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Por pinche, el gobierno de Costa Rica hace un relajo con su consulado en Managua

Por Álvaro Murillo, diario La Nación, de Costa Rica. | 25 de Julio de 2007 a las 00:00
Las quejas siguen persiguiendo al consulado de Costa Rica en Managua. Sus nuevos vecinos ya se quejaron de desórdenes ante las cancillerías tica y de Nicaragua y hasta publicaron en Internet una página con fotos del entorno de la sede consular. "Nuestros negocios están siendo severamente afectados", se quejaron los vecinos en una carta que enviaron al canciller de Costa Rica, Bruno Stagno. Ellos acusan a Costa Rica de haber elegido como nueva sede una casa inadecuada para recibir a unas 800 personas por día. Aducen que por eso abundan las filas y, por tanto, las ventas ambulantes, que convierten la zona en un "mercado". Al consulado ingresan al menos 15 mil dólares diarios, pues por cada visa otorgada cobran 20 dólares, sin contar con otro tipo de permisos que son más caros. La Cancillería decidió trasladar su sede hace casi un mes pues el otro lugar también tenía molestos a los vecinos y era inadecuado para atender el flujo de viajeros. Para ello eligió una casa ubicada a pocos metros de la catedral de Managua, en una zona céntrica, dentro de lo posible en esa ciudad. "Aquí viven ancianos, niños que antes caminaban hacia su escuela, ahora lo hacen en medio de la basura que se acumula en las calles por un desorden administrativo. El parque ha sido privatizado por el consulado como ‘sala de espera’", denunció Mirna Zepeda, una de las vecinas. Las denuncias han llegado a entidades que velan por los derechos humanos en Nicaragua, según los vecinos. Agregan que han intentado dialogar con el cónsul en Managua, Víctor Láscarez. "No solo se ha negado a recibirnos, sino que en los pocos contactos ha demostrado una mala educación que no concuerda con su imagen de representante de su país". Ayer se intentó consultar a Láscarez , pero no contestó su celular. El embajador, Antonio Tacsan, pidió que se le llamara luego, pero después no atendió. Los habitantes del reparto Serrano, sin embargo, admitieron que ven mejorías en el servicio, por medidas que se han aplicado, como abrir más temprano y disponer de dos cónsules más. Los funcionarios Mario Charpentier y Óscar Camacho, diplomáticos de carrera, intervinieron en la sede consular esta semana, lo que ha reducido el tiempo de atención y evita filas más largas. Víctor Láscarez continúa ejerciendo como ministro consejero y cónsul general en Nicaragua, ahora sin la ganancia del 5% del costo de los timbres consulares, que están agotados. En el gobierno anterior el consulado operaba con las ganancias que la venta de timbres consulares deparaba al entonces cónsul, Gerardo Zúñiga. Llegado este gobierno de Oscar Arias, la Cancillería decidió "tomar control" del consulado en Managua y asumir los costos, para recuperar la "dignidad". La sede se trasladó al barrio Batahola Norte y generó suciedad y un mercado informal que molestó a los vecinos y usuarios. Entonces decidieron mudarse a otra sede, pero desde el primer día, el 2 de julio, los habitantes del barrio activaron medios de denuncia.

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