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Cardenalato no es premio, aclara el Papa Francisco

Ciudad del Vaticano. Agencias. | 14 de Febrero de 2015 a las 12:25
Cardenalato no es premio, aclara el Papa Francisco

El Papa aclaró este sábado que el cardenalato no es una condecoración, un accesorio decorativo o una distinción honorífica, en una ceremonia durante la cual elevó a ese rango a 20 clérigos procedentes de los cinco continentes, muchos de ellos socialmente comprometidos, con lo que confirma su deseo de impulsar una Iglesia menos eurocentrista.

En su sermón del Consistorio, ante más de cinco mil personas congregadas en la Basílica de San Pedro del Vaticano, Francisco sostuvo que el cardenal debe ser ‘un perno, un punto de apoyo y un eje esencial para la vida de la comunidad’.

'Que el pueblo de Dios vea siempre en nosotros la firme denuncia de la injusticia y el servicio alegre de la verdad', instó el papa a los nuevos cardenales, durante la ceremonia solemne en la basílica de San Pedro en el Vaticano.

A los 20 nuevos purpurados, entre ellos cinco latinoamericanos provenientes de Panamá, México, Uruguay, Colombia y Argentina y un español, el papa instó a no aceptar 'injusticias'.

A ellos el líder católico puso en guardia ante la envidia, el orgullo y la presunción, tentaciones ante las cuales los dignatarios eclesiásticos no están inmunes. Por eso, insistió, cuanto más crece la responsabilidad en la Iglesia, ‘tanto más hay que ensanchar el corazón’.

Les instó a evitar el egocentrismo porque quien tiene este defecto carece de respeto y ni siquiera se da cuenta, no tiene en cuenta a los demás, a su dignidad, a su condición y sus necesidades. Estas, dijo, son personas ‘auto-centradas’.

‘El que está ‘auto-centrado’ busca inevitablemente su propio interés, y cree que esto es normal, casi un deber. Este interés puede estar cubierto de nobles apariencias, pero en el fondo se trata siempre de interés personal’, constató.

‘En cambio, la caridad te ‘des-centra’ y te pone en el verdadero centro, que es sólo Cristo. Entonces sí, serás una persona respetuosa y preocupada por el bien de los demás’, añadió.

Según el obispo de Roma, a los pastores que están en contacto cotidiano con la gente no le faltan ocasiones para enojarse y para los cardenales, ‘que tienen menos disculpa’, el peligro de enojarse es aún mayor.

Advirtió contra el ‘peligro mortal’ de la ira acumulada, que puede llevar a los clérigos a tener cuentas del mal recibido y a reaccionar impulsivamente, diciendo y haciendo ‘cosas que no están bien’.

‘Esto no es aceptable en un hombre de Iglesia. Aunque es posible entender un enfado momentáneo que pasa rápido, no así el rencor. Que Dios nos proteja y libre de ello’, sostuvo.

‘El que está llamado al servicio de gobierno en la Iglesia debe tener un fuerte sentido de la justicia, de modo que no acepte ninguna injusticia, ni siquiera la que podría ser beneficiosa para él o para la Iglesia’, estableció.

Los nuevos 'príncipes de la Iglesia' recibieron la birreta roja así como el título y el anillo cardenalicio de manos del papa argentino y en presencia del papa emérito Benedicto XVI, quien estaba vestido con sotana blanca, una prerrogativa de los pontífices.

Tal como ocurrió hace un año, durante la ceremonia de investidura de los primeros purpurados del pontificado de su sucesor, Benedicto XVI asistió en la primera fila.

 


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