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Momotombo marcó la semana

Managua. PL. | 5 de Diciembre de 2015 a las 10:19
Momotombo marcó la semana

La erupción del volcán Momotombo, luego de 110 años de inactividad, marcó en Nicaragua la semana informativa que concluye hoy sábado. Catalogada de moderada por los vulcanólogos del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), la actividad eruptiva del coloso de casi mil 300 metros de altura comenzó en la mañana del martes y hasta la fecha no precisó la evacuación de las comunidades colindantes.

Además de la clásica columna de humo, el estallido estuvo acompañado por la expulsión de gases, cenizas, piedras y sobre todo lava, la cual buscó un cauce por la ladera noreste del cono (casi el mismo canal formado por la roca fluida en 1905) y constituyó un espectáculo visual, sobre todos en las noches.

Desde el primer momento el Gobierno mantiene el monitoreo constante del volcán a través de entes especializados como el propio Ineter y el Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres, en coordinación con las autoridades locales, precisó la coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo.

También la Policía, la Defensa Civil y los Bomberos están atentos al incremento de la actividad del coloso, uno de los 25 de la zona nicaragüense del Pacífico.

Precisó Murillo que afortunadamente la lava se desplazó hacia una zona muy poca poblada.

El Ministerio de Salud envió enseguida brigadas médicas hacia la zona circundante del volcán, pero en las cuatro primeras jornadas posteriores a la erupción no reportaban incidencias de afectaciones directas a las personas en piel, ojos y vías respiratorias, lo normal en estos casos.

Expertos del Ineter instalaron en la zona un equipamiento con la más alta tecnología a fin de estudiar indicadores de la actividad eruptiva, como análisis de las cenizas y temperatura de la lava, así como el registro y localización de pequeños movimientos sísmicos asociados al evento telúrico.

Sin reporte de daños en las comunidades que circundan al volcán, ganaderos, pescadores (en el aledaño lago Xolotlán) y productores de ajonjolí que faenan en la zona continuaron sus labores cotidianas.

Por el contrario, la actividad eruptiva sí trajo beneficios económicos a sus pobladores por el constante flujo de turistas nacionales y foráneos que no quieren perderse el espectáculo del fuego, sobre todo el nocturno, y acceden hasta la zona permitida por las autoridades, a unos seis kilómetros del cráter.

Con sus mil 297 metros de elevación el volcán, cuyo nombre significa gran cumbre hirviente en la lengua de los pueblos autóctonos, es el quinto más alto de este país centroamericano.


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