Escúchenos en línea

Dean ha sido una catástrofe para los mayas y para el Caribe

Varias agencias. | 23 de Agosto de 2007 a las 00:00
Miles de indios mayas perdieron sus viviendas con techos de paja cuando el huracán Dean sembró destrucción a través de la península de Yucatán, pero su real riqueza son los árboles y éstos yacen ahora diseminados y rotos tras el paso de la tormenta. Mangos, naranjas, guanábanas y otros frutos están desparramados por doquier, y jamás serán cosechados. Las comunidades mayas de México han sobrevivido a siglos de opresión, expulsiones y devastadoras tormentas. Pero los habitantes locales dicen que ninguno de los huracanes previos –ni el Gilbert en 1988, ni el Roxanne en 1995, ni el Wilma en el 2005– han causado tanto daño. Israel Cruz Chan, de 40 años, demostró el espíritu de recuperación de las aldeas mayas de la península de Yucatán luego que el Dean arrancó la mayor parte del techo de su vivienda en la aldea de Nohbec, no muy lejos del sitio donde el ojo del huracán causó daños el martes. Cruz Chan examinó la destrucción: todos sus muebles, sus escasos artículos eléctricos y sus ropas de cama estaban empapados de agua y apilados en el patio delantero de su vivienda fabricada de bloques de hormigón. Luego, pidió prestada una escalera y comenzó a clavar nuevas planchas de madera en el techo. "Si me quedo sentado esperando hasta que me ayuden, me moriré esperando", dijo. "Es mejor que me ponga a trabajar de una buena vez". Como la mayoría de los habitantes del área, Cruz Chan se gana precariamente la vida pescando, haciendo labores de construcción y cultivando árboles frutales en su pequeña huerta. Por cierto, los residentes mayas, los más afectados en México por el huracán Dean, piden muy poco: algunas planchas de madera para sus techos, agua potable, algo de comida, a fin de afrontar el futuro ahora que sus cosechas han quedado destruidas. "No hay siquiera un poco de maíz para comer", lamentó la ama de casa Pilar Uitz Tzil, de 58 años, aguardando en una fila bajo el ardiente sol para obtener cualquier cosa que las autoridades quisieran darle. Finalmente, algunos camiones llegaron con agua embotellada y mantas espesas, un curioso obsequio en un clima tórrido donde muchos duermen al aire libre en hamacas, a fin de refrescarse con la más ligera de las brisas.

Dean cruza México y deja 26 muertos

Dos días después de haber tocado tierra por primera vez en México como un furioso huracán categoría 5, Dean se resistía el jueves a desaparecer y atravesaba el país como depresión tropical rumbo a la costa del Pacífico. Dean dejó al menos nueve muertos en territorio mexicano, cuatro de ellos en el deslave de un cerro el jueves en el estado central de Puebla, que se sumaron a los 17 que ocasionó a su paso por varias islas del Caribe, principalmente en el empobrecido Haití adonde se informó de otra muerte, elevando la cifra total a 26 en toda la región. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos había pronosticado el miércoles que Dean se disiparía en la noche, pero el jueves permanecía con su centro sobre el estado de Jalisco, en el occidente de México, con vientos sostenidos de 45 kilómetros por hora, según un reporte de la mexicana Comisión Nacional del Agua. Se esperaba que Dean continuara provocando lluvias en todo el territorio tras haber causado inundaciones y pequeños deslaves en los sureños Veracruz y Tabasco, sobre el Golfo de México, pero también en estados centrales como el Estado de México, Puebla, Hidalgo e incluso en la Ciudad de México. Funcionarios mexicanos confirmaron el jueves que el Dean causó cuatro muertes luego de su segunda arremetida contra la costa. Una intensa lluvia en 1999 causó inundaciones en México que mataron al menos a 350 personas. En el estado de Veracruz, un hombre se ahogó al intentar cruzar un río salido de madre, y otro fue aplastado por una pared que se desprendió de sus cimientos debido a la intensa lluvia. En Hidalgo una mujer y su hijo de 14 años de edad murieron cuando su modesta vivienda se derrumbó sobre ellos en una aldea montañosa, y en Michoacán, en el occidente, un hombre falleció al ser alcanzado por un rayo mientras se cubría del aguacero bajo un árbol. Además, en Hidalgo tres ríos estaban a punto de desbordarse. En la ciudad de Poza Rica en el estado oriental de Veracruz, los pobladores se unieron para retirar de las calles los árboles caídos, mientras cuadrillas de trabajadores comenzaron a reparar el tendido eléctrico derribado. El miércoles, en Veracruz, una persona murió electrocutada cuando en medio del huracán subió a reparar el techo de su casa, mientras que en Puebla un anciano falleció aplastado por un muro de su casa que se reblandeció a causa de las lluvias. Dean se desplazaba hacia el noroeste con dirección al balneario de Puerto Vallarta a 33 kilómetros por hora, dos días después de haber llegado a territorio mexicano por la Costa Caribe como un violento huracán categoría 5, la máxima en la escala Saffir-Simpson que implica vientos superiores a los 250 kilómetros por hora. Dean tocó territorio mexicano por primera vez la madrugada del martes en la península de Yucatán, después salió al Golfo de México y reingresó a tierra por el estado de Veracruz, perdiendo intensidad en su recorrido. A su paso, el huracán arrancó techos de viviendas humildes, derribó árboles y postes de luz, dejó pueblos enteros inundados e inutilizó un puerto de cruceros del Caribe y arruinó cosechas enteras. Sólo en Veracruz, Dean dejó a 61,408 personas damnificadas, según el ministro del Interior, Francisco Ramírez Acúña, mientras que la Secretaría de Agricultura dijo que es muy pronto para cuantificar los daños a los cultivos. La situación es delicada en Veracruz, que es el principal productor de azúcar y el segundo mayor de café del país. "Para mí, todavía en estos momentos es aventurado cuajar alguna cifra en Veracruz," dijo el jueves el secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas, en una rueda de prensa. "Esto es a veces como cuando llega un doctor a ver un paciente. Lo primero antes que sacar la receta es saber exactamente qué tiene," agregó el funcionario. El mal clima generado por Dean también provocó inundaciones en algunos puntos de la ciudad de México, y de un tramo de la autopista México-Puebla, que tuvo que ser cerrado temporalmente.

Dean deja sin empleo a miles de bananeros del Caribe

El huracán Dean arruinó las cosechas de miles de cultivadores de banano en las islas del Caribe, y las autoridades dijeron el jueves que más de 19.000 personas pueden perder su única fuente de ingresos, al menos temporariamente. Dean fue apenas el golpe más reciente al sector bananero del Caribe, que enfrenta fuerte competencia y la pérdida de preferencias en el mercado europeo. Sin embargo, sigue siendo la piedra angular de la economía regional. "La consecuencia es el desempleo masivo", dijo Jeffrey Hall, director gerente del Jamaica Producers Group, uno de los principales exportadores de banano de la isla. El huracán arrasó con plantaciones enteras en Jamaica, Santa Lucía y Dominica, provocando daños por millones de dólares, trastornando las frágiles economías isleñas y acentuando la pobreza de los agricultores. El desempleo afecta principalmente a agricultores, podadores, regadores, cosechadores y empacadores. En Santa Lucía, una isla del sureste del Caribe, unos 2.000 trabajadores bananeros se vieron afectados por la destrucción de 280 hectáreas (700 acres) de plantaciones, dijo Rufus Leandre, principal autoridad de la isla en materia agraria. Algunos han conseguido trabajo en la limpieza de los escombros y probablemente podrán trabajar en la próxima cosecha, entre marzo y mayo del año entrante, dijo Leandre. Los cultivadores de banano no saben cómo recuperarse y se afanan por conseguir nuevas fuentes de ingresos. En Dominica, unas 15.000 personas en el sector bananero quedaron sin empleo después que el huracán arrasó 971 hectáreas (2.400 acres), dijo Raymond Austrie, gerente general de Dominica Banana Producers Ltd., una empresa privada que trabaja con los cultivadores locales. Casi un tercio del país trabaja en la agricultura, según el Departamento de Estado estadounidense. En Jamaica, el huracán destruyó 1.416 hectáreas (3.500 acres) y dejó 2.500 desocupados, dijo Hall.

Descarga la aplicación

en google play en google play