Escúchenos en línea

Basta de sembrar el odio entre las naciones hermanas

Bogotá. Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez/alainet.org | 28 de Agosto de 2015 a las 09:27
Basta de sembrar el odio entre las naciones hermanas

Toda realidad humana, sea política, económica, social, cultural o ambiental, tiene causas, problemas y consecuencias y los hechos se sitúan en un entorno y en un momento concretos y lo usual es que en medio de las polarizaciones creadas para dividir lo que estaba unido, desde una orilla se observe y detalle un lugar, mientras desde la otra apenas se nombre ese lugar. El régimen Uribe es la expresión más cercana del perverso arte de borrar las huellas del hecho criminal, de eliminar la memoria e imponer el olvido para que todo parezca ser una consecuencia sin causa.

Colombia, Venezuela y Ecuador, son una realidad de tres pilares, son tres pequeñas naciones no en el concepto cuantitativo si no en su situación, en su destino común forjado en el marco de la patria grande de Bolívar, -cuya propia historia personal las mezcla a todas: nació en Caracas, lucho en América y murió en Colombia y su legado fue la otra América, asombrosa en sus paisajes y diversidades, con más de 400 lenguas propias y cientos de pueblos originarios que no cesan de luchar como pueblos por fuera de los límites fijados por la propiedad de pocos, con la riqueza mineral más extensa y valiosa del planeta. Las tres hermanas tienen en común también las aguas dulces más apetecidas de la tierra corriendo bajo nieves perpetuas y altas montañas a cuya sombra crecen complejos mestizajes, mezclas de razas y costumbres, culturas y cosmovisiones.

Las nuevas fronteras fueron trazadas con el bolígrafo de oro del capital a imagen y semejanza de las rutas del despojo. Los ríos que unían fueron usados para dividir y las lenguas que multiplicaban las voces fueron cortadas para silenciar su resistencia. La política asociada a partidos únicos y excluyentes fue convertida de ser formula de dialogo a ser la base del terror y potenciar al poder para oprimir y corromper, su mal uso eliminó la ética, la verdad, la confianza, la solidaridad, el bien común, el respeto por la vida y el reconocimiento de los otros como iguales y libres.

Las tres pequeñas naciones que conformaban la gran familia como obligación múltiple hacia posible estar en Caracas, Bogotá o Quito solamente por hacer parte de una misma historia, de una misma cultura plural y heterogénea y de un modo de ser latino procedente de la patria grande y a nadie se le ocurría alegar una traición por haber nacido a uno u otro lado. Las cosas han cambiado, nos las cambiaron los poderes que colocaron intereses individuales donde estaba el interés general y la soberanía de la patria grande. Colombia quedo en el centro de las tres hermanas y su filiación cambio, los lazos se estrecharon con el norte depredador que triunfo en su insistencia de doblegar el ímpetu de dignidad latina. La desmembración de Panamá marcó para Colombia la ruptura total que después de un siglo revivió con toda fuerza en el inicio del S.XXI el régimen Uribe cuyo discurso y acciones expanden odios, venganza y la vigilancia de cada hermana hacia la otra.

Mientras Ecuador ejerció su soberanía para expulsar una base militar de USA américa que había en su territorio, el régimen Uribe castigo a la otra América permitiendo crear 7 nuevas y potentes bases militares en medio de su mejor biodiversidad para espiar y atemorizar a sus hermanas. Venezuela ejerciendo su soberanía puso en manos de la nación sus recursos de petróleo y Colombia más bien se los termino de entregar a nuevas transnacionales a las que ofreció de ñapa miles de licencias -o más bien patentes de corso- para explotar sin interferencia la riqueza mineral, esa misma por la que hace cinco siglos las gestas de conquista y de despojo asesinaron a pueblos enteros de Ecuador, Perú, Chile y Bolivia.

Cambiaron las cosas entre las tres hermanas y con ellas cambiaron las formas de relacionarse, hablarse, decirse lo que sienten. Cambiaron las éticas, las estéticas, la política, los discursos, las solidaridades y los pueblos hermanos son alentados a enemistarse, maltratarse, matarse. Los cálculos indican que hay cerca de medio millón de gentes colombianas en territorio Ecuatoriano, que llegaron huyendo de la guerra o que más bien les hicieron la guerra para desterrarlos, pocos se fueron por puras ganas y posibilidades a vivir otra cultura, la mayoría fue expulsada, excluida, amenazada, intimidada, desterrada, la mayoría está allí por la acción de la política y los mercados traducidos en expulsión y muerte. En Venezuela las cifras anuncian entre 5 y 6 millones de gentes colombianas de varias generaciones, muchos con doble nacionalidad, la mayoría victimas sistemáticas de la exclusión y la guerra, unos aprovecharon la hermandad para forjar allí su destino, numerosos salieron huyendo de la guerra, otra porque ya no lograron un lugar en los colapsados cordones de miseria de las grandes ciudades colombianas y otros tantos buscando las oportunidades para vivir con dignidad que en su territorio no encontraron. Lo común a todos, incluidos los más de tres millones en otros países, es que son migrantes permanentes, asilados o exiliados, expulsados de su país, que salieron en busca de un refugio que los libere de alguna de las cruentas guerras que se libran, bien por el conflicto armado o la inmisericorde guerra económica y social que empuja y modela nuevas esclavitudes y formas de violencia que destrozan los tejidos de solidaridad y hacen creer que hay humanos ilegales o que los derechos humanos son vacíos catálogos que los mismos criminales rebotan contra ellos para impulsar odios y venganzas. Las tres hermanas tienen una lucha común por emprender para volver a reconstruirse y juntarse para derrotar las mafias incrustadas en la democracia formal y que saben reproducirse promoviendo la guerra y provocando en cada territorio crisis del capitalismo que violenta y arrebata solidaridades y afectos.

http://www.alainet.org/es/articulo/172012

- See more at: http://www.alainet.org/es/articulo/172012#sthash.FSR77diq.dpuf


Descarga la aplicación

en google play en google play