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Ortega reconoce que Bush trata de impedir impuesto al tabaco que produce Nicaragua

Agencia ACAN–EFE. Desde Managua. | 18 de Agosto de 2007 a las 00:00
El gobierno continúa realizando esfuerzos para que el Congreso de Estados Unidos no siga adelante el debate relacionado con un impuesto al tabaco, que en este país enviaría al desempleo a decenas de miles de personas. El presidente Daniel Ortega, en un discurso pronunciado en la noche del sábado en Sébaco, Matagalpa, no precisó en qué consisten los esfuerzos de su gobierno en relación a este impuesto que aumentaría el gravamen para los puros "premium" de cinco a diez dólares por unidad. Ortega reconoció que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, lleva a cabo gestiones para que ese impuesto no sea aprobado en el Congreso de su país, que afectaría no sólo a Nicaragua sino que también a Honduras, México, Jamaica y la República Dominicana. Un sector del Congreso quiere imponer ese impuesto para obtener recursos destinados a captar fondos para financiar la extensión de programas de salud a seis millones de niños norteamericanos. Los fondos a estos programas fueron recortados por Bush hace algunos años, al igual que numerosos programa sociales de todo tipo. El líder sandinista señaló que si Bush no logra detener la aprobación de este impuesto de importación la situación de la emigración en América Latina empeorará. Sostuvo que un buen porcentaje de los empleos en Nicaragua dependen del cultivo del tabaco para la elaboración de los puros que son exportados principalmente a Estados Unidos. El pasado 9 de agosto, la Asamblea Nacional aprobó una resolución por la que se exhorta al Congreso norteamericano a reconsiderar este asunto del impuesto al tabaco y en especial a los puros "premium". Fuentes legislativas informaron el domingo de que una misión del Parlamento de este país viajará a Estados Unidos para cabildear sobre este asunto, que impediría a Nicaragua recibir 60 millones de dólares al año. Estas fuentes dijeron que la aprobación de este impuesto pone en riesgo el cultivo del tabaco y amenazaría los puestos de trabajos directos e indirectos de 400.000 personas en los departamentos de Nueva Segovia y Estelí, así como en la Isla de Ometepe, departamento de Rivas. Según Ortega, de ser aprobado ese impuesto, decenas de miles de nicaragüenses quedarán sin trabajo y no les quedará otra opción que buscar como entrar a Estados Unidos a pesar de los muros fronterizos, "porque Costa Rica ya está saturada (de mano de obra de Nicaragua)". Agregó que es mejor que el impuesto no sea aprobado y que el gobierno norteamericano no siga gastando en persecución, vigilancia y construcción de muros para impedir la emigración de los latinoamericanos a Estados Unidos. A juicio de Ortega, lo que el gobierno de Bush debe de hacer es brindar ayuda para subsidiar a los productores nicaragüenses, como sucede con los productores norteamericanos. Ortega dijo que a altos funcionarios de Estados Unidos con los que se ha reunido en los últimos meses les ha dicho que el gobierno de Washington "tiene que cambiar su comportamiento y sustituir el libre mercado por el comercio justo, para que los latinoamericanos se queden tranquilos en sus países pero con trabajo". El mandatario firmó anoche en Sébaco un acuerdo con diez gremios para crear un Consejo de Poder Ciudadano (CPC) de los productores. Ortega reiteró sus críticas al TLC suscrito por Nicaragua con Estados Unidos, y contrapuso sus términos injustos con las bondades de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA). "Los tratados de libre comercio significan comercio injusto, porque benefician siempre al más grande", dijo el mandatario sandinista refiriéndose a los acuerdos suscritos por anteriores gobiernos con México y con Estados Unidos. Según Ortega, la relación comercial con México enfrenta dificultades debido a las cuotas de exportación de ganado en pie aplicadas por el país del norte y que los ganaderos nicaragüenses han solicitado reformar. Con respecto al CAFTA, que Nicaragua y otros países centroamericanos firmaron con Estados Unidos, recordó que su partido, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, avaló su aprobación hace dos años, aunque no aprobaba los términos del acuerdo. En cambio, el mandatario ponderó el ALBA, el proyecto integracionista promovido por Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua. En opinión de Ortega, esa iniciativa, basada en el comercio justo y la solidaridad, ya está dando sus frutos en la nación centroamericana, a través de la cooperación venezolana y cubana en casi todos los sectores de la sociedad. Ortega, que gobernó por primera vez durante la revolución sandinista (1979-1990) reiteró que entre sus planes está la creación de un banco de fomento rural que distribuya financiamiento a los campesinos organizados en cooperativas. "En la medida en que todas las cooperativas se consoliden como empresas, vamos a tener más empleo, más dinero circulando y más beneficio para los trabajadores", dijo. "Vamos a convertir de nuevo el movimiento cooperativo de Nicaragua en una verdadera potencia", añadió al recordar que miles de cooperativas de los años 80 se desarticularon porque los campesinos tuvieron que vender sus tierras por falta de créditos para trabajarlas.

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