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Arias celebró su acto, lleno de vanidad y resentido por ausencia de Daniel

Varias agencias. Desde San José. | 8 de Agosto de 2007 a las 00:00
El presidente de Costa Rica, Óscar Arias, hizo el miércoles su propio acto de celebración del 20 aniversario de los Acuerdos de Paz de Esquipulas, pero no pudo ocultar su amargura porque uno de los protagonistas de aquella gesta, el presidente de Nicaragua Daniel Ortega, no quiso asistir. En su discurso, Arias usó la misma retórica de los gobiernos derechistas contra las fuerzas de izquierda de América Latina, a quienes calificó de "populistas". Pero no pudo olvidar la ausencia del mandatario nicaragüense. "Sólo Don Daniel Ortega sabrá por qué razón no está aquí, pero la verdad es que tiene al presidente (de Brasil) Lula en su país y ésa es más que una buena razón", dijo el mandatario en una entrevista concedida a la emisora Radio "Monumental". Ortega y Arias son los únicos firmantes del acuerdo de paz de Esquipulas que 20 años después están en la presidencia de sus respectivos países. Ortega, el otro invitado, se excusó de asistir por razones de "agenda". La ausencia del mandatario nicaragüense aumentó las especulaciones sobre la persistencia de antiguos resentimientos y rivalidades por el liderazgo en el área centroamericana. El gobierno y la Fundación Arias para la Paz organizaron en Costa Rica una celebración, a la que fueron invitados los presidentes Óscar Berger, de Guatemala; Antonio Saca, de El Salvador; Manuel Zelaya, de Honduras, y Martín Torrijos, de Panamá. Arias advirtió que la paz y democracia de Latinoamérica están amenazadas por "los fantasmas del populismo y el autoritarismo". Hizo un llamado a sus colegas del istmo a "perfeccionar" sus sistemas democráticos con "reformas y no con revoluciones". "Las voces mesiánicas que oímos levantarse y silenciarse en el istmo, y en toda Latinoamérica, durante los dolorosos años de la guerra, parecen de nuevo murmurar sus terribles incitaciones al fanatismo y al desprecio por las instituciones democráticas. No podemos hacerles eco. Nuestra paz no podrá sobrevivir a una prueba de resistencia", dijo. "Con preocupación he visto alzarse en América Latina manifestaciones que demuestran desinterés por el respeto de la voluntad de las mayorías y las instituciones que identifican a un Estado de Derecho", añadió. Sin mencionar a nadie, el gobernante apuntó que "quedan todavía en la región las voces irreductibles de quienes creen que no se cambia a un país por la reforma sino por la revolución (...) son las voces de quienes desconfían en la democracia y sus mecanismos", expresó. Arias añadió durante su intervención que actualmente hay un "discurso del odio" en muchas ciudades del continente y que éste "inicia por desconocer la obligatoriedad de la ley, por creer que los problemas se resuelven en la calle y no en los tribunales, y por pretender que el respeto es una valor secundario frente a la defensa de un credo ideológico. Cuidado, estamos jugando con fuego". Para evitar perder los frutos de décadas de paz, manifestó, es indispensable que los países se aboquen a fortalecer sus instituciones democráticas y sobre todo a darle una mejor calidad de vida a sus habitantes por medio de inversión social y apertura comercial.

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