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ONU cree que el mundo se volcará para ayudar a Nicaragua

El Nuevo Diario. | 12 de Septiembre de 2007 a las 00:00
ONU cree que el mundo se volcará para ayudar a Nicaragua
Todos los embajadores permanentes de las Naciones Unidas se reúnen este miércoles en Ginebra, Suiza, para conocer los detalles de un llamamiento internacional surgido desde la sede de esa organización mundial en Managua y que apela a la voluntad donante para conseguir más de 43 millones de dólares para enfrentar la emergencia y el tránsito a la reconstrucción del área de afectación del huracán "Félix" en la costa Caribe nicaragüense.

Por Juan Ramón Huerta

Poco antes del medio día del martes, el representante residente de las Naciones Unidades en Nicaragua, Alfredo Missair, declaró a El Nuevo Diario que el documento que contempla las apremiantes necesidades de más de cien mil personas del Caribe norte del país ha sido posible por el concurso de todos los organismos que están al frente de la emergencia regional. Las Naciones Unidas están haciendo un llamamiento mundial para apoyar la zona afectada por el huracán "Félix". ¿Qué expectativas tiene usted de este llamamiento? La comunidad donante tuvo siempre una buena consideración con Nicaragua; hay países que han apoyado a este país desde mucho tiempo atrás. Las características de este huracán han sensibilizado a la comunidad donante. Primero, fueron dos huracanes, uno detrás de otro; segundo, fueron los dos primeros huracanes que afectan directamente al país; tercero, este huracán nació y se desarrolló en nueve horas. Eso no se recuerda en los registros de los huracanes del Caribe. ¿Con base en qué ustedes hacen ese estimado? Con base en la información que nos da el gobierno, el Sinapred en particular, a través del Centro Operativo de Emergencias, CODE, que funciona en la Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN, liderado por el gobernador de esa localidad y por la información que tenemos en el terreno porque el Sistema de las Naciones Unidas tiene establecida una oficina en ese lugar desde hace muchos años. En el país, la Mesa de Cooperantes tiene la Secretaría en las Naciones Unidas a través mío, y por esa vía hemos tenido información de nuestros socios. Es un área vulnerable entre las más vulnerables del país, ¿cómo conciben ustedes esta doble desgracia? Teníamos el antecedente del huracán Beta, cuando las Naciones Unidas accionó rápidamente. De alguna manera la experiencia del Beta nos sirvió para estar preparados en una zona vulnerable. Tuvimos la experiencia de declaración de desastre por la situación de hambruna en la región del Río Coco que duró hasta principios de este año. De ahí se creó el equipo Únete de las Naciones Unidas, que está liderado por Leoni Argüello, del PNUD, se han mantenido activados durante el 2006 y el 2007, única experiencia en América Latina. Esto permitió activarnos en alerta roja desde el domingo pasado, a pesar de que todo el mundo apostaba a que el huracán pegaría en Honduras. La programación que estamos preparando desde el año pasado con el análisis de situación de Nicaragua, con la programación de los próximos cinco años se concentró también estratégicamente en la RAAN y la RAAS, porque son las zonas de mayor exclusión en el país. ¿Qué garantía de transparencia tendrá esta ayuda en su distribución y destino? Hemos acordado con el gobierno central, la Cancillería, pero sobre todo con el gobernador de la RAAN, con la alcaldesa de Bilwi, el CODE y el Consejo de la RAAN, que habrá una inserción del Sistema de Naciones Unidas en apoyo al CODE y al Sinapred. Esto permitirá apoyar en lo administrativo y en lo logístico, que ellos tengan los recursos humanos que nosotros tenemos, y se les montará una sala de situación en Bilwi, eso nos permitirá tener una coordinación digitada. Funcionarán sistemas de auditoría interna y los sistemas informáticos que permitirán comprobar que lo mismo que entre deberá salir. ¿Cómo funcionará este mecanismo? El mecanismo que tiene Sinapred es muy útil y común, y consiste en crear grupos de trabajos sectoriales que siguen las normas internacionales para atender este tipo de emergencias por áreas específicas de atención. La intención de las Naciones Unidades es que se construyan más de diez mil viviendas con nuevas especificaciones técnicas, que sean capaces de resistir los embates de futuros huracanes. El Sistema de Naciones Unidas ha tomado en cuenta que trabajará en la reconstrucción de casas en una zona caracterizada por ser ruta de huracanes. ¿Habrá alguna recomendación particular en esa materia? Efectivamente. Lo anunciaré en la Mesa de Cooperantes y en todo foro donde participe, y es que todo lo que se construya debe estar certificado contra huracanes y vamos a capacitar a los obreros y a las comunidades para que tengan conciencia de la necesidad de cambiar los estilos de construcción. Hay un buen ejemplo de los médicos de Acción Médica Cristiana que habían construido refugios en prevención de huracanes, los inauguraron días antes del ingreso de "Félix" y resultaron ser muy efectivos. Hay tecnologías específicas para este tipo de construcciones que no necesariamente son más caras, pero hay que capacitar a las personas. El tema de los huracanes aumentará. Esta recomendación, ¿no contradice las tradiciones y cultura de los comunitarios de la zona? Hay que hacer adecuaciones culturales. Conozco que se han diseñado casas autosostenibles, independizadas de las redes de agua, y energía y de cloacas, totalmente ecológicas. No vamos a trabajar imponiendo. Se trata de preservar lo cultural, las creencias de cada región según los grupos étnicos. Cada día que pasa los eventos naturales y antropogénicos que ocurren en el mundo cobran mayores desgracias y magnitudes. ¿Está preparada la comunidad donante para enfrentar las consecuencias de estos hechos en la misma dimensión? La comunidad de cooperantes creo que demostró con el tsunami que agarró al mundo por sorpresa que es la única, y sobre todo el Sistema de las Naciones Unidas, dentro de la comunidad de donantes, creo que sí efectivamente es la organización por excelencia, global, que tiene la capacidad de enfrentar una tragedia global como ese evento, en consecuencia del cambio climático. Creo que la comunidad donante en particular no quiso asumir desde hace unas décadas ese fenómeno que nos está afectando, pero ahora en forma irreversible. Cuando era posible actuar de forma preventiva hubo excusas para no hacerlo o dudas para no asumirlo y posibilidades de jugar con el tiempo. Ahora ya no hay tiempo, y creo que la comunidad de donantes y cooperantes lo está asumiendo y está consciente de vivir en un mundo que ya no será como fue, un mundo que cambió y seguirá cambiando.

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