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Félix ya está en Honduras, con categoría uno

Varias agencias. Desde Tegucigalpa. | 4 de Septiembre de 2007 a las 00:00
El huracán "Félix", entró casi a las tres de la tarce con categoría uno a Honduras, donde provoca fuertes lluvias en gran parte del país, "todavía es un peligro", dijo el presidente hondureño, Manuel Zelaya. Aunque el huracán "ha perdido mucha fuerza, está avanzando" y "todavía es un peligro" , porque sus lluvias pueden ocasionar inundaciones y deslizamientos de tierra, advirtió el gobernante. El huracán "acaba de entrar a nuestro territorio" desde Nicaragua, declaró Zelaya en una rueda de prensa alrededor de las 14:45 hora local (20:45 GMT). Detalló que el ojo del fenómeno ingresó por un sector del sureste de Honduras, entre los departamentos de Gracias a Dios y Olancho, ambos fronterizos con Nicaragua, y avanza con rumbo oeste hacia la zona central del país, donde se encuentra Tegucigalpa. Agregó que, según informes meteorológicos, el fenómeno se ha degradado ya a la categoría uno, la menor en la escala de Saffir-Simpson, cuyo máximo es cinco. "Esperamos que en las próximas horas, hoy en la noche, se convierta en una tormenta tropical", puntualizó Zelaya. Pero insistió en que este debilitamiento de "Félix" solo afecta sus vientos, pero no disminuye el potencial de lluvias que puede ocasionar en Honduras. Al enfrentarse al macizo montañoso entre los dos países, el ciclón perdió fuerza y es ahora categoría uno, con vientos que no superan los 150 kilómetros por hora. Las autoridades de Honduras no han reportado hasta ahora víctimas, inundaciones ni daños materiales graves como consecuencia de "Félix" , que ha desatado lluvias moderadas y fuertes en varias regiones del país. Más de 20 mil personas han sido evacuadas y decenas de albergues han sido habilitados en Honduras en prevención de los estragos que pueda ocasionar el fenómeno. El gobierno hondureño mantiene alerta roja (de peligro) en Gracias a Dios, Colón, Cortés, Atlántida, Yoro, Olancho, Comayagua, El Paraíso y Francisco Morazán; amarilla (de prevención) en Islas de la Bahía, Choluteca y Valle, y el resto del país en alerta verde (de precaución).

Hondureños se preparan llenos de angustia

Unas 10,000 personas serán desalojadas este martes de sus casas en 24 zonas de riesgo en Tegucigalpa, informaron fuentes oficiales. "De las 24 zonas, se identifican 10.000 personas que deberán ser evacuadas", anunció el alcalde de la ciudad, Ricardo Alvarez, a radios locales. "Hay un manifiesto apoyo de parte del ejército, que ha asignado 500 hombres para resguardar estas 24 zonas que hemos declarado como zonas de evacuación, y la policía ha ofrecido 200 agentes", dijo. "A las dos de la tarde (20H00 GMT) estamos pidiendo voluntariamente la evacuación de esas 24 zonas de la capital, después de esa hora la evacuación será forzosa, la ayuda de la Policía y el Ejército", indicó el funcionario. Janina Nolasco (42) hacía una larga fila este martes para pagar en el supermercado al sureste de la capital hondureña, adonde fue en busca de víveres para estar prevenida ante el inminente azote del huracán Félix. "Tenemos que estar prevenidas, esperamos que no pase nada, pero por cualquier cosa es mejor estar preparadas", expresó a la AFP la mujer, quien vive en la exclusiva colonia Lomas del Guijarro, al noreste de la capital. Janina llevaba en su coche linternas de mano, pilas, velas y víveres, por lo menos para una semana, que adquirió en el Hiper Paiz del Mall Las Cascadas. Los capitalinos temen que por los derrumbes y crecidas de los ríos se corten las carreteras de acceso desde los puertos de desembarque en el Caribe y el Pacífico y que la ciudad se quede desbastecida por días, como ocurrió durante el huracán Mitch en octubre de 1998, que dejó una ola de miles de muertos en Centroamérica. "Tengo fe en Dios que nada va a pasar, yo soy cristiana", afirmó, por su parte, Nadia Munguía (32) que vive en Tiloarque, una colonia de clase media baja, al suroeste de la ciudad. Nadia llevaba su coche repleto de arroz, frijoles, masa de maíz, pastas, verduras y lo que se necesita cuando hay apagones: focos de mano y pilas secas. "Se nos está terminando todo, hemos tenido que estar reabasteciéndonos y hay algunas cosas que se acabaron, especialmente el pan", explicó la vendedora del supermercado, Mayra Lara. "La gente se está preparando para lo que se pueda venir", subrayó la vendedora del lujoso local, donde se aglomeraban muchas personas que chocaban unas con otras y tenían que hacer largas filas para pagar. En las gasolineras también se formaban largas filas y muchas estaciones ya habían agotado sus reservas de gasolina superior y sólo les quedaban regular y diesel porque las aglomeraciones comenzaron desde la tarde del lunes. "Es necesario prepararse", dijo a medios locales Andrés Ortiz, mientras hacía fila en una de las estaciones del sur de la ciudad. Las autoridades advirtieron sobre inundaciones que podrían golpear duramente a los cinturones de miseria periféricos de la capital. Según los bomberos, unos 300.000 del millón de habitantes viven en zonas propensas a inundaciones o derrumbes donde se producen desastres con el más mínimo aguacero. Los vendedores de los mercados, del centro de Comayagüela, sur de la capital, estaban desalojando sus puestos porque las crecidas del río Choluteca y la quebrada, El Sapo se desbordan con facilidad. El alcalde capitalino, Ricardo Álvarez, dio un ultimátum de tres horas a unas 10.000 personas que viven en zonas de riesgos para que desalojen "voluntariamente", antes de hacerlo por la fuerza con la ayuda de 500 militares y 200 policías. El lunes fueron evacuadas miles de personas, la mayoría turistas, de las Islas de la Bahía y de la costa del Caribe, que finalmente fueron menos afectadas de lo que se había pronosticado, según los informes. El departamento Gracias a Dios, zona habitada por indígenas misquitos, sufrió también el impacto con fuertes vientos que hicieron volar techos de viviendas y obligaron a evacuar a cientos de personas, según informes de ONGs. También se llevaron a cabo evacuaciones de zonas a orillas de los ríos en el departamento de Colón, como Balfate y Santa Fe, comunidades que estaban también sufriendo el impacto de fuertes lluvias. Originalmente la trayectoria el ciclón hacía prever que su mayor efecto sería en el norte de Honduras, pero al desviarse hacia el sur afectará más a la capital, una vulnerable ciudad de 1 millón de habitantes, la tercera parte de los cuales vive en laderas de cerros y a orillas de ríos y quebradas que se desbordan con facilidad. "Mi primer llamado es que se vayan adonde un familiar o un amigo y, si no puede hacerlo, habrá 41 centros de albergue, la alcaldía tiene capacidad para atender a 3.000 hombres y niños para los próximos siete días", apuntó el alcalde.

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