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Luna de miel entre Washington y Managua

Varias agencias. Desde Washington y Managua. | 1 de Agosto de 2007 a las 00:00
Los gobiernos de Estados Unidos y Nicaragua parece que han iniciado una luna de miel. El martes, el presidente Daniel Ortega tomó la iniciativa cuando propuso destruir más del 60% de los misiles tierra aire en poder del Ejército a cambio de equipos médicos y medicamentos, e inmediatamente, en Managua y en Washington, personeros de la administración republicano reaccionaron complacidos. Además, este miércoles, la administración de George Bush informó que ha extendido la excepcionalidad conocida como "waiver" por los avances en la solución de los reclamos de propiedad a ciudadanos estadounidenses Esta excepción, que venció el 29 de julio para Nicaragua, es aprobada por el Congreso a pedido del gobierno de Estados Unidos tras evaluar el avance de la nueva administración en atender los reclamos de propiedad a ciudadanos estadounidenses que fueron confiscados en la década de 1980 por el anterior gobierno de Ortega (1979-1990). En los primeros seis meses de este gobierno se solucionaron los reclamos de propiedad a 36 estadounidenses, según un informe de la Procuraduría General de la República. Según registros de Estados Unidos en agosto del 2006 había 712 casos de reclamo de indemnización de propiedades confiscadas a estadounidenses. El presidente Ortega consideró este miércoles como "una buena noticia" la decisión de Estados Unidos de extender el "waiver". La extensión del "waiver" cada año está sujeta a una norma legal estadounidense que prohíbe entregar ayuda bilateral de Estados Unidos así como dar su aval para recibir préstamos de organismos financieros internacionales a países que no han resuelto los problemas de propiedad a sus ciudadanos. Ortega valoró que esta decisión del Congreso estadounidense "es una prueba de que Nicaragua debe construir sus relaciones con Estados Unidos dentro de un marco de respeto". El mandatario manifestó que le "parece muy importante que en estas condiciones (el Congreso) esté aprobándose el Waiver".

Dispuestos a negociar

Entretanto, en Washington, el portavoz adjunto del Departamento de Estado Tom Casey, anunció que el gobierno de Estados Unidos está dispuesto a hablar con Nicaragua sobre la propuesta formulada por el presidente Ortega de intercambiar misiles por medicinas y equipos médicos. "No creo que nos hayan hecho ninguna propuesta formal similar, pero con seguridad, si el gobierno nicaragüense quiere hacerlo, estoy seguro de que nuestros representantes allí, así como aquí, estarían interesados en escucharla", afirmó. El presidente Ortega propuso el martes a su homólogo George W. Bush entregarle 651 misiles SAM-7, cuya destrucción ha exigido el Pentágono, a cambio de equipos de salud con tecnología de punta y medicamentos para los hospitales públicos de ese país. "Nuestra propuesta es 'démosle una salida a este tema' (de destrucción de misiles); que deje de ser un elemento de tensión", expresó el mandatario durante la clausura de la celebración por el 28 aniversario de fundación de la Fuerza Aérea. "Que les diría yo a Estados Unidos. Está bien. Hay 1,051 cohetes, (Nicaragua) se queda con 400 cohetes y el resto de cohetes los destruimos, pero a cambio tienen que dar algo. A última hora, si no quieren dar helicópteros que den instrumentos quirúrgicos para mejorar los hospitales, porque cada cohete de esos vale plata, vale bastante dinero, que den instrumentos quirúrgicos, tomógrafos, que tanta falta hacen en los hospitales, que den aparatos para hacer diálisis, que tanta gente pobre se muere porque no tienen para hacerle la diálisis", destacó. El jefe del Ejército de Nicaragua, el general Omar Halleslevens, no se pronunció sobre la propuesta de Ortega y dijo que pedirá una reunión con el jefe del Ejecutivo para conocer más detalles. "No va a ser ningún regalo, sino simplemente un trueque. Que se lleven ellos (Estados Unidos) los 651 cohetes, pero a cambio que nos entreguen medios tecnológicos de última generación para atender problemas renales y de cáncer, y un buen lote de medicamentos", insistió Ortega. El mandatario nicaragüense reveló que tiempo atrás propuso al gobierno estadounidense intercambiar los misiles por helicópteros, sin obtener respuesta alguna. "A última hora, si no quieren dar helicópteros, que den instrumentos quirúrgicos para mejorar los hospitales", dijo. Casey expresó también la satisfacción del gobierno estadounidense porque Ortega mueva la cuestión. "Saludamos las afirmaciones hechas por el presidente nicaragüense, (diciendo) que están interesados en ser responsables al tratar este asunto y procurando que esas armas sean eliminadas". Casey insistió en la importancia de que las armas, de origen soviético, sean destruidas para evitar que caigan en manos de terroristas. En su propuesta, Ortega aclaró que el Ejército conservaría 400 de los 1.051 misiles antiáreos que posee en sus arsenales, ya que son "parte del equilibrio de fuerzas a nivel centroamericano". Hace dos años y tras fuertes presiones de Estados Unidos al entonces presidente Enrique Bolaños, Nicaragua destruyó unilateralmente 1.000 misiles tierra-aire, la mitad de los que conservaba desde la revolución de la década de 1980, cuando los adquirió en la extinta Unión Soviética. "Estos son misiles transportables por un hombre, lo que significa que uno simplemente se lo pone en el hombro y dispara. Son una potencial amenaza para la aviación civil. Eso es algo reconocido como una preocupación no sólo por Estados Unidos, sino por el G-8 y otros en todo el mundo", agregó. En Managua, la portavoz de la embajada estadounidense en Managua, Kristin Stewart, dijo que "estamos dispuestos a dialogar con el Gobierno (de Ortega) este asunto". La fuente agregó que Washington también está dispuesto a hablar con Ortega sobre "muchos otros temas de interés" para ambos países, que no precisó. El martes, el embajador de Estados Unidos en Managua, Paul Trivelli, aplaudió la iniciativa. "Me alegra saber la posibilidad que aparentemente abrió el presidente (Ortega) sobre ese asunto", dijo Trivelli tras mencionar que "con mucho gusto" se la transmitirá a su gobierno para que la estudie. Trivelli insistió en la destrucción de estos cohetes antiaéreos porque aunque estén bien resguardados por las autoridades militares alegó que siempre son un peligro para la seguridad regional y por eso varios países en el mundo los han eliminado con apoyo de Estados Unidos y los miembros del G-8. "En un mundo donde hay tanto terrorismo, tanto tráfico de armas, creo que vale la pena tener un programa para destruir de una vez por todas esos misiles", indicó el diplomático.

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