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Así se llevó el mar a mi hijo

MiPunto.com. Desde Bilwi, RAAN. | 7 de Septiembre de 2007 a las 00:00
"Pasé tres días flotando en una cubeta de combustible en el mar, iba con mi hijo, pero se me soltó de las manos y desapareció" en las profundidades del mar, cuenta Rosa Rivera, una miskita que fue arrastrada por el huracán y rescatada por un pescador en aguas del Caribe nicaragüense. Rosa es una de las indígenas que intentó salir a última hora de los Cayos Miskitos, al noroeste de las costas del mar Caribe, en pequeñas embarcaciones de madera que luego fueron embestidas por el ciclón. "Yo vi morir frente a mis ojos a tres personas, de nueve que salimos en una panga que se rajó (partió)" en dos, narró en voz baja la mujer a la AFP, en la sala de emergencias del hospital de campaña que se instaló en Puerto Cabezas, principal ciudad del Atlántico Norte, 500 km al noreste de Managua. Recuerda que ella y los otros nativos del islote salieron hacia el atardecer del lunes, pero los fuertes vientos y olas que anunciaban la aproximación de Félix les impidió llegar a tiempo a una costa segura. Fueron sorprendidos por los oleajes y vientos del huracán que dio vuelta el bote y lanzó a sus tripulantes al agua, algunos de los cuales -afirma- se aferraron a tablas de madera sueltas en el agua de la destruida embarcación. "Me agarré del galón de combustible (una cubeta pequeña de plástico), venía con mi hijo, lo tenia de la mano, pero se me soltó", balbuceó. "El mar estaba bravo", agrega sin muchos deseos de hablar de su fatídica experiencia. Un bote de pescadores la rescató a Rosa el jueves por la mañana mientras buscaban más desaparecidos. Fue llevada a un hospital con golpes y el rostro lleno de llagas de quemaduras provocadas por la prolongada exposición al sol y por la gasolina que salía de la cubeta. Junto a ella yace en estado de shock y con severas lesiones en la espalda Cecilio Quinsman, pescador de 35 años que "venía flotando en una tablita" por el mar, de donde fue rescatado el jueves por nativos que salieron desesperados a buscar a familiares desaparecidos. Según la anciana que lo cuida, Brisila, Cecilio saliò de los Cayos en bote con siete personas que también naufragaron. "Dice que vio cadáveres flotando en el mar, pero no los pudo reconocer porque estaban boca abajo", aseguró la mujer. La historia se extendió con rapidez en la ciudad, donde cientos de miskitos esperan noticias desde hace tres días de la Naval del Ejército y las autoridades. Los ánimos se caldearon el miércoles, cuando pescadores que atracaban con sus botes en las playas contiguas al muelle del puerto, informaron que la marina sólo estaba rescatando a los vivos, que había centenares de muertos flotando en el mar que no los querían recoger porque no tenían plásticos y estaban putrefactos. Supuestamente, la Naval pretendía trasladar los cuerpos y quemarlos en otro lugar. La Naval entregó la noche del jueves los primeros 14 náufragos muertos hallados en el mar, que fueron ubicados sobre la playa en medio de la desesperación y el llanto de los nativos. "Queremos saber qué está pasando", dijo Elvins Vans, quien espera información sobre su hermano desaparecido. Los comentarios abundan entre los habitantes de Puerto Cabezas. Muchos dicen que en Sandy Bay hay gente que tiene "sacos de dinero" en sus casas que no querían perder, producto de la ventas de droga.

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