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Agustín Jarquín cree que los CPC son «sectarios»

Por Lourdes Arróliga. Semanario Confidencial. Edición 545 . Del 29 de julio al 4 de agosto de 2007. | 29 de Julio de 2007 a las 00:00
Ya no los anuncian en la plaza pública como lo hicieron duran­te las campañas electorales cuando el Frente Sandinista vendía a la Convergencia Nacional como su proyecto político de reconciliación y pluralismo. Ahora en el gobierno, tras la victoria electoral del 2006, el papel de los convergentes "ha sido poca" reconoce el diputado Agustín Jarquín Anaya, de la Unión Demócrata Cristiana (UDC), que acompaña a los sandinistas desde las elecciones nacionales del 2001 cuando fue compañero de fórmula presidencial comandante Daniel Ortega, actual mandatario de la república.

Por Lourdes Arróliga, Confidencial

Jarquín Anaya admite un tímido "mea culpa" ante la situación de distanciamiento de los convergentes, pues considera que "posiblemente ellos (el FSLN) quisieran que hubiera más beligerancia (política), porque lo atractivo de los aliados es que sean atractivos para un sector de la población que no acoge estrictamente las preferencias sandinistas, entonces, ahí tenemos faltas recíprocas", sostiene el diputado. Sin embargo, estos seis meses de gobierno le muestran una tendencia hacia el sectarismo político, por ejemplo en la integración de los Consejos de Poder Ciudadano (CPC), que según el presidente Ortega no están sometidos a su control partidario. A los "pescaditos" la realidad les muestra otra cosa. "Hemos visto con preocupación que hay una tendencia al sectarismo. A pesar del discurso de Ortega de los CPC, la integración no ha sido plural, ha sido monocolor. (La semana pasada) teníamos una reunión de la UDC y nos contaban que la posición de liderazgo sandinista, son los que copan los primeros puestos, entonces la gente nuestra se retira", señala Jarquín Anaya. ¿Siendo ustedes aliados del partido FSLN? Siendo aliados del partido, entonces más bien veo una preocupación de que una instancia que es conveniente para el país en función de contribuir a resolver juntos la problemática local, y a la vez asumir una posición de fiscalización de la gestión pública con base a los actores públicos, directores de programas, alcaldes, etc, se está perdiendo si no se hace una pronta corrección, por el sectarismo, que también tiene una reacción sectaria del otro lado: de ALN, del PLC, gente que no es de la alianza porque se sienten excluidos, y entonces, reaccionan de la manera objetiva, de decir: tachar esa cosa. Ese es un elemento que nos preocupa y que el presidente Ortega tiene que ser más categórico, lo dijo el 19 de julio (durante la celebración del 28 aniversario de la Revolución Popular Sandinista) que la integración debía ser plural y que no debería haber miramientos de banderas políticas, pero parece que su afirmación no ha tenido eco y el manejo en el territorio ha sido sectario. ¿Qué peso tiene la Convergencia en el gobierno del FSLN? En términos de participación personal poca, es decir, casi nula. Es un tema que está en la agenda y ahora que ya pasaron seis meses y que entramos en un segundo periodo legislativo, y en las vísperas de ini­ciar elecciones municipales para el dos de noviembre del 2008, es un tema que creo que debemos revisar en agosto, septiembre, octubre, para preparamos. Hagamos una revisión numérica de la participación en el Ejecutivo, Asamblea, gobiernos locales, etc. En el Ejecutivo no alcanzan en una mano, estamos hablando de Steadman Fagot --quien fue opositor al sandinismo por las armas--, que está en INPESCA; Luis Humberto Guzmán que está como asesor externo en el Ministerio de Relaciones Exteriores, tiene un cargo de tercer nivel. En el legislativo sí hay una representación más plural: Brookling Rivera (YATAMA), su suplente Faran Dometz, que es socialcristiano; Miriam Argüello (conservadora), la comandante Elida María Galeano (de la Resistencia Nicaragüense) y yo Agustín Jarquín, cinco personas de treinta y ocho (diputados de la bancada sandinista). En alcaldes tenemos a Cresencio Ruiz de Altagracia (Isla de Ometepe) que es de la UDC, el de San Ramón es nuestro, el de Matagalpa es liberal. Hablamos como de dieciséis alcaldes y más de setenta vicealcaldes que son de la alianza. ¿Llenó las expectativas que tenían de esta alianza política? En términos generales sí, diría con una calificación de un setenta y cinco por ciento. ¿Un porcentaje bastante alto? Para mí no es tan alto. O el 80% si querés, porque lo de fondo: el mantenimiento de la democracia, la economía de mercado con enfoque social, el pluralismo político, el respeto a las instituciones ya la ley, es algo que este gobierno lo ha mostrado con hechos. Por encima de toda la retórica y la controversia pública, lo cierto es que vemos a un gobierno que tiene un propósito y se sienta a dialogar. ¿Se sienten relegados como Convergencia? Ya no los mencionan en la plaza pública, por ejemplo en la celebración del 19 de julio. El 19 de julio no hubo mayor presencia de la Convergencia. Estaba ahí el vicepresidente Jaime Morales, que actúa con identidad propia, no se integra a la Convergencia. Y ha sido esa la dinámica, por eso te digo que deseamos una posición diferente en los próximos tres meses. Cuando entraron en la Convergencia había una serie de compromisos que giraban en torno a reformas electorales, constitucionales, etc. ¿En qué quedó esta agenda? Esos temas están en la agenda, está el mejoramiento de la seguridad, del sistema político, del sistema tributario para que haya más equidad. Ahora, la reforma constitucional, nosotros hemos asumido en estos meses y va­mos a revisar en la Asamblea de septiembre (de la UDC) una serie de posiciones y definir los planteamientos municipales del próximo año. Vamos a revisar nuestro criterio porque nosotros consignábamos que a estas alturas viendo la situación era más conveniente no tocar la Constitución a pesar de que tenemos ahí, demandas muy concretas que van desde el sistema electoral: cambiar el sistema de planchas que no responsabiliza a los elegidos con sus electores, esa reforma creemos que se tiene que hacer. Pero por cuestiones tácticas, lo dijo Luis Humberto Guzmán (presidente de la UDC) es necesario dejar reposar la constitución un rato para afirmar el sistema que tenemos ahorita.

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