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Presidente Obama, sus vacaciones y tareas pendientes

La Habana. Agencia PL. | 21 de Diciembre de 2015 a las 09:18

El presidente estadounidense, Barack Obama, comenzó a disfrutar dos semanas de vacaciones en Hawai, tras concluir un año de trabajo lleno de desafíos, en particular frente al Congreso dominado por los republicanos.

Sin embargo, varios asuntos sensibles posiblemente le interrumpan el descanso más de una vez.

Tantas cosas pendientes a las que el jefe de la Casa Blanca debe darles seguimiento confirman lo que dice el profesor de Ciencias Políticas de la Academia Naval estadounidense Brendan J. Doherty: los presidentes nunca dejan de trabajar, no pueden desconectarse totalmente de su labor.

Los modernos sistemas de comunicaciones permiten a Obama seguir de cerca la situación, tomar decisiones o simplemente dar una orden. De hecho, el mandatario y su equipo de trabajo instalan sofisticados puestos de mando y comunicaciones para garantizar esto.

Así puede monitorear de cerca los aspectos más sensibles de la situación en el país, y que en ocasiones requieren respuestas inmediatas.

Entre estos están la marcha de la campaña contra el Estado Islámico (EI), la posibilidad de ataques terroristas en territorio norteamericano y aspectos claves de la política interna del país.

Aunque Obama aseguró antes de volar a Honolulu que no hay indicios fuertes y creíbles sobre posibles acciones extremistas violentas dentro de Estados Unidos, predomina un alto nivel de nerviosismo en el país, que sufre el impacto psicológico de esas recientes acciones violentas.

En este contexto, más de 50 por ciento de los norteamericanos estiman que es inefectiva la estrategia del jefe de la Casa Blanca para detener las acciones de los fundamentalistas en el Medio Oriente y en territorio continental norteamericano.

A pesar de más de un año de bombardeos contra los irregulares en Iraq y Siria, el EI mantiene capacidades para realizar grandes operaciones ofensivas, lo que, según expertos quedó demostrado la semana pasada en una acción que lanzó ese grupo en el norte de Iraq.

Varios congresistas y precandidatos republicanos a las elecciones de 2016 estiman que es necesario enviar tropas terrestres e introducirlas en combate, como complemento indispensable de la campaña aérea, algo que Obama y sus asesores no descartan del todo, dadas las circunstancias.

Sin embargo, el jefe de la Casa Blanca reiteró en los últimos meses su oposición al despliegue masivo de esas unidades al Medio Oriente.

También preocupa sobremanera al gobernante -y de seguro sigue de cerca por estos días- lo concerniente a su objetivo de cerrar la cárcel de la base naval de Guantánamo.

En su conferencia de prensa habitual de fin de año este viernes, el mandatario habló sobre el asunto, al cual dedicó tiempo y esfuerzos significativos durante el año que culmina.

Al respecto, el Presidente dijo que presentaría al Congreso a principios de 2016 un plan para clausurar dicha penitenciaría, establecida en 2002 en ese enclave militar ubicado en territorio cubano contra la voluntad del pueblo y Gobierno de la isla.

Quizás una de las preocupaciones de Obama en cuanto a todos estos temas es que deberá resolverlos de forma tal que a la vez ayude sus correligionarios en las próximas elecciones que tendrán lugar el 8 de noviembre de 2016.

A juicio del diario The Washington Post, la manera en que el Presidente maneje estos asuntos podría impactar sustantivamente la carrera de los candidatos a relevarlo en la Oficina Oval, así como su reputación para los próximos años, una vez que abandone el cargo en enero de 2017.

Los aliados políticos del Presidente aseguran que este obtuvo más logros de los que se le reconocen públicamente, por lo que sus asesores deben hacer un esfuerzo adicional para darlos a conocer mejor a los electores, o de lo contrario los demócratas se arriesgarían a perder la Casa Blanca en 2016, asegura el Post.


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