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Puede ser que nunca sepamos cuántos murieron en la RAAN

MiPunto.com. Desde Bilwi, RAAN | 8 de Septiembre de 2007 a las 00:00
Cientos de indígenas del Caribe norte de Nicaragua que murieron ahogados o aferrados a tablas en el mar esperando que alguien los rescatara, tras el paso del huracán Felix, terminaban poco a poco este domingo de desaparecer en las profundidades del Atlántico, donde nunca serán reconocidos. "Es difícil, pero la gente tendrá que aceptarlo", lamentó el gobernador de la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), Reinaldo Francis, en declaraciones a AFP en Bilwi. Nadie sabe cuántos son, pero sobrevivientes, autoridades y pescadores artesanales que participaron en las operaciones de rescate en alta mar coinciden en que son "muchos", posiblemente "cientos". "Eso posiblemente nunca lo sabremos", dijo resignado el gobernador de esta abatida y extensa región del Atlántico, poblada por etnias miskitas, sumas, mayagna, criollos descendientes de negros esclavos y mestizos. Francis declaró que los muertos aumentaron a 113 tras la aparición la noche del sábado de los cuerpos de dos marinos en las costas de Bilwi. "El número de muertos es 113 y pueden haber más", expresó Francis este domingo. Se desconoce el número exacto de pescadores que habían en los Cayos Miskitos, al extremo este del país, próximo a la frontera con Honduras al momento del impacto del huracán, la madrugada del martes. Centenares de pescadores realizan sus faenas en la zona de captura de langostas y trataron de huir del fenómeno atmosférico muy tarde, según relató uno de los pocos sobrevivientes. La búsqueda de más de 100 desaparecidos continuaba este domingo, aunque las esperanzas de encontrarlos con vida disminuyen. Pueblos enteros del Caribe norte fueron asolados el martes pasado por el poderoso Felix, que antes de tocar tierra en la comunidad de Dakora pasó arrastrando varios cayos habitados por miskitos, veleros de pesqueros artesanales y botes con personas huyendo del vendaval que habrían muerto. "Cuando el gobierno central decretó la alerta amarilla el lunes por la tarde el huracán ya se estaba sintiendo en el mar y cuando dio la alerta roja, en la madrugada del martes" muchas embarcaciones ya habían sucumbido, cuestionó el concejal de la RAAN, el dirigente miskito Norman Hendry. El mar terminaba este domingo de llevarse los últimos cuerpos. Así lo comprobó el gobernador, que en un sobrevuelo de reconocimiento el sábado junto a otras autoridades observó que en las costas y profundidades del mar ya no había cadáveres flotando. Desde el aire vieron las lanchas de la naval buscando cuerpos en los Cayos miskitos, donde se reportaron numerosos desaparecidos. Hacia el atardecer estas lanchas recuperaron dos cadáveres que fueron trasladados al muelle de Bilwi, principal ciudad de la RAAN, 500 km al noreste de Managua. Se presume que la mayoría de los cuerpos salieron a flote entre el miércoles y jueves. Fuentes del gobierno local aseguraron en forma no oficial que muchos de ellos fueron enterrados silenciosamente en las playas nicaragüenses debido a su avanzado estado de descomposición. Otros 45 miskitos que aparecieron muertos en las costas de Honduras fueron sepultados allí, y los que no pudieron ser levantados eran tragados por el mar. Sin embargo, el gobierno nicaragüense sólo reconoce 65 víctimas y 80.000 damnificados del total de 100.000 calculadas por la ONU, que envió sus representantes a explorar la situación de la región. El drama para los miskitos aún no termina. Muchos aún esperan frente a las costas del Caribe que el mar les regrese a sus desaparecidos. Según el concejal Hendry, muchos miskitos expiraron amarrados a tablas en alta mar con la esperanza de ser rescatados. A su juicio podrían haberse salvado si la Naval hubiese ido a buscarlos a tiempo o hubiesen ayudado a los pescadores con los rescates. El líder miskito asegura que durante un recorrido en lancha que realizó el viernes por mar vio "30 cadáveres, la mayoría mujeres, flotando sin ropa en estado de descomposición". Cerca de la frontera marítima con Honduras, dijo que encontró dos personas que habían muerto horas antes, que identificó y trasladó en su bote a la costa más cercana para su entierro. Cuando siguió navegando mar adentro, localizó varios grupos más de fallecidos flotando boca abajo, y al tratar de darlos vuelta se desintegraron y cayeron al fondo del mar. "La fuerza naval no fue a rescatar a tiempo a toda la gente que quedó a la deriva, los dejaron morir", denunció el concejal, que representa a 28 comunidades del litoral atlántico nicaragüense que fueron de las más castigadas por el huracán.

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