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Nicaragua: Una historia de éxito en ciernes

Nueva York. Por Otaviano Canuto y Manuel Coronel Novoa/ Huffington Post. | 10 de Noviembre de 2015 a las 11:43
Nicaragua: Una historia de éxito en ciernes

Nicaragua es bastante más que un exuberante destino del turista internacional. Es un país que se está convirtiendo - y marquen nuestras palabras- en la historia de éxito más reciente del hemisferio occidental.  Permítanos decirle el por qué.

Nicaragua ya es una historia de éxito de un país post-conflicto en el que la paz se ha asentado para perdurar.  Los últimos disparos de “la guerra de la contra” (1982-1990) contra el entonces gobierno Sandinista se escucharon hace 25 años, cuando la mitad de los Nicaragüenses de hoy, aún no había nacido. La otra mitad, los de la generación de la guerra, de manera muy pragmática, se ha reconciliado. Tomando así sus diferencias del campo de batalla al terreno político.  El Nicaragüense de hoy - y lo vemos en las encuestas- aborrece la violencia y el conflicto y vive contento y con mucha esperanza en lo que le depara el futuro. Muchos, ejerciendo sus libertades, hasta han cambiado sus banderas para hacer alianzas con sus otrora enemigos o se han simplemente distanciado de la política para saborear aún más el periodo de paz más prolongado que les ha tocado vivir.

Nicaragua es el país más seguro de la región de Centroamérica, Panamá, y República Dominicana. A pesar de limitar con los vecinos del “triángulo norte”: Honduras -con 90 homicidios cada 100,000 habitantes-, Belice, El Salvador, y Guatemala, que de acuerdo a la Oficina de Crimen y Drogas de Naciones Unidas, encabezan los cinco primeros lugares en la lista de países con mayores tasas de homicidios del mundo, Nicaragua, con solamente 10 homicidios por cada 100,000 habitantes, destaca como un oasis de paz y seguridad en la región. Con el más bajo presupuesto por policía y menor ingreso per-cápita de la región, Nicaragua prueba que la - otrora considerada infalible- correlación entre pobreza y alto nivel de criminalidad, no constituye causación. Los expertos asocian estos bajos niveles de homicidios a la herencia de la Revolución Sandinista al haber renovado -de raíz- al ejército de una vieja y corrupta dictadura por un ejército y una policía de jóvenes idealistas en los años 80. También lo asocian al modelo basado en la comunidad que se ha venido profundizando en los últimos 8 años. En el 2011, de acuerdo a las últimas estadísticas disponibles del PNUD, Nicaragua ocupo el tercer lugar, después de Paraguay y Panamá en haber gozado de la tasa de robos más baja por cada 100,000 habitantes en América Latina. Mientras en lugares como Argentina con 973, México con 688, y Costa Rica con 400, Nicaragua presentó solamente 71 robos. De acuerdo al mismo reporte, cerca de 65 por ciento de los nicaragüenses tienen mucha o alguna confianza en el sistema de justicia criminal de su país (de nuevo, solamente después de Panamá en América Latina). 

La estabilidad política ha -gradualmente- echado raíces. En 1984, después de medio siglo de una cruenta dictadura, una de las peores del mundo -según los historiadores-, un nuevo periodo de democracia - aunque entonces incipiente- se abrió cuando los Sandinistas legitimaron su mandato a través de las primeras elecciones libres y pluralistas en el país. Desde entonces seis elecciones nacionales consecutivas y unas doce elecciones -entre regionales y municipales- se han llevado acabo,  mientras cinco coaliciones políticas distintas se han alternado las riendas del gobierno completando sus mandatos sin ninguna interrupción. Las transiciones de gobierno han venido ocurriendo con cada vez menos tención política, siendo la más memorable, la primera transferencia pacifica del poder en la historia contemporánea nicaragüense, cuando el líder Sandinista Daniel Ortega -en un ambiente complejo y volátil- concedió la victoria a Violeta Chamorro en 1990. Los sucesivos presidentes desde entonces - todos vivos y esperamos con buena salud- con sus méritos y errores han todos contribuido al esfuerzo de construir una nación que nos ha llevado a este nuevo estadio de estabilidad. No hay persecución política, ni exiliados, mucho menos prisioneros políticos, algo que pertenece a un ya distante pasado.

La próxima revolución Nicaragüense: hacia convertirse en una potencia de energía renovable. Nicaragua es ahora el anfitrión de una revolución diferente. La revolución de energía renovable cuyas bajas son las emisiones de CO2, la baja cobertura de servicios eléctricos, y las importaciones de petróleo. Nicaragua no produce ni gas ni petróleo, pero tiene un estable corredor de vientos, mucho sol, y una cadena activa de volcanes. En otras palabras, un paraíso de energía renovable que rápidamente se transforma en una potencia de energía verde en la región. Tan pronto como en 2016, el grueso de la energía en Nicaragua provendrá de represas hidroeléctricas, plantas geotérmicas, y unidades eólicas. La generación y distribución eléctrica es ahora más accesible, más confiable y limpia que nunca. El progreso ha sido impresionante si consideramos que en el 2007 casi el 80 por ciento de la generación eléctrica provenía de plantas de combustibles fósiles, mientras en 2014 la proporción de la energía proveniente de combustibles fósiles ha caído en casi un 50 por ciento. La generación eléctrica efectiva esta 20 – 30 por ciento por encima de la demanda máxima; esto contrasta con el déficit de 15-20 por ciento y un promedio de 48 horas de apagones durante los años 2005-07. La cobertura eléctrica se expandió de 52 por ciento de los hogares en 2007 a más del 78 por ciento para finales del 2014. El gobierno lleva un ritmo que le permitirá incrementar esta cobertura a un 85 por ciento de los hogares para el 2017 y reducir la generación basada en combustibles fósiles a tan solo 21 porciento. Estas mejoras al sistema de generación arrojan un doble dividendo. Por un lado, la energía no será un impedimento para la economía sino, por el contrario, se convertirá en un impulsor de su crecimiento. Por otro lado, Nicaragua, a pesar de ser un “consumidor” neto de los efectos del cambio climático, se convierte en un cada vez mayor contribuyente responsable en la reducción de emisiones de carbono. En la medida que la matriz energética reduce su generación basada en combustibles fósiles, y por ende en la medida que se reducen las importaciones de petróleo, en esa misma medida se reduce la cuenta corriente de la balanza de pagos. Para el 2020, la dependencia del petróleo para la generación eléctrica será cosa del pasado.

Se ha forjado ya la senda hacia el crecimiento sostenible.     Con un promedio de 4 por ciento en la última década y un 4.7 por ciento después de la gran recesión del 2008 el crecimiento económico del país ha sido el más alto de Centroamérica. En 2014, la actividad económica creció en un 4.7 por ciento, luego de 4.5 y 5.1 porciento, en 2013 y 2012, respectivamente. En 2015, a pesar de proyecciones de crecimiento mediocres en toda América Latina el FMI proyecta de manera muy conservadora un crecimiento del 4 por ciento para Nicaragua, todavía el más alto de Centroamérica.  En promedio, los flujos de Inversión Extranjera Directa se han cuadruplicado desde el 2006; en el mismo periodo, las exportaciones se han más que duplicado, mientras el crecimiento del empleo formal resultó ser el más alto de América Latina en el año 2014 según la CEPAL  (Comisión Económica para América Latina). A pesar de las altas tasas de crecimiento económico las presiones inflacionarias han sido contenidas, más aun considerando la baja en los precios del petróleo. El 2015 se proyecta cerrar con una inflación de alrededor de 3 ½ porciento. En el ámbito fiscal, los déficits del gobierno central y la deuda pública están bajo muy buen control. Desde el 2012, el déficit del gobierno central ha promediado un ½ por ciento del PIB. En el mismo periodo, el déficit del sector público consolidado ha promediado 1.4 por ciento del PIB, mientras la deuda pública se mantiene estable en un 40 por ciento del PIB. El Marco de Sostenibilidad de Deuda (MSD) del FMI y el BM califica la deuda de Nicaragua con nivel de riesgo moderado, mientras el país egresa de las ventanillas concesionales de financiamiento soberano del BID y de la Agencia para el Desarrollo (IDA) del Banco Mundial. Lo anterior  permitirá a Nicaragua obtener financiamiento no concesional en mayor proporción que en el pasado. La posición externa del país ha también mejorado. Como resultado de los menores precios del crudo y de la transformación de la matriz energética a combustibles renovables, el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos se ha estrechado a cerca de 7 por ciento del PIB en el 2014, viniendo de más de 11 por ciento en el año anterior.  Las reservas internacionales son adecuadas y cubren cerca de 4 meses de importaciones. El sistema bancario se encuentra solvente y con niveles adecuados de capitalización y liquidez. Los créditos malos están por debajo del 1 por ciento mientras el crédito crece al mismo ritmo que los depósitos, mostrando una trayectoria saludable y sostenible.

El factor social. La disciplina fiscal y estabilidad macroeconómica están al centro de la política económica del país como plataforma para el crecimiento, pero también lo está la inclusión social. Los prospectos de la lucha contra la pobreza nunca han lucido mejor en los últimos 25 años. El mejoramiento continuo de los servicios básicos a los pobres (incluyendo salud, agua potable, y cobertura de la red eléctrica) , además de varios programas sociales –similares al programa “Bolsa-Familia” del Brasil- dirigidos a aquellos sectores olvidados en las décadas anteriores ha generado buenos dividendos en la lucha contra la pobreza. Los resultados de las dos últimas encuestas de medición del nivel de vida de los hogares (2009 y 2014) realizadas por el Instituto Nacional de Estadísticas de Nicaragua (INIDE) con el apoyo de especialistas del Banco Mundial, son muy alentadoras: la pobreza general y extrema se han reducido de 48.6 a 29.6 por ciento y de 17.2 a 8.3 por ciento en los últimos 10 años.   http://www.inide.gob.ni

La igualdad de género: mucho más allá de las palabras. Desde el año 2007, todos los programas dirigidos a combatir la pobreza en salud, educación, y micro finanzas se anclaron en la mujer como centro de las responsabilidades familiares. Esta política ha funcionado y uno de los más reconocidos logros sociales de Nicaragua ha sido precisamente una menor iniquidad de género. El índice de “brecha de género” publicado por el Foro Económico Mundial (World Economic Forum en inglés) el cual examina las disparidades entre hombres y mujeres, en términos de empoderamiento político, oportunidades económicas, salud y educación, Nicaragua ocupa el lugar número seis del mundo. Los países Nórdicos ocuparon las primeras cinco posiciones.

Habiendo dicho todo esto, están los Nicaragüenses más felices?   De acuerdo al reporte mundial de felicidad del año 2015, editado por John Helliwell, Richard Layard y Jeffrey Sachs, los Nicaragüenses están, en efecto, más felices ahora que lo que estaban en el 2007. En dicho reporte, Nicaragua ocupa el primer lugar entre los países que más incrementaron su nivel de felicidad entre los años 2007 y 2014. La relación entre nivel de ingresos y nivel de felicidad ha sido un tema de mucho debate por décadas. El tener un mayor ingreso conlleva a mayor felicidad?  Las investigaciones efectuadas por los estadounidenses Daniel Kahneman (premio nobel 2002), Ed Diener (un prestigiado académico y reconocido científico de Gallup), y otros, sugieren que en efecto, la riqueza promueve la felicidad, pero solo hasta determinado nivel: el nivel en el cual las personas satisfacen sus necesidades básicas, se sienten seguras, y tienen algo de tiempo libre para divertirse. Luego de este punto de inflexión, la felicidad de la gente no parece subir al incrementar sus ingresos. Nadie tiene una respuesta empírica bien sustanciada del por qué los Nicaragüenses son más felices ahora de lo que lo eran en 2007. Pero los buenos resultados en la satisfacción de sus necesidades básicas por una serie de programas sociales enfocados en los más pobres emprendidos por el gobierno,  lo convierte en un gran sospechoso de ser el causante de este fenómeno.

Cuál es el “talismán” detrás de todo este progreso? Pensamos que el proceso de generación de consensos entre los agentes económicos es la pieza clave para el crecimiento inclusivo y la estabilidad social de Nicaragua.  Desde su ascenso al poder en 2007, el presente gobierno ha creado una plataforma de consenso tripartito en la que representantes del gobierno, sindicatos de trabajadores, y el sector privado, discuten, diseñan e implementan estrategias nacionales y de políticas publicas, reformas estructurales de largo plazo así como acciones inmediatas. Esta troika de agentes económicos reflejan una estrategia dinámica de generación de consensos que ha fortalecido la estabilidad política y ha producido resultados tangibles en diferentes áreas, incluyendo los ámbitos tributarios, financieros, reducción de procesos engorrosos e ineficientes, y en el mejoramiento del clima de inversión que propicia la creación de empleo y la mejora de la competitividad del país.

Otaviano canuto es Director Ejecutivo en el Fondo Monetario Internacional y Manuel Coronel es asesor sénior del Director Ejecutivo. Todas las opiniones expresadas aquí son las suyas propias y no representan las del FMI o de los gobiernos representados por el Sr. Canuto en el directorio del FMI. 


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