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Más y más y más muertos. Helicópteros avistan «muchos cadáveres flotando» por doquier

Varias agencias. Desde Bilwi, RAAN. | 7 de Septiembre de 2007 a las 00:00
Dos helicópteros de Estados Unidos que apoyan las tareas de búsqueda y rescate de desaparecidos tras el paso del huracán Felix en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) de Nicaragua, avistaron "muchos cadáveres flotando" en el mar, dijo una fuente militar. "Se han visto muchos cadáveres flotando por el sector de Cabo Gracias a Dios" en varios vuelos de reconocimiento que se realizan desde el jueves en esa zona, dijo a la AFP el delegado militar de Estados Unidos en Managua, teniente coronel Robert Gaddif. El militar se abstuvo de mencionar qué cantidad específica de cadáveres estarían a la deriva en el mar y agregó que le han avisado a la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua para que sean recogidos. Brigadas de rescate fueron enviadas este viernes a comunidades rurales hacia el interior del litoral Caribe para proceder a la búsqueda de 80 personas desaparecidas tras el pasó del huracán hacia el interior del territorio de la RAAN, informó el miembro del Consejo Regional, Rigoberto González. Las autoridades de la zona organizan a su vez brigadas para despejar los caminos de árboles tumbados por los vientos a fin de pasar hacia las localidades Sangnilaya, Itara, Butku, Tahua y Pájara, de donde son originarios los desaparecidos. Equipos de rescate de Estados Unidos y países de América Central intensificaban este viernes por mar y por tierra la búsqueda de desaparecidos y cadáveres causados por la furia del huracán Felix. Socorristas hondureños y estadounidenses sobrevolaban a bordo de helicópteros el Caribe en la costa hondureña de la Mosquitia (este) en busca de cadáveres que habrían sido arrastrados hacia aguas hondureñas, informaron organismos de socorro. Patrullas de la Fuerza Naval de Honduras habían sacado el jueves al menos 52 cadáveres que flotaban en las aguas de la costa caribe hondureña, según autoridades de ese país. "Ya se inició la operación de búsqueda y rescate con dos helicópteros de Estados Unidos y un helicóptero y una avioneta de Honduras, más unas embarcaciones, porque nos dijeron que hay cadáveres flotando en el mar, pero no está confirmado", explicó el jefe de Operaciones de la gubernamental Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), Randolfo Fúnez. Funez aseguró que este viernes se están haciendo nuevos rastreos en la zona. "Se sobrevoló la zona ayer y no se encontró nada, hoy se está haciendo un nuevo rastreo en la zona, que es inmensamente grande", afirmó Fúnez. "Se rescataron 31 náufragos que están en Gracias a Dios, pero no se les ha hecho un interrogatorio para ver si había más gentes con ellos", añadió.

Cifra extraoficial: 130 muertos

"Tenemos unos 130 cadáveres enlistados", dijo Fabio Benedic, oficial de rescate de la Defensa Civil en la localidad. El funcionario dijo que la cifra incluye cuerpos de pescadores encontrados en la vecina Honduras, hasta donde llegaron arrastrados por la corriente. Benedic agregó que la cifra de muertos podría aumentar con el correr de los días porque unas 70 personas están registradas como desaparecidas. "Son personas que laboraban en los Cayos Miskitos, en Sandy Bay y en los Cayos Mara", informó a Reuters. El coordinador regional de la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), Reinaldo Francis, informó del hallazgo de 52 cadáveres de indígenas misquitos nicaragüenses en las costas del Caribe oriental de Honduras, que se suman a los 39 muertos ya identificados en territorio de Nicaragua. La cifra oficial preliminar, 91, puede "cambiar drásticamente", según reconoció el teniente coronel Rogelio Flores, de la Defensa Civil de Nicaragua, a cargo de las labores de rescate y búsqueda de damnificados. "Las labores de rescate continúan y probablemente más adelante tengamos que cambiar las cifras", insistió Flores, que recordó el difícil acceso a las zonas más afectadas por el huracán, en la RAAN, declarada en "estado de desastre". Francis, precisó que los cadáveres encontrados en Honduras son de pescadores oriundos de la isla de Cayos Miskitos, al nordeste de Puerto Cabezas, capital del Caribe norte de Nicaragua, la zona por la que el ciclón tocó tierra, con vientos de 260 kilómetros por hora. Ya se había avisado desde ese país, que al menos 109 pescadores habían sido avistados en tres embarcaciones frente a costas hondureñas poco antes de zozobrar por los vientos huracanados de "Félix". Del grupo, 57 fueron puestos "a salvo", 27 se dieron por desaparecidos y 25 se recogieron cadáveres, cifra que, al parecer, hoy aumentó a 52.

Honduras no tiene información cierta

En Honduras, algunos funcionarios informaron inicialmente que 150 nicaragüenses habían sido rescatados del mar, pero luego redujeron la cifra a 52. El viernes, el jefe de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), Marcos Burgos, dijo estar sólo seguro de 28. En la tarde del jueves, el jefe de Copeco confirmó a la AFP que ya eran 54 los cadáveres de indígenas nicaragüenses rescatados y que los informes que tenían es que eran "muchos más" los que había que rescatar porque "estaban flotando en el mar". Más temprano, la diputada oficialista hondureña, Carolina Echeverría, aseguró que "me avisaron que habían rescatado una lancha y 24 cadáveres, de ellos 21 hombres y tres mujeres que viajaban en un barco pesquero que naufragó cerca de la costa Caribe de Honduras", declaró la diputada por el departamento de Gracias a Dios, donde fueron rescatados los cuerpos. Entretanto, el presidente Manuel Zelaya dijo que le habían informado sobre el rescate de más de una veintena de náufragos miskitos, y aseguró que aun había "128 más desaparecidos, muchos de los cuales podrían haberse ahogado". Burgos también dijo a la AP sobre lo que ocurrió entre los pescadores cuando hizo impacto el huracán: "Salieron a pescar en unas 10 canoas, cada una con 18 ó 20 hombres, y no recibieron ninguna información del huracán... y zozobraron en alta mar. Por eso, calculamos que el grupo estaba integrado por 180 ó 200 personas, de las cuales hemos rescatado con vida apenas 28". "Al conocer la noticia, los indígenas que viven en las costas hondureñas han dado rienda suelta a su imaginación y muchos de ellos creen haber visto gran cantidad de cuerpos flotando en el mar o en las playas... y eso se lo dijeron a las autoridades de ambas naciones (Honduras y Nicaragua), pero no hemos hallado ningún cadáver hasta ahora".

Incertidumbre y desesperación

En el muelle de Puerto Cabezas, también en las costas del Caribe Norte, centenares de indígenas esperaban noticias de familiares desparecidos en los cayos cercanos y en alta mar. "Mi esposo desapareció en los Cayos Miskitos y no sé nada de él. Estoy mal, muy preocupada", dijo Elvia Henry, una india miskita de 35 años. Los extraviados son en su mayoría hombres de la comunidad costera de Sandy Bay y los Cayos Maras y Miskitos que se quedaron cuidando las casas o que fueron sorprendidos por el monstruoso ciclón, que azotó la abandonada región, en la que viven cerca de 200.000 indígenas, criollos (negros) y mestizos. Según Zacarías Loren, de 48 años, un funcionario se negó a dar el viernes gasolina para buscar con su lancha a su hijo de 19 años, quien estaba entre 18 personas que se zambullían en busca de langostas en un cayo distante cuando cayó la tormenta. "Estas vidas también son importantes", dijo Loren. "Puede que estén flotando vivos, pero están allí solos". Las autoridades han dado cifras de muertos que van de 40 a 100, y podría no conocerse nunca la cifra exacta. Los pobladores, muchos de ellos descendientes de indios, colonos europeos y esclavos africanos, llamados miskitos, en algunos casos extrajeron los cadáveres del mar y los enterraron sin notificar a las autoridades. Los residentes de Bilwi dijeron haber recibido pocas advertencias sobre la rápida llegada de la tormenta y que, cuando hizo impacto con toda su furia, la mayoría de los pescadores estaban en el mar. El gobierno "no nos advirtió que llegaba el huracán", dijo Anali Martínez, de 21 años, cuyo primo está entre los desaparecidos después que el huracán de categoría 5 (la máxima) se desencadenó el martes. "Por eso a muchos los sorprendió pescando". Lucía Parista Mora, de 43, cuyo sobrino pescaba langostas cuando llegó la tormenta, dijo a la AP que varios centenares de pescadores y vendedoras de pescado estaban pescando o en los tres cayos principales frente a Puerto Cabezas. "Queremos que los traigan aquí", dijo Parista Mora de los cadáveres. "Aunque sólo sean huesos queremos verlos".

Quejas y reclamos

Pobladores desesperados reclamaban el viernes combustible para buscar en el mar a sus familiares desaparecidos, mientras los ánimos caldeados y la confusión imposibilitaban saber cuántas muertes dejó a su paso el violento huracán Félix. El presidente Daniel Ortega realizó un segundo recorrido por la zona afectada, hasta donde ha comenzado a llegar asistencia humanitaria de países como Estados Unidos y Venezuela. Cuerpos de rescate de Nicaragua dijeron el viernes que al menos 130 personas murieron por el paso del arrasador huracán Félix, que el martes azotó con toda su furia las costas del Caribe del empobrecido país. Además de los 50.000 damnificados y 19.000 desplazados por el huracán, 10.000 viviendas quedaron totalmente destruidas, en 49 diferentes comunidades, se registraron 20 heridos de gravedad y no se tiene información del paradero de 105 personas censadas del área. Fuentes de la Organización de Naciones Unidas apostadas en tareas de apoyo en Nicaragua señalaron, consultadas por Acan-EFE, que el número total de afectados por el paso del ciclón podría ser de 100.000 personas. El huracán dejó a su paso miles de damnificados que ahora enfrentan la falta de agua potable y alimentos. La empobrecida región es habitada principalmente por miskitos que viven en casas sobre pilotes y sobreviven con la pesca. Félix tocó tierra en Nicaragua como huracán categoría 5, la más alta para una tormenta, cerca de Bilwi, una comunidad de frágiles casas de madera y lámina habitada principalmente por indígenas misquitos y la etnia garifuna. La RAAN es una zona habitada por indígenas misquitos, mayagnas y ramas, y es una de las regiones más desatendidas de Nicaragua, país donde la pobreza alcanza al 64 por ciento de la población, estimada en 5,2 millones de habitantes. Los pobladores se quejaron de que las autoridades les dieron escasa advertencia sobre la vertiginosa llegada de la tormenta, que sorprendió a cientos de pescadores y sus familias en el mar y en islas que fueron tragadas por la marejada. Félix llegó a Nicaragua el 4 de septiembre con categoría 5, la máxima de la escala Saffir-Simpson, y cruzó la frontera hacia Honduras el día siguiente, tras perder intensidad y bajar a categoría 3 y luego uno, hasta finalmente extinguirse el jueves en las montañas del suroeste de México. Félix se desarrolló muy rápidamente sobre las aguas cálidas del sur del Caribe: surgió el viernes como tormenta tropical, el sábado se hizo categoría 1, el domingo categoría cinco, el lunes bajó a cuatro e impactó con la cinco el martes en la madrugada. Nicaragua emitió una advertencia de huracán menos de 24 horas antes de que tocó la costa, apresurándose a notificar al nordeste donde mucha gente desconfía de este tipo de llamados, porque cuando hubo otras advertencias (como el año pasado con el huracán Beta) al final los meteoros pasan de largo. Eso no ocurrió esta vez. Mujeres y niños treparon a los pocos botes indemnes, algunos de los cuales se hundieron rápidamente debido al sobrepeso. Inicialmente, los expertos del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos dijeron que el huracán impactaría en la frontera entre Honduras y Nicaragua, pero la noche del lunes giró hacia el sur e impactó en la Barra de Sandy Bay. En toda la zona del impacto devastador de Fénix, no hay teléfonos, no hay energía eléctrica y las principales vías de comunicación son acuáticas (mar y río). Para avisar de un suceso de la magnitud de Félix, se necesitaba al menos de 48 horas y todos los recursos disponibles. En medio de varias escenas de desesperación, los pedidos de ayuda se multiplicaban. Algunos pobladores también acusan a las autoridades de no haberles prestado rápida ayuda y de obstaculizar sus propios esfuerzos por rescatar a los sobrevivientes y extraer los cadáveres. Miles de indios miskitos de la comunidad de Krukira, una de las localidades del Caribe norte más afectadas, se peleaban por las reservas de comida, mientras calmaban la sed y el hambre con cocos y naranjas que cayeron en el diluvio. "No hemos comido, perdimos todo", se quejó el pescador Wildred Simons, rodeado de vecinos de su comunidad que desde hace dos días permanecen a la intemperie.

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