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Mercosur toma ritmo de locomotora rumbo a la integración

None | 23 de Julio de 2006 a las 00:00
Más allá de todas las interpretaciones que puedan darse sobre la trigésima Cumbre del Mercado Común del Sur (Mercosur), nadie duda que la reunión presidencial en Córdoba tomó el único camino que asegura una integración sólida, más allá de acuerdos económicos básicos, y demanda una acción inmediata para la problemática social en su conjunto en la región. Gracias a una serie de coincidencias políticas y a una virtual refundación que abarca todos los aspectos necesarios para consolidar la unidad, un viejo sueño de América Latina, otro esquema se ha puesto en marcha y el ingreso de Venezuela marcó otro rumbo. Que los graves sucesos de Medio Oriente hayan formado parte de la temática general muestra también que el Mercosur afina una voz internacional, conjunta y de peso. El tema no estuvo sólo en la declaración con los países asociados, sino que afloró en los discursos, donde tanto el presidente Néstor Kirchner, como Fidel Castro -muy preocupado por cierto por la escalada bélica- Michelle Bachelet, de Chile, y Evo Morales, de Bolivia, se refirieron a estos hechos. Los presidentes pidieron el inmediato cese al fuego, instando a las partes involucradas a retomar las vías del diálogo y la negociación con vistas a una solución justa y definitiva del conflicto. Kirchner, el anfitrión de la Cumbre, pidió que se encuentren rápido los mecanismos de la paz y llamó a terminar definitivamente las agresiones mutuas y solicitó que "no haya invasiones" en esa región. Por otra parte, todos los mandatarios del bloque, Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela, coincidieron en la concepción estratégica que tiene para cada uno de los países la integración en los términos que se fueron definiendo en los últimos años. La voluntad para superar la serie de conflictos bilaterales, que no sólo estaban latentes, sino en muchos casos fogoneados por los intereses cruzados que se mueven alrededor, se expresó en esta Cumbre, donde quedan abiertas las puertas para el diálogo entre los gobiernos de Uruguay y Argentina, después de un encuentro bilateral y de la decisión del presidente uruguayo Tabaré Vázquez de exponer el tema en la reunión presidencial. También fueron claves las reuniones de Kirchner con la presidente chilena Michele Bachelet, donde se aflojaron tensiones y la posibilidad del ingreso más o menos rápido de Bolivia al Mercosur y de un nuevo arreglo comercial de este país con Chile. Al parecer hay una decisión de sincerar desde ahora en adelante los conflictos, exponerlos y trabajarlos en conjunto, precisamente para evitar su utilización, que encuentra siempre espacios mediáticos dispuestos para atizar los desencuentros, con la idea de romper por algún punto el bloque. No sólo la derecha incita estos conflictos, también algunos sectores de izquierda radical -pequeña, pero siempre activa- actuando en el esquema de una concepción doméstica del tema, también suele meter sus cuñas. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha sido muy claro al señalar en varias ocasiones que la incitación a desunir estos esfuerzos "no hace sino ayudar al enemigo que espera agazapado en todas partes". Lo cierto es que en esta virtual refundación, se pusieron las bases sólidas, como para que el Mercosur actúe en conjunto como un espacio regional que reúne a cinco países claves en la región, tres de ellos con las economías más grandes del continente. La decisión de crear un banco regional, o lo estratégico en materia energética, la decisión de avanzar hacia una defensa cerrada de los recursos, lo que aparece diseñado en distintos puntos de los acuerdos, los apoyos y acciones para respaldar al presidente boliviano en su decisión de disparar la nacionalización de los hidrocarburos, lo que obligó a readecuaciones en algunas relaciones bilaterales, pero también transformar los discursos en acción para revertir la grave situación social en cada uno de los países, son saltos cualitativos claves. El hecho de crear nuevos mecanismos desburocratizados y de incorporar a los "sin voz" a los equipos de construcción de alternativas y análisis, que de esta manera salen de los claustros o las estrecheces políticas, son un salto de calidad formidable, como estimó el presidente Chávez. En este contexto, debe inscribirse el mensaje al mundo, especialmente a Estados Unidos y los países ricos, que secundan acciones injustas y guerreristas de Washington, como el bloqueo a Cuba, al invitar al presidente Fidel Castro y firmar acuerdos mucho más importantes en lo político que en lo económico, aunque puede haber sorpresas en estos últimos por algunas propuestas que están ya en el aire. Otro de los temas que surgen también es el esquema de unidad en la diversidad y en posiciones políticas con muchos puntos de coincidencias y otros diferentes. "No tenemos necesidad de vestirnos con otras ropas para estar en esto. Somos los que somos, pero hay un eje central que es la decisión de mostrar lo que somos capaces de hacer juntos, si dejamos el individualismo detrás. No hay que olvidar que ese individualismo es la mejor arma que usó el neoliberalismo y el colonialismo", ha dicho también Chávez. Luiz Inacio Lula da Silva, quien prometió una mayor comprensión a los más pequeños, habló de presiones tanto sobre él mismo, pero especialmente al referirse a Paraguay, país pequeño y ciertamente presionado como nunca antes, y con una presencia militar de Estados Unidos abierta en el país. Restar la fortaleza sobre las debilidades fue otro de los elementos que surgió de esta Cumbre. Lo dijo con claridad el presidente de Brasil al asumir la secretaría pro témpore. Lula marcó todos los conflictos incluyendo el interés de las potencias hegemónicas para desalentar estas integraciones. Y también reclamó autocríticas a todos los miembros del Mercosur. "Hicimos una pequeña revolución, aunque aún estamos lejos. Hace dos siglos éramos colonias y no deseamos volver a serlo", dijo Lula lo que fue muy aplaudido por todos. De la misma manera Kirchner fue muy enfático al hablar de la gran deuda social: "No nos interesa una región del mundo donde sólo haya integración económica y esté llena de pobreza, de exclusión de desocupación, de falta de inversión, sin desarrollo industrial, sin desarrollo de nuestros pueblos". Y eso fue la base para que Morales describiera la tragedia social de su país. La diversidad se planteó sin disimulos ni eufemismos y eso también fue renovador en la Cumbre, desacartonada y más "humanizada", como dijo algún funcionario. Pero fue Fidel Castro quien marcó diferencias, al plantear ante la Cumbre todas las posibilidades de producir cambios profundos a nivel social, pero también marcando elementos poco comunes a la hora de los análisis internacionales sobre la crisis en el mundo y las debilidades imperiales. Pero algo fue clave esta vez: tomar conciencia de que ante la realidad mundial, la integración es el único "camino de salvación, independencia, desarrollo, libertad y democracia profunda" para la región, que no hay salida individual y que hay que anteponer sus intereses ante los reclamos y presiones de corporaciones, grupos y países que intentan desviar el camino de una unidad continental cada vez más sólida. Fuente: Stella Calloni, diario La Jornada, México

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