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Política a la Europea

La Habana. Por Omar Olazábal Rodríguez. Cubadebate.cu. | 23 de Agosto de 2015 a las 15:40
Política a la Europea

Europa siempre trata de andar vestida de gala y con guantes blancos. No importa si es para un debate, una fiesta, o incluso una guerra. La forma en que predica su credo en política interna y exterior es propia. Quizá la influencia del Renacimiento, con todo lo que hubo de crueldad en medio de oropeles, la hace sui generis en su actuar. O sea, repito, que la forma es propia, pero el contenido NO.

El mundo, en esta debacle permanente en la que tantas manos y mentes han intervenido para imponer sus intereses, todos los días amanece con imágenes lúgubres: dignas de poder ser interpretadas como el más cruento horror de Hollywood, si no fuera cierta su plasmación en la realidad. Sigo leyendo la prensa diaria y me sorprende no ver a la noble Europa tratando de parar las muertes en Yemen, por ejemplo. Tímidas declaraciones que no ofendan (recuerden el guante blanco) a sus aliados en el Medio Oriente.

Europa está atenta a lo que hace su autoimpuesto aliado del otro lado del Atlántico. Cuando la doctrina es de agresión constante, en ella se montan los rostros de sus potencias o cuasi-potencias, para no quedarse atrás en el acontecer mundial. Las imágenes de Blair, Bush y un prepotente acomplejado Aznar decidiendo la guerra desde las Azores permanecerán en la historia para vergüenza de los que, apoyando esa política, observaron después los millones de muertos provocados a partir del abrazo de las fieras para la foto.

A veces incluso se pone delante, envía a sus hijos como carne de cañón, para demostrar que su alianza es eterna. Los primeros aviones en la ofensiva que acabó destruyendo a Libia, fueron franceses, por ejemplo. Es tanto el deseo de agradar que no interesa hasta si pone los muertos para hacerlo. Pero nunca le negará al aliado su pedido.

 Si Rusia intenta defenderse o preservar su espacio geopolítico, no hay minuto que perder. Sanciones dictadas desde Washington y puestas en vigor en las capitales de Europa. No importa si hubo un golpe de estado y las fuerzas más retrógradas llegaron al poder en Ucrania. Para qué contar los muertos en esa parte del mundo, si lo importante es que el gigante ruso no se levante. Así piensa la Europa de las prendas de gala y los guantes blancos.

En muchas ocasiones seguir al aliado cuesta. Los intereses que perdieron los países europeos en Irán por las sanciones todavía se contabilizan en cifras altamente billonarias. Y a la sola señal de una supuesta nueva doctrina de la actual Administración estadounidense, se lanzan Ministros y otros representantes oficiales a la caza de la recuperación de lo que un día perdieron en aras de no dejar de aparecer en las fotos que distribuyen los medios del aliado. Sonrisas y alguna que otra risa causan los que apenas unos días después del anuncio del Tratado entre las potencias e Irán ya estaban paseando en Teherán sus trajes y guantes blancos.

¿Qué es un actor importante en la arena mundial? Nadie lo niega. Lo sería más con una actitud auténticamente soberana en su gestión internacional. Pero nadie debe dudar de su lealtad, basada fundamentalmente en lo económico, a los Estados Unidos. Aunque sus compañías sufran sanciones, como los bancos que han pagado cifras realmente increíbles por haberse atrevido a hacer transacciones con Cuba. Cuando Usted lee que un banco europeo pagó nueve mil millones de dólares al gobierno de los Estados Unidos por la razón mencionada, no deja de preguntarse: ¿Y qué hizo Europa para evitar esa grosera intromisión en sus asuntos? Pues nada.

Hay esperanza de que algún día recapaciten. No se puede perder el optimismo. Quizá la pujanza de nuevos movimientos sociales y políticos obligue a las élites del poder en Europa a abrir espacios para que esas ideas renovadoras se escuchen. Pero por el momento, no lo creo. Esas élites cuidan su rebaño y ante el menor intento de rebeldía practican la cirugía necesaria para que la oveja descarriada regrese. En Grecia lo han hecho, habría que ver lo que dice el pueblo griego en las próximas elecciones. Y los medios de difusión masiva predicando contra los rebeldes en cualquier país europeo son otro freno a la soberanía.

Mientras tanto, de sonrisas rancias y guantes blancos estarán repletos los salones de la diplomacia mundial. No puede renegar Europa de su historia llena de leyendas de princesas y amoríos elitistas. Aunque los libros no relaten las miserias de la población que nunca se menciona en los salones. Los guantes blancos pueden mancharse de sangre, pero Europa los lava o los sustituye.

En ese compendio sobre la naturaleza humana que es Los Miserables, Victor Hugo nos regala una lección que puede ayudarnos a entender la Política A la Europea. Ahí les dejo:

«La terquedad que manifiestan en perpetuarse las instituciones envejecidas se parece a la obstinación del perfume rancio que quisiera embalsamar nuestros cabellos; a la pretensión del pescado podrido que quisiera ocupar un buen lugar en la mesa; a la persecución de las mantillas del niño que quisieran vestir al hombre; a la ternura de los cadáveres que volvieran para abrazar a los vivos. “¡Ingratos! —dicen las mantillas—. Os he protegido contra el mal tiempo. ¿Por qué no os servís de nosotras?” “Vengo del mar”, dice el pescado. “He sido una rosa”, dice el perfume. “Os he amado”, dice el cadáver. “Os he civilizado”, dice el convento. A todo esto no hay más que una respuesta: “Sí; en otros tiempos.”»


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