Escúchenos en línea

A 40 años de la muerte del dictador Francisco Franco

Madrid. Agencia PL. | 19 de Noviembre de 2015 a las 09:13
A 40 años de la muerte del dictador Francisco Franco

A 40 años de su fallecimiento, la figura del dictador Francisco Franco mantiene un polémico lugar en la sociedad española, dividida entre críticos y defensores de quien gobernó con mano de hierro el país desde 1936 a 1975.

De 130 mil a 150 mil fusilados, de los cuales se estima 108 mil siguen enterrados en paraderos desconocidos, 270 mil presos, más de 300 mil emigrados y unos 30 mil niños robados, dejó el franquismo, pese a lo cual permanecen cientos de monumentos a su memoria.

Esa tragedia de grandes dimensiones sigue siendo una asignatura pendiente en España, donde nadie ha sido imputado por los crímenes y no existe ningún proceso abierto, lo cual es obstaculizado por una Ley de Amnistía aprobada en 1977.

El único intento de hacer justicia concluyó en 2012 con la acusación de prevaricación (cargo por el que fue luego absuelto) del juez de la Audiencia Nacional Baltazar Garzón, en un proceso que dejó la impresión de un ajuste de cuentas y una advertencia a los demás jueces.

La amnistía no convence a víctimas, familiares, agrupaciones de memoria histórica ni a la ONU, cuyas investigaciones consideran se cometieron violaciones masivas de derechos humanos durante la dictadura instaurada tras el golpe de Estado de 1936.

Para estos sectores e investigadores son imprescriptibles los crímenes cometidos, que incluyeron torturas, desapariciones, ejecuciones y robos de bebés de madres republicanas.

El único proceso judicial lo lleva la jueza argentina María Servini, en virtud del principio de la justicia universal, pero el intento es obstaculizado por la negativa de las autoridades españolas de acceder a los pedidos de deportación de varios acusados, con el mismo argumento de la ley de amnistía.

En la continuidad de la lucha por la justicia, más de 70 colectivos y asociaciones de víctimas del franquismo pidieron a los partidos políticos incorporar en sus programas electorales la creación de una comisión de la Verdad y la investigación de los crímenes.

Frente a esto, numerosos símbolos franquistas, desde monumentos a nombres de calles y reconocimientos oficiales, permanecen en España, más o menos visibles y organizaciones como la Fundación Nacional Francisco Franco reivindican su legado.

Esta organización, que ensalza la figura del dictador, organizó para el próximo 3 de diciembre un acto conmemorativo en un hotel madrileño como celebración del 123 aniversario de su nacimiento.

La fundación reconoce a Franco como el líder que liberó a España del comunismo, impidió al país entrar en la Segunda Guerra Mundial, e impulsó el auge económico.

Esa organización difundió una relación de al menos 17 misas a celebrarse en recordación de Franco al cumplirse 40 años de su muerte y posterior entierro en un ostentoso complejo funerario, derecho negado a miles de víctimas aunque fuera en su manifestación más sencilla.

En un intento de explicar la contradictoria actualidad, el historiador británico Paul Preston, conocido por su biografía de Franco publicada en 1993, indicó que mientras en Alemania, Italia y Japón hubo un proceso de des-nazificación, lo cual no sucedió en España

Lo que hizo Franco con una represión terrorífica, control férreo de los medios de comunicación y del sistema de educación -opina- fue un lavado de cerebro nacional, que no se pudo deshacer con la llegada de la democracia.

Además, en opinión de Preston, sus partidarios tuvieron 30 años después de la derrota nazi para limpiar su imagen y a ello se debe, desde un punto de vista histórico, la permanencia de símbolos y de su influencia.

Esto último, consideró en una entrevista al diario La Tercera, explica por que el gobernante Partido Popular no reconoce la ilegitimidad del régimen de Franco, establecido por golpe militar y responsable de la muerte de cientos de miles de ciudadanos. Eso -opinó- habla de la influencia de Franco.


Descarga la aplicación

en google play en google play