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Son 52 los cadáveres aparecidos en Honduras, 30 en los cayos Mara y suman 120 los muertos

Varias agencias. Desde Tegucigalpa y Managua. | 6 de Septiembre de 2007 a las 00:00
Son 52 los cadáveres aparecidos en Honduras, 30 en los cayos Mara y suman 120 los muertos
Un total de 52 cadáveres de indígenas que habían desaparecido de la zona de los Cayos Miskitos, en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) nordeste de Nicaragua, aparecieron flotando en las de la costa Caribe hondureñas, anunció el presidente del Comité Permanente de Emergencia (COPECO), Marco Burgos desde Honduras. En Bilwi, el capitán de Navío Róger González del Comité de Operaciones Especiales ha informado la tarde del jueves, que son 30 los cadáveres encontrados en las cercanías del Cayo Mara. Ellos se sumaron a los 38 muertos anunciados por las autoridades nicaragüenses previamente. En total, suman ahora 120 muertos confirmados en Nicaragua. Primer informe de daños del SINAPRED en RAAN y resto del país El gobierno de Nicaragua estimó que necesita unos 30 millones de dólares para iniciar la reconstrucción de los daños en la infraestructura de la RAAN, paupérrima región nicaragüense que quedó casi arrasada por la furia del huracán Felix, que tocó tierra con la máxima intensidad de 5 en la escala de Saffir Simpson, con vientos de hasta 300 km/hora. Las escenas de llanto, rabia y dolor se volvían frecuentes, en medio de los escombros, árboles caídos y casas derruidas. "Pensé que nos íbamos a morir todos", dijo a la AFP Roger González, al lado del féretro de madera de su esposa, mientras sus 11 hijos lloraban la pérdida de su madre, una indígena de la etnia miskita, que murió aplastada en la comunidad de Betania, a 20 km al sur de Puerto Cabezas, una ciudad de 40.000 habitantes en la costa norte del Caribe nicaragüense, devastada por Felix. Unas 10.000 viviendas quedaron destruidas, los pozos de abastecimiento de agua potable estaban contaminados y la población permanece sin agua y sin electricidad. "La devastación es total", dijo el mandatario Daniel Ortega, tras visitar la zona del desastre, antes de que su gobierno hiciera un urgente llamado por ayuda internacional para las labores de rescate y reconstrucción. Los poderosos vientos de Félix destruyeron chozas frágiles de madera, arrancaron árboles de raíz, devastaron aldeas e inundaron islas en el Norte del Caribe nicaragüense. Cerca de 150.000 misquitos -descendientes de indígenas, colonos europeos y esclavos africanos- viven en los arrecifes de la isla y pequeñas aldeas de la selva, en la frontera de Honduras con Nicaragua. En la Barra de Sandy Bay, la zona más golpeada por el meteoro en Nicaragua, el océano está lleno de escombros, lo que impide a los rescatistas llegar a la costa. A esta zona llegó el ojo del huracán Félix el martes con catastróficos vientos de 258 kilómetros por hora, y olas de 5,5 metros más de altura que las normales. VEA IMÁGENES EXCLUSIVAS DEL CANAL 2 DE TELEVISIÓN SOBRE LA DESTRUCCIÓN EN SANDY BAY Desde la distancia, los rescatistas podían ver árboles y palmeras caídas, estructuras de concreto sin techo, y casas de madera reducidas a astillas. Vieron también a mujeres llorando en la costa. Los alimentos y combustibles escasean, aún cuando la ayuda de emergencia llegó a la capital regional de Puerto Cabezas, una población de difícil acceso incluso con buenas condiciones meteorológicas. Miles de damnificados esperaban ayuda en las aisladas comunidades del norte del Caribe, mientras las autoridades continuaban las labores de rescate. A lo largo de la costa azotada por el huracán quedaron poblados con viviendas destruidas y selvas arrasados. En la comunidad de Krukira, sobre el litoral caribeño y cercana a Puerto Cabezas, más de 2,000 personas esperaban la llegada de asistencia entre los escombros de sus viviendas de madera y lámina. "Todavía estamos esperando ayuda", dijo una mujer misquita que se identificó como Lilián. "Krukira estaba totalmente arrasada", agregó la mujer, quien clamaba por ayuda junto a decenas de indígenas en Puerto Cabezas. Ante la falta de agua potable y alimentos, los habitantes de la zona tenían sólo para beber agua de coco y comían harina mientras permanecían a la intemperie en espera de ayuda.

Cadáveres flotando

El hallazgo de los cadáveres flotando en el Caribe Sur de Honduras lo reportó inicialmente la diputada oficialista hondureña, Carolina Echeverría. "Ahora en la mañana me avisaron que habían rescatado una lancha y 24 cadáveres, de ellos 21 hombres y tres mujeres", declaró a la televisión y a la radio local Echeverría, legisladora por el departamento de Gracias a Dios, donde fueron rescatados los cuerpos. Los cadáveres flotaban en aguas del departamento hondureño de Gracias a Dios tras haber sido arrastrados por las corrientes del Caribe, informó la diputada Echeverría. La legisladora indicó que las autoridades hondureñas de la zona pidieron ayuda para que socorristas se desplacen a la orilla del mar "y puedan de esa manera rescatar los cuerpos sin vida para darles sepultura". "También acaban de rescatar una lancha llena de personas y ellos han dado la información que algunos flotaron para el lado Mobel que es uno de los bancos hondureños", agregó Echeverría. "Se encontraron 52 mískitos nicaragüenses en aguas de Honduras, que eran parte de unos 150 que habían desaparecido en Nicaragua", dijo a Reuters la diputada Echeverría. "Ellos estuvieron varias horas tomados de tablas hasta que los encontramos", agregó. "Nueve de ellos están graves de salud y son atendidos por cinco médicos hondureños en la provincia de Gracias a Dios", afirmó. "Creemos que hay muchas otras personas flotando en el mar". Entretanto, el presidente Manuel Zelaya dijo que le habían informado sobre el rescate de más de una veintena de náufragos miskitos, y aseguró que aún había "128 más desaparecidos, muchos de los cuales podrían haberse ahogado". En rueda de prensa ofrecida en San Pedro Sula, adonde llegó para inspeccionar una zona del norte del país inundada por las crecientes de los ríos Ulúa y Chamelecón, Zelaya manifestó que "las corrientes están arrastrando cadáveres en estado de descomposición hacia aguas hondureñas" de la Mosquitia. "Vamos a ver si esos cuerpos se pueden repatriar a Nicaragua o van a ser dados de terraje en Honduras por las condiciones de adversidad que hay en este momento siempre en Nicaragua, que fue donde se dio el principal impacto del huracán". El jefe de la Naval de Honduras, capitán Eduardo Espinal, anunció que mandarían embarcaciones hasta con cien hombres para auxiliar a algunos nicaragüenses que habrían sobrevivido y rescatar los cadáveres.

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