Escúchenos en línea

Crece la angustia por la suerte de los desaparecidos

MiPunto.com. Desde Bilwi, RAAN. | 6 de Septiembre de 2007 a las 00:00
Crece la angustia por la suerte de los desaparecidos
Centenares de indígenas esperaban este jueves angustiados en el muelle de Puerto Cabezas, en las costas del Caribe norte de Nicaragua, noticias de familiares desparecidos en los cayos cercanos y en alta mar por la furia del huracán Felix. Las autoridades estiman que aún quedan unos 40 desaparecidos, pero los nativos dicen que son "cientos". Y es que son enormes las dificultades para calcular la magnitud de los daños materiales y humanos que dejó Felix a su paso por esta apacible región del Caribe. "Mi esposo desapareció en los Cayos Mikistos y no sé nada de él. Estoy mal, muy preocupada", dice con la mirada fija en el mar Elvia Henry, una india miskita de 35 años. Elvia se ha pasado horas pendiente del mar, sin poder ocultar su aflicción y las lágrimas cuando se le preguntó a quién esperaba. Junto a Elvia, centenares de miskitos aguardaban durante largas horas en las playas contiguas al muelle de la ciudad, que las pequeñas embarcaciones pesqueras y navales que salen constantemente a buscar desaparecidos, traigan novedades de algún familiar que no ha regresado. En las últimas horas han empezado a aparecer cuerpos flotando en el mar de los desparecidos por los vientos de Felix que llegaron a alcanzar ráfagas de hasta 300 km/hora, arrasando todo lo que encontraban a su paso. Hasta el momento el número de muertos se eleva a un centenar, tras el hallazgo de otros 28 indígenas miskitos nicaragüenes frente a las costas del Caribe de Honduras. "Dicen que mi tío Charly murió en Sandy Bay, vine a ver si me llevan en las pangas para saber si es cierto", dijo Betsi Salvinias, una joven miskita de tez morena, que logró irse a tiempo de su comunidad a Puerto Cabezas, con varios familiares. Los extraviados son en su mayoría hombres de la comunidad costera de Sandy Bay y los Cayos Maras y Miskitos que se quedaron cuidando las casas o que fueron sorprendidos durante su huida por el monstruoso ciclón, que azotó esta abandonada región, en la que viven cerca de 200.000 indígenas, criollos (negros) y mestizos. "Yo perdí a mi hijo y a mi hermano" cuenta con ojos llorosos Juliana Rodríguez, una miskista de 47 años curtida por el sol que esperaba inmóvil y con los brazos cruzados frente a la playa, cerca de la cual el esqueleto de una casa vieja de madera se resistía, inclinado, a caer al piso. "Mi hijo murió en los Cayos Mikistos, pero aún no tengo la carne (su cuerpo), quiero ir a buscarlo," dijo a la AFP Jarquín Francis, de 65 años. Los equipos de socorro buscaban con ayuda de helicópteros y lanchas de la fuerza naval del Ejército de Nicaragua a los desaparecidos, mientras la población reclamaba comida y los restos de sus seres perdidos. Pero no daban abasto. La falta de lanchas y combustible impidió a la fuerza naval repatriar de la frontera con Honduras a más de 50 náufragos que según se anunció fueron rescatados en aguas del mar Caribe hondureño. Los sobrevuelos se intensificaron con el traslado de alimentos y brigadas médicas a las zonas más afectadas del litoral norte de Nicaragua, donde Defensa Civil del Ejército rescató a 30 indígenas heridos, algunos engangrenados. Estos fueron trasladados al hospital de campaña instalado en Puerto Cabezas, principal ciudad del Atlántico norte, a unos 500 kms al noreste de Managua. Al muelle de Puerto Cabezas seguían entrando personas rescatadas con vida que habían sido dadas como desaparecidas, lo que todavía alimenta la esperanza de encontrar supervivientes.

Descarga la aplicación

en google play en google play