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Con mucho esfuerzo pinolero cambia su vida en Costa Rica

San José. Agencias. | 16 de Octubre de 2015 a las 12:40

Con solo 7 años, Carlos Martínez Castillo llegó a Costa Rica. Venía con su familia desde Nicaragua y se instalaron en Upala con la esperanza de labrar un mejor futuro. Ahí, aprendió labores agrícolas en las que tuvo que desarrollarse para ayudar a los suyos y para, al menos, terminar la escuela.

La promesa que le hizo su mamá fue que le ayudaría a terminar el noveno año del colegio, pero más allá de eso todo era incierto, pues las condiciones económicas de la familia no eran muy holgadas y estudiar representaba un reto financiero que no podrían enfrentar.

Su vida siguió y Carlos tuvo que enfrentar y superar una gran cantidad de obstáculos antes de lograr uno de sus más grandes sueños: desarrollarse como profesional.

Al finalizar el colegio, su sueño de entrar a estudiar a una universidad se apagó.

Problemas con los documentos que hacían constar su condición migratoria le impidieron iniciar con su carrera. Fue así como puso en pausa su deseo y buscó trabajo. Consiguió un empleo como pistero en una estación de gasolina en Liberia, Guanacaste, donde solo laboró 6 meses porque ahí empezó a hacer realidad su sueño.

En el 2006 dejó su trabajo para unirse al equipo de Ad Astra Rocket. Sí, la empresa que trabaja en proyectos como el motor de plasma, y que es liderada por el astronauta costarricense Franklin Chang.

Chang decidió, junto con su hermano menor Rónald, iniciar un proceso de reclutamiento de jóvenes liberianos para cultivar un semillero de talento local, que le permitiera desarrollar en la comunidad una verdadera ciudad tecnológica de donde se nutriera Ad Astra de profesionales.

“Había materia gris en abundancia, pero debíamos entrenarla, y esa era parte de nuestra misión“, indicó Chang recientemente en un artículo donde narró que fue su hermano quien dio con Carlos. “Les daríamos trabajo en nuestro laboratorio y los entrenaríamos en el mundo de los negocios, la investigación y la ciencia (…) A mediados de setiembre del 2006, Rónald habló con unos cuantos. Uno le preguntó que cuánto pagaban; otro quería saber cuántos días de vacaciones tendría; otro, si era muy largo llegar a Ad Astra y si el trabajo era muy duro. Pero uno de ellos, un joven delgado de escasos 18 años, con ojos pícaros y una amable sonrisa, solo quiso saber a qué hora tenía que estar, y prometió llegar a una entrevista al día siguiente“.

Ese joven delgado es Carlos, quien ahora es el encargado de TI (Tecnologías de la Información), en el laboratorio aeroespacial del Chang. El miércoles anterior se graduó como bachiller en Informática Empresarial en la Universidad de Costa Rica (UCR), en Liberia.

“Uno no llega solo a ningún lado”

Él es tercero de 9 hermanos y asegura que sus éxitos son resultado del apoyo y la educación que le brindaron sus padres, en especial su mamá que le inculcó siempre el valor de estudiar, prepararse y luchar por un mejor futuro.

Cuando se presentó la oportunidad de entrar a trabajar en Ad Astra, él no tenía idea de las tareas que tendría que hacer.

Tras su ejemplo, sus hermanos menores siguen sus pasos, luchando por realizarse como profesionales. “Tengo hermanos menores, con un futuro muy prometedor y estamos viendo cómo logramos que ellos también sigan estudiando”, contó el joven.

Asegura que en el camino hubo algunas situaciones que le dificultaron su cometido. La primera fue la imposibilidad de entrar a la universidad Nacional y luego, una vez que ya estaba cursando su carrera, fue ver cómo sus compañeros lograban graduarse más rápido que él.

“Siempre hay situaciones difíciles (…) siempre hay esa cosa de ‘el nicaragüense’, siempre estuvo esa marca que al principio, por ser un niño afecta, pero cuando yo crecí ya no me importó, más bien me sentí orgulloso, entonces eso me ayudó a no limitarme”.

¿Sobre su futuro?

Sin duda, finalizar su carrera universitaria fue un gran logro, sin embargo sus metas van mucho más allá y en este momento Carlos está valorando cuál será su rumbo académico a partir del próximo año.

“Ahorita quiero seguir en Ad Astra, don Franklin y todos ahí me han apoyado bastante, entonces hay que retribuir. Además de que le tengo amor a la empresa”, aseguró.

¿Su secreto para el éxito?

“Uno no llega solo a ningún lado, siempre hay que ser humilde, hay que reconocer errores, hay que ayudar a los demás también. Aquí yo no he llegado solo, este es un logro en equipo”, aseguró el joven.


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