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Vicepresidenta española cautelosa y Ortega duro con Fenosa

Varias agencias. Desde Managua. | 2 de Agosto de 2007 a las 00:00
Poco antes de la firma de acuerdos entre Fenosa y el gobierno, al mediodía del jueves, la vicepresidenta primera del gobierno de España, María Teresa Fernández de la Vega, quien llegó a Managua la noche del miércoles, expresó su seguridad de que se produciría un final satisfactorio. Fernández de la Vega se refirió al acuerdo pendiente entre la empresa española y el gobierno de Managua, al responder a los periodistas, tras el encuentro que sostuvo con el presidente Daniel Ortega. Durante este encuentro, representantes de los gobiernos de España y Nicaragua firmaron el acta de la VII reunión mixta de cooperación, que define las prioridades de trabajo conjunto de ambas partes, en los próximos cuatro años. La vicepresidenta dijo que tanto ella como el presidente Ortega comparten la impresión de que las negociaciones entre Fenosa y el gobierno de Managua están avanzando. Sentado a su lado, el presidente Ortega enfatizó en primer lugar que la visita de De la Vega no estaba vinculada al contencioso con la eléctrica. Se remontó a cuando se produjeron los procesos de privatización, cuando el FSLN no estaba en el poder, para remarcar que nunca lo apoyaron. "Lo que ha sucedido es que hoy las condiciones de generación y distribución de Nicaragua son las peores en su historia", enfatizó. "Estamos frente a una crisis energética en la que es de vida o muerte para el país el superarla", dijo Ortega, que llegó a deslizar que el "el tema de las privatizaciones" lo están "revisando" y defendió ir al "arbitraje" con la eléctrica española. Así, arremetió contra las privatizaciones, porque "le sacan, le sacan y no invierten nada en mantenimiento" y declaró que su Ejecutivo no daría ayudas subsidiarias a Unión Fenosa, una empresa que "opera por su cuenta y riesgo". "Cuando uno se mete en su negocio va a su propia cuenta y riesgo", señaló. Sin que terciase pregunta y ante las afirmaciones de Ortega, que en ningún momento mencionaba la posibilidad de consenso, De la Vega tomó por segunda vez la palabra a este respecto. Dijo que este día también se reunió, por separado, con ejecutivos de Unión Fenosa que se encuentran en Managua. La vicepresidenta sostuvo que la empresa le había trasladado que se iba a encontrar una solución para armonizar sus "intereses" con los de los ciudadanos nicaragüenses. Agregó que el presidente de la compañía, Pedro López Jiménez, le había explicado horas antes que la negociación estaba avanzada y que había un "principio de acuerdo" con dos puntos, que tras la rueda de prensa se confirmó, con el gobierno nicaragüense. El primero señala que el Ejecutivo nicaragüense se compromete a promover una Ley anti fraude y el segundo, que Unión Fenosa promete hacer un plan de inversiones. Sobre este segundo punto, fuentes del Ejecutivo español concretaron que el acuerdo que se ha cerrado incluye un compromiso de Unión Fenosa de promover inversiones en un plazo de tres años por importe de 33 millones de dólares. Fernández de la Vega informó, por otra parte, que ya se acordó una financiación española vía créditos FAD por 10 millones de euros (más de 13 millones de dólares) para proyectos de generación de energía, "mas allá del acuerdo entre el gobierno y Unión Fenosa, que todos debemos de respetar", con la esperanza de que las autoridades de Managua contribuyan a que se atiendan las demandas de energía de los nicaragüenses. En Managua se encuentran el presidente y vicepresidente de la eléctrica española, López Jiménez y Honorato López Isla, respectivamente, a la espera de que concluyan las negociaciones para elaborar un memorando de entendimiento entre la partes que pretenden firmar. Unión Fenosa ejerce el monopolio de la distribución eléctrica en gran parte del país desde 2000 y se queja que el robo de energía de grandes consumidores ocasiona a la empresa grandes pérdidas cada año. La vicepresidenta, que realiza una visita oficial a Nicaragua de 24 horas, insistió en que "hacemos los mejores votos para que nuestra empresa española y el gobierno (del presidente Ortega) lleguen a un acuerdo que satisfagan los intereses de ambas partes". Tras estas explicaciones de la vicepresidenta –que dejó claro que este conflicto no está ligado a la cooperación española en este país–, a Ortega se le interrogó directamente sobre si se iba a llegar a un acuerdo. Sólo entonces concedió: "Soy siempre optimista, si perdemos el optimismo nos morimos". El mandatario recordó que la crisis energética que afronta el provoca apagones diarios de más de siete horas, que afectan a los usuarios de todo el territorio nacional. Ortega exhortó a los ejecutivos de empresas generadoras y distribuidoras de la energía demostrar voluntad para aportar soluciones destinadas a garantizar el servicio de luz eléctrica en todo el país. "Yo espero que se encuentre un pronto acuerdo, ya que de lo contrario tendremos que tomar la solución en nuestras manos, porque no podemos permitir que el país se paralice por falta de energía", advirtió Ortega, aunque auguró su voluntad de "no llegar a esos extremos". Sobre la Ley antifraude a la que se refirió De la Vega, precisó que sólo afecta a los grandes usuarios. "Espero que se encuentre pronto una solución, de lo contrario tendremos que tomar la solución de nuestra mano, porque no podemos permitir que el país sea paralizado por falta de energía", volvió a amagar. La intervención primera de Ortega en el encuentro, en el que se suscribieron una Comisión Mixta de Cooperación y una donación para el sistema sanitario nicaragüense, tuvo rasgos pintorescos, con alusiones a la lucha contra el machismo por la presencia de tres mujeres en la delegación española –la vicepresidenta y las secretarias de Estado Leire Pajín y Trinidad Jiménez–, y después, a la lucha contra el capitalismo. "Estamos cuatro países, la Cuba de Fidel, la Venezuela de Chávez, la Bolivia de Evo y Nicaragua para "ver cómo integrar a América Latina en el Comercio justo, porque ahora estamos bajo la dictadura del capitalismo global", señaló. "Es una batalla quijotesca", resumió Ortega, que regaló a De la Vega el libro de poemas de Gaspar García Laviana, sacerdote asturiano y guerrillero, que luchó con el Frente Sandinista y cayó en combate en 1978.

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