abril de 1990, fue elegida presidenta Violeta Barrios de Chamorro, viuda de Pedro Joaquín Chamorro, periodista y político conservador asesinado en 1978 por orden de Somoza. La victoria de la UNO trajo, con el tiempo, la pacificación del país. Durante varios años las carreteras de muchas zonas fueron inseguras, debido a las bandas de ex-contras (recontras), ex-sandinistas (recompas) o mixtas (revueltos) que se dedicaban al saqueo. A pesar de haber quedado en minoría, los sandinistas tenían todavía mucho poder e influencia en el país. En 1996 unas nuevas elecciones dieron la victoria a Arnoldo Alemán (del derechista Partido Liberal) y los sandinistas volvieron a quedar en segundo lugar. En el 2001, el mismo partido ganó los comicios, llevando al poder al conservador Enrique Bolaños. Con las elecciones presidenciales llevadas a cabo el 5 de noviembre de 2006 el candidato sandinista, Daniel Ortega, vence con 38% de los votos. Con esta victoria se pone fin a 16 años de gobiernos conservadores que llevaron al país a la situación de pobreza. La campaña electoral, llevada a cabo por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), llamaba a una política de reconciliación, el segundo de la lista era un antiguo contra y bajo el lema Unida, Nicaragua Triunfa se daba un ambiente de triunfo de tendencias izquierdistas en América Latina. Las primeras acciones de Gobierno del FSLN fueron reestablecer la gratuidad de los servicios de educación y salud, se prohibió el cobro en las escuelas públicas de matrículas, mensualidades, material escolar y otros insumos. En salud se eliminaron las consultas privadas en los centros públicos y se restituyó la gratuidad de los medicamentos, las operaciones quirúrgicas y las pruebas clínicas que se realicen en los centros sanitarios dependientes del Estado.

Descarga la aplicación

en google play en google play