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Un canal hacia el progreso

La Habana. Por Sergio Alejandro Gómez. Granma. | 13 de Febrero de 2015 a las 04:30
Un canal hacia el progreso

Nicaragua sueña y construye en grande. Su nuevo canal interoceánico, que será la obra de infraestructura más grande de América Latina, es parte de un proyecto mucho más ambicioso: remover la pobreza y edificar una sociedad más justa.

“El Canal es un medio, no un fin”, aseguró a Granma Telémaco Talavera, asesor del Presidente de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega, y vocero de la Comisión Nacional creada para supervisar la megaobra.

Talavera, que estuvo de visita esta semana en nuestro país, recuerda que la construcción de una vía entre el océano Pacífico y el Atlántico a través de su país es una aspiración centenaria de los nicaragüenses.

Hoy ese sueño comienza a hacerse realidad.

El pasado 22 de diciembre comenzaron las primeras obras de la ruta que tendrá una longitud de 278 kilómetros, y cuyo ancho y profundidad posibilitarán el paso de los buques más modernos de la actualidad e incluso los que están proyectados para las próximas décadas.

Sobre las obras asociadas al Canal ahondó que se construirá un gran aeropuerto, una zona de libre comercio, un centro internacional de negocios y dos grandes puertos de aguas profundas, uno en el Pacífico y otro en el Atlántico, entre otras infraestructuras complementarias.

La inversión de la empresa china HKND, que está a cargo del proyecto,  es superior a los 50 000 millones de dólares. La vía generará cientos de miles de empleos directos y muchos más puestos de trabajo de manera indirecta.

“Esperamos que el país duplique su Pro­ducto Interno Bruto. Nicaragua ha crecido a niveles altos cercanos al 5 %, pero necesitamos más para poder seguir aumentando los servicios sociales y mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos”, añadió.

Como toda acción humana, el Canal tiene un impacto en la naturaleza, pero el criterio de selección de la ruta fue el de menor costo ambiental y humano.

Además, gracias a los recursos económicos que va a generar —explicó Talavera— se po­drá aumentar la reforestación y el manejo de las reservas naturales y cuencas hidrográficas. “Sin negar el impacto focalizado, el saldo ge­ne­ral de la obra va a ser positivo”, aseguró.

UN PLAN DE DESARROLLO INTEGRAL

El Gran Canal no es un proyecto aislado, sino que forma parte del Plan Nacional de Desarrollo de Nicaragua impulsado por el Comandante Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo, dijo Talavera.

El objetivo es continuar restituyendo derechos, reducir la inequidad y la desigualdad, promover la competitividad de las empresas y continuar revirtiendo el deterioro ambiental.

“Es muy grande la brecha social que debemos superar los nicaragüenses”, refirió.

En el caso de la educación, por ejemplo, se han retomado los proyectos de alfabetización que fueron abandonados por los gobiernos neoliberales.

Con el retorno al poder del Frente Sandinista de Liberación Nacional  en el 2007 y gracias al apoyo de Cuba, se comenzó a implementar con mucho éxito el método Yo sí puedo.

Pero la idea es ampliar en sentido general el acceso a la educación primaria, secundaria y técnica, así como a la universitaria. Se apoya también esta inserción con bonos, meriendas escolares y apoyos especiales para los estu­diantes con menos recursos, explicó.

La clave está también —añadió— en potenciar la investigación e innovación tecno­lógica para que el impacto y efectividad de la educación en la sociedad sea aún mayor. 

Por otra parte, se ha ampliado el acceso a la salud con la construcción de nuevos hospitales y la reparación de los que ya existen. Antes la gente moría en la recepción de los centros de salud, pues si no tenía dinero o seguro no era atendido.

Ahora la realidad es distinta.

Pero aún más importante, aclara, es promover la salud de una manera preventiva. “Eso se logra mejorando la calidad de vida de las familias”.

La FAO ha reconocido que hemos avanzado significativamente en la reducción del ham­bre y la desnutrición infantil, sostiene.

“En todo este proceso ha sido clave el esfuerzo y la visión nacional, pero también ha estado presente activa y sistemáticamente la cooperación solidaria de Cuba, no solamente con su personal de salud sino también con la formación de cientos de jóvenes nicaragüenses”, dijo.

Esa cooperación ha llegado al campo de las personas con discapacidad. “Hicimos un cen­so en todo el país para poder darle una atención humana y restituirles sus derechos para que sean protagonistas de Nicaragua”.

El asesor presidencial destacó también la validez de programas sociales como el Plan Techo que entrega diez láminas de zinc a cada familia. “Parece poco, pero es un cambio radi­cal para lograr una vida más digna, que ha beneficiado ya a más de 750 000 personas”.

Asimismo, se han construido miles de viviendas sociales para familias con recursos limitados. 

Existen otros planes para aumentar la ca­pacidad productiva mediante bonos de apoyo a productores, en los que se priorizan a las mujeres. “Eso permite empoderar a la familia y lograr un mayor nivel de equidad”.

Explicó que con el programa Usura Cero, el Fren­te Sandinista busca llevar créditos accesibles para aquellas personas de bajos recursos que quieran desarrollar una nueva actividad económica.

En el sector de la energía se han logrado importantes avances. Al iniciar el 2007, re­me­moró, Nicaragua tenía cortes de energía de cuatro a 12 horas, lo que era catastrófico para la población pero también para el desarrollo empresarial y los servicios.

Con la visión del Gobierno y el apoyo de Cuba y Venezuela terminamos con los cortes. En el 2006 solo teníamos el 25 % de energía renovable y solo llegamos al 54 % de las fami­lias. En la actualidad tenemos más del doble de energía renovable y más del 80 % en el sector domiciliar, informó.

Además, este año comienza un gran pro­yecto de transformación energética con la hidroeléctrica de Tumarín. Tenemos planificado llegar al 2017 con el 79 % de generación de energía renovables y al 2020 con una matriz del 90%. “Queremos pasar de ser deficitarios a proveedores en el sistema de distribución centroamericano”.

En las comunicaciones, prosiguió, hemos contratado un satélite de datos y esperamos contratar uno de video.

Destacó Talavera la alianza estratégica entre el Gobierno, sector privado y los trabajadores. Hemos empoderado las asociacio­nes, y hoy tenemos más de 4 500 cooperativas, mientras promovemos otras formas asociativas para competir mejor.

En cuanto a infraestructura, se han rehabilitado puentes, puertos y ampliado la red de carreteras que será necesaria para asumir las cargas del Canal.

Se continúa potenciando el turismo y los atractivos naturales y culturales del país. En este sentido, las primeras obras de movimiento de tierra para la ruta interoceánica han sacado a la luz 15 000 piezas arqueológicas que constituyen un nuevo atractivo.

La producción agropecuaria no se puede relegar sino que tiene que dar un impulso desde la micro producción a la gran producción.

“No vamos a generar una monodependencia con el Canal. Sería un error grande. Tiene que ser un dinamizador de los diferentes sectores de la economía. No podemos hablar del Gran Canal al margen del Programa de Desa­rrollo para el avance integral de Nicaragua”, concluyó.

BENEFICIOS PARA TODA LA REGIÓN

Talavera explicó las peculiaridades de la megaobra que emprende su país.

El canal de Panamá estuvo casi un siglo en poder de los Estados Unidos y los panameños necesitaban documentos especiales para en­trar en su territorio y no tenían jurisdicción allí. El Comando Sur manejaba su seguridad y las leyes que regían eran las estadounidenses, recordó.

“Este es un canal soberano de Nicaragua, donde prevalecen las leyes nacionales, pero construido con inversión extranjera. Los ni­caragüenses no requerirán ningún documento especial y será nuestro Ejército quien lo custodie”.

La Asamblea Nacional nicaragüense otor­gó una concesión por 50 años para su gestión por la parte china, la cual puede ser prorrogable por otro medio siglo.

El funcionario nicaragüense insistió que su país ve la obra como un complemento y no una competencia para el canal de Pa­namá.

A pesar de la ampliación del canal pa­nameño, los grandes buques Triple E que pue­den transportar 18 200 contenedores o más no pueden pasar por allí, ni los de mayor capacidad que dominarán el comercio para el 2030. Nicaragua tendrá capacidad para buques de más de 25 000 contenedores. “Los que hoy no pueden pasar por el canal panameño podrán hacerlo por el nica­ra­güense”.

“Nuestra ruta reduce el impacto ambiental por el ahorro de combustible de los buques que de otra manera tendrían que contornear el Cabo de Hornos”.

El Canal, además, viene a potenciar las in­versiones de toda la región y su  comercio con el mundo. “Nosotros lo vemos como un gran dinamizador para América Latina, pero en especial para Centroamérica y el Caribe”.

Talavera aseguró que el Gran Canal se complementará con otras obras importantes en el área, como la Zona Especial de Desarrollo que se edifica en el puerto cubano del Mariel, al occidente de la isla.


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