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Expertos evalúan reacción a Félix: una respuesta efectiva y sumamente organizada

Semanario Confidencial | 10 de Septiembre de 2007 a las 00:00
Expertos evalúan reacción a Félix: una respuesta efectiva y sumamente organizada
Las imágenes satelitales avizoraron la pesadilla. El huracán Félix, convertido en un meteoro de categoría 5 en la escala de Saffir-Simpson, la más devastadora, golpearía de frente el norte de la Costa Caribe nicaragüense en la madrugada del martes 4 de septiembre. El cataclismo se cumplió.

Por Oliver Bodán e Iván Olivares

Alejandro Rodríguez, Director Ejecutivo del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), afirmó que la respuesta que dieron las autoridades del Estado ante la amenaza del huracán Félix fue efectiva y sumamente organizada. "Al menos, en lo que a nosotros concierne: Ineter, Secretaría Ejecutiva del Sinapred y Defensa Civil, tuvimos una coordinación excelente", dijo Rodríguez. El titular del Ineter dijo que la evacuación de miles de habitantes del norte de la Costa Caribe se realizó con base en las orientaciones precisas que él mismo enviaba desde Managua a Lumberto Campbell, delegado de gobierno para el Atlántico, y al coronel Mario Perezcassar, jefe de Defensa Civil, quienes operaban desde las zonas donde entraría el ciclón. "Yo les mantuve informado sobre cómo iba avanzando el huracán, con qué categoría. Por ejemplo, cuando vimos que se desvió hacia el sur en las imágenes, inmediatamente le avisé a Campbell: se acaba de desviar al sur, va a pegar en tierra, y por consiguiente va a pegar más fuerte en Puerto Cabezas, y por supuesto en Cabo Gracias a Dios y Sandy Bay", relató.

Un engaño mortal

Una pared de alta presión estacionada sobre la zona Norte de la Costa Caribe, y que retrasó la entrada del huracán Félix por algunas horas, dificultó la evacuación de miles de pobladores que creían que los cambios climáticos no representaban amenaza alguna, explicó Alejandro Rodríguez, titular del Ineter. "Hablando con (Lumberto) Campbell (delegado de gobierno en el Caribe) me decía: ‘Mirá, aquí las cosas están calmas. No hay lluvia, no hay viento, y la gente no se quiere movilizar porque está muy lindo el tiempo’", relató Rodríguez. "El huracán se movió hacia el oeste porque había una pared de alta presión al Norte. No lo dejaba ir hacia arriba", explicó. "Al final del lunes, de esa misma barrera se logró colar una cuña entre el territorio nicaragüense y el huracán. Y esta alta presión produjo un tiempo muy lindo. La gente no creía que iba a suceder algo en pocas horas", dijo Rodríguez, quien añadió que este comportamiento climático no es común. ¿Esto dificultó las labores, porque la gente creía que todo estaba en calma? "Exacto. Sí. Esa era la preocupación de Campbell, que no lograba convencer a la gente para que se evacuara. Ya cuando la cuña esa desapareció y empezaron las primeras lluvias, ya la gente empezó a moverse. Pero bueno, esas son cosas imprevisibles". "Me decía: todavía los vientos están tranquilos, pero sí, tenemos tres horas de estar lloviendo. Le dije: no te confíés, porque apenas a las 4.45 (am) empezó a tocar tierra, así que lo peor va a venir después", continuó su relato. Cerca de las siete de la mañana del martes 4 de septiembre, Rodríguez recibió otra llamada de Campbell a su teléfono celular. "Me dice: el viento está insoportable, hermano, no podemos salir del refugio. Ya había entrado (el huracán)", narró.

Félix aún no se compara con Mitch

El huracán Félix no alcanzó las magnitudes devastadoras del Mitch, a pesar de que entró al territorio nicaragüense como un ciclón de categoría 5, con ráfagas de viento que alcanzaban los 260 kilómetros por hora, según Rodríguez. A finales de octubre y principios de noviembre de 1998, el monstruoso huracán Mitch se desplazó de este a oeste por América Central, con vientos que alcanzaron los 290 kilómetros por hora. El bestial ciclón dejó a miles de nicaragüenses damnificados y comunidades incomunicadas por todo el país. De acuerdo con estimaciones oficiales, las pérdidas ascendieron a más de 1,500 millones de dólares. "El Mitch fue algo que se da cada 300 años. Eso fue una monstruosidad. Éste fue un huracán de todos los días. Lo que pasa es que nos golpeó casi directo: en Puerto Cabezas, Cabo Gracias a Dios, Waspam y Sandy Bay", comparó Rodríguez. "(Félix) Era un huracán de magnitud 1 y 2, y en cuestión de horas pasó a magnitud 5. Esto no es normal, van poco a poco evolucionando. Después se bajó a 4. Pero sí se tenía el pronóstico de que al acercarse a tierra iba a subir a 5. Cuando golpeó, golpeó con 5. Golpeó con todo", explicó. El huracán Mitch, que se originó de una onda tropical africana, y que es considerado como uno de los más poderosos ciclones registrados en la era moderna, marcó la historia del país la noche del 31 de octubre de 1998, cuando una ladera del volcán Casitas se derrumbó sobre poblados asentados en sus faldas, matando a más de dos mil personas.

Magnitud supera capacidades

El teniente coronel Rogelio Flores, segundo jefe de Defensa Civil, reconoció que la magnitud de la tragedia superó la capacidad para socorrer a las víctimas del ciclón. "En la región donde ocurrió el evento, la emergencia rebasó su capacidad, porque no pueden darle atención a la emergencia", afirmó. Las zonas más afectadas fueron los Cayos Mískitos, Sandy Bay, Bilwi, y decenas de comunidades rurales con edificaciones precarias. "Verdaderamente el país no tiene la capacidad de resolver el problema de las cosas que necesita la gente. No tiene la suficiente cantidad de suministros ni de medicamentos para resolver. Ni transporte ni el recurso humano técnicamente preparado para poder atender la emergencia", dijo Flores. La crisis obligó al presidente Daniel Ortega a decretar el estado de desastre, e inmediatamente reunirse con la comunidad de países donantes y representantes de organismos internacionales. "El presidente de la República agarra a su Cancillería y la pone a trabajar en función de eso, a través de un manual de esa institución establecido en la ley", añadió. ¿Había capacidad de avisar en las zonas más remotas? Hay víctimas que aseguran no haberse dado cuenta. "Vamos a poner el ejemplo de los Cayos Mískitos. La Fuerza Naval de nuestro Ejército fue y evacuó a esa gente. Pero una gran mayoría de casi 80 ó 100 personas no quisieron evacuarse. Se les hizo la recomendación, se les sensibilizó y se evacuó para Sandy Bay, que era el lugar más seguro en ese momento. Pero la gente no se evacuó por el apego a la tierra, a su cultura, porque viven de la pesca". Flores recalcó que la evacuación en la zona era temporal. "Era para salvarte la vida", aseveró. "Con el Mitch también se declaró estado de desastre, pero hubo problemas. Hubo una reacción tardía de parte de todas las instituciones que estábamos involucradas por algo bien sencillo: no existía una ley que obligara a todas las instituciones a trabajar. Era voluntario. A partir del Mitch es que aparece la ley", concluyó el teniente coronel Rogelio Flores.

Sinapred amortiguó el embate

De acuerdo con los funcionarios que encabezaron la alerta, el sistema institucional montado para enfrentar desastres naturales –y que se basa en la ley creadora del Sistema Nacional para la Mitigación, Prevención y Atención de Desastres (Sinapred), aprobada en marzo de 2000–, fue un factor determinante para aminorar los estragos del huracán Félix. "Ya tiene como cinco años esta ley, y ya nadie se asusta de trabajar en estas situaciones. Nadie se anda pisando. Esto no tiene nada que ver con gobiernos ni con nada. Es salvar vidas y proteger estructuras", dijo el director de Ineter. Edgard Orozco, Director de Organización y Operaciones del SINAPRED, afirmó: "Tenemos establecidos zonas de alerta, de monitoreo y de vigilancia, y eso va funcionando con un monitoreo científico". "Cuando el huracán estaba todavía lejos, ya se habían activado los planes de respuesta. Lo que pasa es que un huracán de categoría 5 tiene una fuerza descomunal, tomando en cuenta la vulnerabilidad de la Costa Atlántica, podía pasar esto y quizá peor", aseguró. Según Orozco, "si no pasó a más fue porque hubo liderazgo al momento del impacto". "En realidad, nosotros ya habíamos evacuado, ya estábamos en el terreno, el Centro de Operaciones de Desastre ya está funcionando, ya estábamos sesionando aquí. Ya se habían emitido las alertas", añadió por su parte el teniente coronel Flores. ¿Cómo valora la actuación como sistema? Yo le diría que bastante positiva. Muy positiva. A tal grado que el Presidente de la República tenía la información ocho horas después del impacto, y eso le permitió tomar dos decisiones: para decretar el estado de desastre, y dos, para definir aún más la ayuda al territorio.

Naciones Unidas se moviliza

A una semana del impacto de Félix, las autoridades todavía hacen el recuento de los afectados, que hasta ayer sábado ascendía a más de 100 mil personas. Y el registro fatídico de las muertes y daños no se detiene. El sistema de las Naciones Unidas en Nicaragua emitirá un "Flash Appeal", documento en el que, desde la sede de la ONU en Ginebra, se hará un llamado a la comunidad internacional a que aporte recursos para proyectos con duración máxima de seis meses, en respuesta a las etapas de ayuda humanitaria, reconstrucción, construcción de viviendas, educación, salud, atención psico-afectiva para la niñez, entre otros. El borrador del Flash Appeal –que fue presentado el viernes pasado a la Mesa de Cooperantes– estima un monto total de 43.3 millones de dólares para proyectos de seguridad alimentaria, salud, agua y saneamiento, educación, nutrición, protección a la niñez, Recuperación temprana (construcción o reconstrucción de viviendas y siembra de cultivos), seguridad, y apoyo a la coordinación institucional. La ayuda que se reciba será canalizada al gobierno o a través del Sistema de Naciones Unidas. Mientras tanto, el PNUD y UNICEF disponen de unos $200 mil dólares para gastos de coordinación y operaciones de emergencia en las zonas afectadas; la OPS dispone de una suma similar para asistencia médica; y la FAO ha enviado especialistas en evaluación de daños agropecuarios, para que se sumen a los equipos del MAGFOR. Mientras tanto, Edgard Orozco explicó que las necesidades primarias incluyen alimentos enlatados, agua, plástico negro, medicamentos, colchonetas, frazadas, combustible y transporte. Consideró que los recursos necesa­rios para iniciar la reconstrucción no serán menores a los 30 millones de dólares, cifra que tiende a aumentar en la medida en que se estabiliza la situación de los afectados, y hay tiempo de comenzar a evaluar la dimensión económica de los daños. "Vamos a presentar proyectos para la reconstrucción de la zona y la reducción de riesgos, de modo que resulte en beneficios para las generaciones futuras. Hay estudios importantes para definir montos sobre la base de proyectos concretos, pero hasta que se supera la expectación inicial, mientras se van evaluando los daños, es que se afinan las cifras", explicó. Por su parte el Representante de Naciones Unidas, AIfredo Missair, manifestó que aprovecharán para seguir profundizando el proceso de armonización y alineación de la cooperación, acordado desde la experiencia del huracán Beta en 2005.

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