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Mercosur fortalecido como proyecto estratégico de América Latina. «No deseamos volver a ser colonias»

None | 22 de Julio de 2006 a las 00:00
Como flamante presidente pro tempore del Mercosur, el brasileño Lula da Silva dijo que "nosotros ya cambiamos el perfil político de nuestra América. Nosotros estamos cambiando el perfil social de nuestra América". Kirchner, Chávez, Castro, Morales, Vázquez, Bachelet y Duarte Frutos fueron los protagonistas. Por Fernando Cibeira, desde Córdoba, diario Página/12 "Vemos que este mercado está más pujante que nunca", se entusiasmó Fidel Castro en su intervención durante la Cumbre del Mercosur que deliberó ayer en Córdoba. Ya habían hablado los presidentes de los países miembros y de los asociados y el cubano, veterano de mil batallas, palpaba lo que flotaba en el salón. Que más allá de los muchos y variados problemas del bloque, lo que permanecía era la buena sintonía entre presidentes que comparten una visión similar de la política y que cuentan con una batería de proyectos en marcha para dar nuevos saltos en la integración. "El Mercosur es una herramienta para el desarrollo integral de nuestros países, es un instrumento de integración energética y de infraestructura; es un proyecto estratégico que nos permite insertarnos en el mundo, garantizando la defensa de nuestros intereses regionales y nacionales", marcó Néstor Kirchner, quien ayer se despidió de la presidencia pro tempore del bloque. Su sucesor, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, dio un sentido discurso al asumir el cargo simbolizado en el martillo con el que se da inicio a las sesiones. "Lo que muchos aún no entendieron es que nosotros cambiamos el perfil político de nuestra América. Nosotros estamos cambiando el perfil social de nuestra América", lanzó Lula. La inclusión de Venezuela como quinto miembro pleno sirvió para darle nuevos bríos al conjunto. No sólo porque el país ahora representa el tercer PBI del bloque y el sexto productor de petróleo del mundo, también la energética personalidad de Hugo Chávez sirve para empujar proyectos como el del Gasoducto del Sur o el del Bono del Sur que a primera vista se ven de difícil concreción. Muchas de esas iniciativas ayer fueron contempladas en el documento de 43 puntos que suscribieron los presidentes. "Otro Cordobazo", había prometido Chávez que sería la cumbre. Ayer habló de un "renacimiento" del bloque, convertido ahora en un "Mercosur social". Ya antes de la integración venezolana, el Mercosur había mejorado su paso gracias al grado de afinidad que alcanzaron en los últimos tiempos Kirchner y Lula. El brasileño sostuvo en su discurso una frase que luego remarcaban en la Cancillería argentina. "No creo que en otro momento Brasil y Argentina hayan tenido la relación que tienen ahora. Una relación de comprensión del rol de cada uno, de respeto mutuo por nuestras nacionalidades, una comprensión de los problemas políticos que tenemos internamente, y que sólo con esa comprensión podremos conducir al Mercosur, convencer a Evo Morales de que venga al Mercosur, convencer a otros países a que vengan al Mercosur", sostuvo Lula. Respecto de la posibilidad de incorporar a Bolivia como miembro pleno, una alternativa que se barajaba antes de la cumbre, no hubo novedades. La reunión arrancó con retraso. Los presidentes aprovecharon los momentos previos para sus reuniones bilaterales. Kirchner se juntó en poco más de media hora con la chilena Michelle Bachelet, con el boliviano Evo Morales y, la sorpresa, con el uruguayo Tabaré Vázquez. Más allá de que Argentina y Uruguay no pudieron conseguir avances concretos en la resolución del conflicto por las papeleras, hicieron notorios esfuerzos por mostrar que la relación bilateral no está fracturada, tanto a nivel de las cancillerías como de los presidentes. Pero el problema más discutido en la Cumbre resultó el de las asimetrías que plantearon los socios chicos del bloque. Aunque repetido en cada encuentro, la discusión tuvo sus momentos de tonos altos, sobre todo en la reunión de los cancilleres y ministros de Economía del jueves. Anoche, un importante miembro de la delegación argentina que participó activamente del encuentro reconocía que hasta ahora Brasil y Argentina no habían puesto el suficiente empeño en resolver esas diferencias. Pero, agregaba,los socios mayores tampoco reciben con agrado los coqueteos con Estados Unidos que Paraguay y Uruguay esgrimen sutilmente como forma de presión. La cuestión de las asimetrías estuvo presente en todas las intervenciones. "No tenemos que ocultar las diferencias, sino analizarlas y resolverlas en el contexto de nuestra firme voluntad de enfrentar juntos los desafíos del mundo globalizado", pidió Kirchner. El discurso de Chávez fue un show, siempre cruzando bromas con el resto de los presidentes por lo mucho que habla. El venezolano recordó la Cumbre de las Américas de octubre pasado como un antes y un después en la historia del bloque. "El ALCA era el fin del Mercosur, por eso nunca olvidaremos la gran batalla de Mar del Plata. Esta reunión sólo es posible gracias a la gran victoria de Mar del Plata. Vendrán nuevas dificultades pero juntos las sobrellevaremos", pronosticó. "¿Todavía me queda tiempo, Néstor?", le preguntaba entonces a Kirchner. El Presidente le dijo que no, Chávez redondeó y le dio paso al siguiente. Medio en broma, medio en serio, Fidel Castro luego diría que había estado mal cortarlo así a Chávez porque estaba diciendo cosas muy interesantes. En un momento de su intervención el venezolano se había detenido y le había disparado: "¿Y tú por qué me miras así, Fidel?" El cubano, todavía rápido a días de cumplir 80 años, le dijo: "Nada, te escucho como un alumno". Desde hace tiempo que Fidel sale muy poco de la isla. Pero el gesto del Mercosur de suscribir un importante acuerdo comercial con Cuba era una señal de desafío al bloqueo de los Estados Unidos y no se lo podía pasar por alto. De saco y corbata, Fidel siguió atentamente el desarrollo del plenario. Le tocó hablar justo después de Evo Morales, quien, emocionado, había calificado como "histórica" la presencia del líder cubano en el recinto. Fidel habló cuanto quiso y nadie se animó a cortarlo. Se notó que había percibido un alto grado de afinidad entre los presidentes, que se habían animado a plantearse sus cuitas abiertamente sin por ello dejar de resaltar cuánto en común tienen. "Estos pueblos somos más unidos que otras regiones", arrancó Fidel. Lula en el cierre también recordó aquella pelea por el ALCA y terminó con un concepto que pinta el perfil del encuentro de ayer. "Al final de cuentas, hace casi dos siglos que dejamos de ser colonia. Y no deseamos volver a ser colonias".

Refundaciones

Por J. M. Pasquini Durán

Diario Página/12, Argentina Haría falta mucho más que este espacio para enunciar los temas difíciles y urgentes que figuran en las agendas particulares de los jefes de Estado que se reunieron ayer en Córdoba con motivo de la trigésima Cumbre del Mercosur, sin hablar de las deficiencias crónicas de cada país y de la región, como la tremenda injusticia social, que esperan soluciones en el corto o mediano plazo. Tampoco podría agotarse aquí el número y la intensidad de las tensiones bilaterales o regionales de todo tipo en las que están involucrados los cinco asociados plenos entre sí o con terceros. En su discurso de apertura, el presidente Néstor Kirchner hizo referencia directa a estas controversias atribuyéndolas a las consecuencias lógicas de los problemas y los esfuerzos que ocurren en cada país para alcanzar el bienestar general. A pesar de estas contabilidades, el espíritu y la letra de los mensajes pronunciados ayer por todos los participantes con derecho a voz tenían el aire celebratorio en múltiples sentidos de una ceremonia inaugural, en este caso de una refundación, cuando todas las expectativas esperanzadas están abiertas. Por cierto, una de las características del encuentro de Córdoba, a diferencia de otros anteriores, fue la disposición a hacerse cargo de los problemas y las diferencias, hasta los guiños amistosos entre los presidentes, con el único disimulo que imponen las reglas de la diplomacia y las cautelas de los frentes internos. Tuvo el coraje, además, de enviar un mensaje de paz al mundo con motivo de la invasión israelí al Líbano que amenaza con incendiar la vida internacional con otra guerra bárbara, que se sumará a las de Afganistán y de Irak con previsibles consecuencias para la economía, el comercio, la tolerancia y la vida del planeta globalizado. Con algún rigor histórico, habría que señalar como el punto inicial de esa entereza y de la apertura hacia el futuro a la Cumbre de Mar del Plata, con George W. Bush incluido, donde la férrea oposición del Mercosur liquidó, en términos políticos, el proyecto norteamericano de libre comercio (ALCA). Desde entonces, Washington busca acuerdos bilaterales (TLC), pero incluso comenzó a tener dificultades en su propio Congreso para revalidarlos, como sucedió con uno de los últimos, el que firmó de salida el presidente Toledo de Perú, poco antes de la victoria de Alan García, quien ayer envió a su canciller a presentar saludos en Córdoba. Aún en minoría numérica y cara a cara con Bush, en Mar del Plata el Mercosur pudo medir el peso específico de su potencial político y la capacidad de maniobra que ganaba cada socio mediante la unión para sus planes nacionales de desarrollo. Otro precedente importante para la refundación de la víspera fue la cancelación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) de Brasil y Argentina, que se libraron de la tutela vigilante de ese acreedor calificado. Luego, el encuentro de la víspera tuvo algunos ingredientes propios para el júbilo. El primero de todos es la incorporación plenaria de Venezuela, el quinto Estado miembro y el primero en sumarse desde la primera fundación del Mercosur, con lo cual se establece un nuevo eje geoeconómico en la región y se hizo posible la concepción del anillo energético regional, instrumento clave para la autodeterminación. Al proyecto del Gran Gasoducto del Sur, ya se sumaron las iniciativas de lanzar un bono multinacional para captar fondos internacionales y crear un banco del sur que atraiga los ahorros regionales y financie proyectos de desarrollo con espíritu de cooperación. En la víspera quedó ratificada, además, la decisión de institucionalizar un Parlamento del Mercosur que en un plazo no mayor de cuatro años será elegido por el voto directo de los ciudadanos. En los momentos de desánimo, explicó el brasileño Lula al asumir la presidencia protempore del Mercosur, hay que mirar hacia atrás, sobre todo en el último quinquenio, y comparar con el presente para advertir que han producido "una pequeña revolución". Aunque Lula está en campaña para la reelección en su país, no exagera demasiado en la conclusión. Otro elemento para las exaltaciones de la víspera fue, sin duda, la presencia de Fidel Castro, convocado para firmar un convenio comercial ampliado con el Mercosur pero que siempre es una figura emblemática cada vez que en América latina se quiere subrayar la voluntad emancipadora de la región. En un breve discurso de 45 minutos, el mandatario cubano desplegó su enciclopédico conocimiento de la realidad mundial, promocionó los reconocidos logros de su país en salud y educación, la disposición cooperativa hacia otros países en esos ámbitos, y aprovechó para dejar en claro su posición sobre algunos cuestionamientos. Aseguró que fueron logros como los que mencionaba, y nunca la fuerza, lo que pudo mantener al régimen cubano y aclaró: "Nunca tuvimos un solo desaparecido". Llegará el día, sin duda, que sin bloqueos imperiales ni exclusiones injustificadas, Cuba pueda dar cuenta también del libre tránsito por su territorio de mercancías y personas, sin otro límite que los Derechos Universales del Hombre. De paso, Fidel respondió a las quejas en Bolivia y Venezuela de médicos locales que se sienten desplazados por los cubanos que trabajan en ambos países: "No queremos desplazar a nadie", afirmó. Para el encuentro fueron importantes también la participación del boliviano Evo Morales y de la chilena Michelle Bachelet (que iniciaron con mucha cautela algunas conversaciones sobre el antiguo litigio del corredor boliviano hacia el Pacífico), quienes elevaron propuestas concretas de participación que subrayan la intención de ambos de formar parte de proyectos de integración regional, si bien por ahora ninguno de los dos tomó la misma decisión de Venezuela respecto de la categoría de su asociación. En cuanto al pleito ambiental argentino-uruguayo, el presidente Tabaré Vázquez fue aplaudido cuando señaló que "entre hermanos siempre habrá alguna posibilidad de diálogo, sin necesidad de terceros", pero el tema quedó afuera de los acuerdos generales, limitado a los términos binacionales donde lo ubica la diplomacia argentina. Vázquez informó que había conversado con Kirchner, lo cual no significa nada definitivo, pero termina con la imagen de teléfono roto que prevalecía desde que ambos se presentaron ante el Tribunal de La Haya. Más allá de las lógicas prevenciones de los ambientalistas, con epicentro en Gualeguaychú, la búsqueda de vías de solución a cuatro manos es lo que indica el sentido común y las obligaciones políticas emergentes del mismo ambiente refundador del Mercosur. Otro dato para destacar fue que la coordinadora de centrales obreras de Argentina (con la CTA), Brasil, Paraguay y Uruguay, tuvo la oportunidad de hacerse escuchar en el plenario de presidentes, lo que es significativo por sí mismo, pero más que nada porque hasta el momento el Mercosur dejó de ser un espacio para negocios entre multinacionales pero todavía no pasó del umbral de relación intergubernamental. Más aún: en gran medida ese futuro esperanzado que apareció en los mensajes de la víspera depende en buena medida de los actuales jefes de Estado, ya que si hubiera relevos (Brasil y Venezuela tienen elecciones este año y Argentina el próximo) nadie puede asegurar hoy que seguirá el actual impulso, puesto que la oposición y, aún más importante, los ciudadanos todavía permanecen distantes de la evolución integradora. Una prueba de esa distancia es que la Conferencia de los Pueblos, que sesiona en paralelo con el encuentro presidencial, aún está limitada a un segmento sociopolítico ligado a las influencias de las izquierdas o de núcleos sociales y religiosos de extensa trayectoria, sin reclutar aún con el tamaño y la pluralidad que se merecen los temas de la integración, no obstante el peso que tienen estos temas en cualquier diagrama, capitalista o socialista, de futuro. Aun con esas limitaciones, ese renovado compromiso permitió que ayer, como sucedió en Mar del Plata, una multitud acudiera a la cita del mitin final, para escuchar a Hugo Chávez y nada menos que a Fidel Castro, quien, otra vez, con ochenta años de edad, volvió a magnetizar a la audiencia y a seducir a miles de jóvenes que por cerca de tres horas vivieron la inolvidable experiencia de soñar despiertos con un mundo diferente, con el compromiso inexcusable de construir un futuro que se acerque cada vez más a los principios de la justicia.

Fidel Castro elogia pujanza política y económica del MERCOSUR

Córdoba, Argentina (PL) El presidente cubano, Fidel Castro, elogió este viernes en esta ciudad argentina la pujanza económica del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y la consolidación del proyecto integracionista entre los países que conforman ese bloque regional. Vemos este mercado más pujante que nunca y lo percibimos en las noticias difundidas por la prensa internacional en los últimos días, destacó el líder revolucionario al intervenir como invitado en su XXX Cumbre. En un improvisado discurso en el Complejo Ferial Córdoba, sede de la magna cita, el estadista caribeño advirtió a los líderes del MERCOSUR (Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela) que su alianza estratégica tiene enemigos de siglos. El jefe de estado cubano sostuvo que esos detractores no son felices cuando escuchan noticias tan alentadoras y auspiciosas del mayor mecanismo de complementación política y económica del Cono Sur, como los resultados de esta propia reunión. Remarcó, sin embargo, que no existe otra región en el mundo como Latinoamérica con más condiciones para unirse en un proyecto común. Ni siquiera Europa, donde dijo no imaginarse un foro de esta magnitud en el que cada quien habla un idioma diferente. Rápidamente rectificó y pidió disculpas, al aclarar que "ellos hablan y piensan en inglés". Fidel Castro hizo una disertación sobre la crisis que sacude al planeta, con énfasis en la desmesurada alza en los precios del petróleo y de la mayoría de los principales recursos naturales. En esa línea, se refirió a los planes emprendidos en los últimos años por la isla caribeña para mejorar el nivel de vida de sus ciudadanos, en particular a la llamada Revolución Energética para hacer más eficiente ese vital sector. Expuso las experiencias de programas tales como Operación Milagro, destinado a curar a pacientes latinoamericanos con problemas oftalmológicos, y al Yo sí puedo, método aplicado en varias naciones para acabar con el analfabetismo. El líder cubano puso esas iniciativas a disposición del MERCOSUR, así como la experiencia de la Mayor de las Antillas en el ahorro energético. Aclaró que no vino a predicar, sino a expresar determinados sentimientos que aprendió a lo largo de su vida. No cuestan nada (esos proyectos) y el MERCOSUR es hoy lo suficientemente fuerte para levantar las banderas de la alfabetización, enfatizó Fidel Castro, al explicar la necesidad de crear capital humano como recurso de vida para los pueblos. Las posibilidades en la salud son enormes y los problemas son terribles, agregó el mandatario ante sus homólogos del bloque sureño y los de Bolivia, Evo Morales, y de Chile, Michelle Bachelet, países asociados. Rescató el llamado de solidaridad hecho por el anfitrión de la Cumbre, el dignatario argentino, Néstor Kirchner, y calificó ese concepto de muy importante para la integración de las naciones latinoamericanas. Por último, se congratuló de la exhortación a la paz hecha por la Cumbre para que cese la actual escalada de violencia en Medio Oriente, a raíz de la agresión de Israel contra el Líbano.

Fidel Castro insta a la solidaridad en Cumbre del MERCOSUR

Córdoba, Argentina (PL) El presidente de Cuba, Fidel Castro, instó el viernes a los países miembros del MERCOSUR a fomentar la solidaridad en aras de la integración subregional, al tiempo que ofreció la colaboración de la isla para ese propósito. Los países que tengan más recursos, que contribuyan con los que tienen menos, invitó el estadista a los dignatarios de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Venezuela, Bolivia y Chile, durante la XXX Cumbre del MERCOSUR. Fidel Castro preguntó por qué no podría integrarse Latinoamérica como Europa, y recordó que allí fue posible por la solidaridad de los grandes con los menores. Señaló que lo único que hace falta en la región es capital humano, algo que, según su criterio, le sobra a América Latina. En ese sentido ofreció las experiencias de Cuba en educación, salud pública y ahorro de electricidad, las que se podrían llevar a cabo con muy pocos recursos, significó. En el plano de la educación, destacó los buenos resultados del método cubano de alfabetización Yo sí puedo, aplicado en Venezuela, donde se logró que un millón y medio de personas aprendieran a leer y escribir. Agregó que ese sistema también se emplea con avances alentadores, en Bolivia, y allí trabajan especialistas cubanos y venezolanos en esa esfera. El estadista se refirió, además, a los resultados de la Operación Milagro de rehabilitación oftalmológica, impulsada en la subregión por La Habana y Caracas, y que ha permitido devolver la visión a decenas de miles de personas. A dos años de aplicación de este plan sanitario han sido atendidos 261 mil 034 latinoamericanos y caribeños, sin contar las intervenciones realizadas en Venezuela, precisó. Subrayó que el programa también comprende crear capacidades en otros países del área para que puedan prestar ese tipo de asistencia, como ocurre en Bolivia que, con ocho centros oftalmológicos instalados, está en capacidad de operar 100 mil pacientes al año. Explicó que el proyecto original contemplaba realizar no menos de 600 mil intervenciones anuales, lo que permitirá recuperar la visión a seis millones de habitantes de esta parte del mundo. Esas estimaciones -opinó- resultan insuficientes al conocerse que en Latinoamérica no menos de 30 millones de personas requieren de estos servicios, un volumen que se puede enfrentar con voluntad e integración. Fidel Castro indicó que la isla tiene casi 30 mil médicos prestando servicios en varias partes del mundo, a la vez que más de 17 mil jóvenes de otros países se forman como médicos en la Escuela Latinoamericana de Medicina, de La Habana. Mucho se puede hacer -recalcó- para bajar la tasa de mortalidad infantil al sur del río Bravo, y mencionó que en la nación caribeña ese indicador se encuentra en estos momentos en 5,6 fallecidos por cada mil nacidos vivos, incluso muy inferior al de Estados Unidos. En otra parte de su intervención, se refirió al complicado panorama de la economía mundial, a consecuencia de los elevados precios del combustible, lo que aconseja llevar adelante una política de ahorro de energía. Dijo que este es un terreno en el que se puede hacer mucho, a partir de tecnologías nuevas y el uso racional de los recursos, y puso a disposición de los presentes las experiencias de Cuba en lo que el país ha dado en llamar programa de Revolución Energética. Más adelante se congratuló por lo que consideró un afianzamiento del MERCOSUR. Por eso precisamente viajamos, aseguró, y patentizó su felicidad de estar en la ciudad argentina de Córdoba (norte) porque ha comprobado que el proceso (de integración) no está en crisis. El MERCOSUR suscribió con Cuba este viernes un acuerdo de complementación económica, cuyo objetivo es impulsar el intercambio comercial, mediante la reducción o eliminación de gravámenes y demás restricciones aplicadas a los productos negociados.

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