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Alejandro, ex pandillero que se retiró tras enamorarse

Managua. Xinhua. | 23 de Abril de 2015 a las 04:37

"Alejandro" es el seudónimo de un joven ex pandillero del grupo de Los Cholos del barrio Monseñor Lezcano, ubicado en la parte occidental de Managua, y quien no quiso dar su nombre completo, por "precaución", según él, porque lo pueden "ubicar" sus antiguos compañeros de "lucha", sus enemigos, o la Policía Nacional (PN) de Nicaragua.

Desde los 12 años ingresó a la pandilla de "Los Cholos", pero la de Monseñor Lezcano, no la del Reparto Schick, y actualmente tiene 30 años. Su retiro de esa agrupación juvenil se debió a que se "enamoró" de una chica procedente de su mismo entorno, una pandillera, y ahora tienen dos hijos a quienes mantener.

"La vida en las pandillas te hacen dejar a toda tu familia", según el testimonio de "Alejandro" a Xinhua.

La pandilla de "Los Cholos" se enfrentó hace más de seis años con los grupos del sector de "Las Vegas", en el mismo barrio de Monseñor Lezcano, y la del asentamiento de "Las Malvinas", más al sur de este populoso barrio del occidente de la capital, por el dominio de los territorios.

"Alejandro" señaló que la idea era "matar a ellos o nos mataban a nosotros", pero el ex pandillero ahora anda con una pistola por "si las moscas" (para prevenir), dice él, y no vaya a encontrar a algún enemigo molesto.

Añadió que las luchas entre pandilleros evolucionaron, al dejar atrás los enfrentamientos con piedras, machetes, armas artesanales, navajas, cuchillos caseros, con los cuales "defendían" su barrio de los extraños, quienes se pretendían "apoderar" de su territorio.

Después, prosiguió, la lucha se centró en el uso de armas o escopetas o fusiles de guerra, dejando a un lado el machete y las piedras, pero teniendo una nueva idea, como es la de "acaparar" el expendio de droga, desde crack hasta marihuana.

En el sector de su barrio, colindante con el cementerio general de Managua, al occidente de la capital, los ex pandilleros de "Los Cholos" se dedican a la venta de algún tipo de droga, para hacer "dinero", como lo reconoce "Alejandro".

"Hemos dejado atrás las reyertas y las muertes", remarcó el ex pandillero, mientras sorbía un cigarrillo, en una acera supuestamente frente a su vivienda, y mostrando en su cuello la cicatriz dejada por una herida de arma blanca, durante un enfrentamiento con otro pandillero rival de "Las Malvinas".

"En esta actividad también lanzamos piedras en las casas de los rivales, y muchas viviendas quedaron destruidas, y hasta irrumpíamos dentro de las mismas para ir a machetear al pandillero escondido ahí", enfatizó el ex pandillero, quien dice no estar arrepentido de haber tenido esa vida en su etapa juvenil, porque sino "te mataban" si estabas indefenso, y ni la policía te podía defender de los demás.

La pandilla para "Alejandro", era como su nueva familia, porque la anterior familia biológica la había dejado atrás, para entregarse de lleno a su nueva vida, la de ser un joven al margen de la ley de su país, y producto de un fenómeno de descomposición social, de acuerdo con los expertos.


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