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El Papa seguirá impulsando reformas en Iglesia Católica

Roma. Por Elena Llorente/Página/12 En Italia | 26 de Diciembre de 2015 a las 09:20
El Papa seguirá impulsando reformas en Iglesia Católica

No se puede decir que 2015 haya sido un año tranquilo, de simples deseos o prédicas religiosas para el papa Francisco. Reformas dentro del Vaticano no siempre aceptadas, viajes a distintos países con las amenazas de los extremistas islámicos, rumores sobre su salud luego desmentidos, iniciación del Año Santo de la Misericordia con el pánico de atentados, y el llamado Vatileaks 2 que sacó a relucir documentos reservados de la Santa Sede, fueron algunos de los problemas del año. Pero hubo asimismo noticias muy positivas, como sus esfuerzos por la pacificación entre Estados Unidos y Cuba coronados por su viaje a los dos países, su primera encíclica dedicada a la ecología, y su insistencia y preocupación por los migrantes y refugiados y por el diálogo interreligioso al que considera un arma fundamental contra el extremismo. “La lucha contra el terrorismo se puede hacer de muchas maneras. Pero la interpretación del Papa, su estímulo a caminar juntos como hermanos, es lo que puede tener una amplia respuesta y efectos políticos duraderos”, comentó Eugenio Scafari, un ateo fundador y columnista de uno de los más prestigiosos diarios de Italia, La Repubblica, que ha llamado a Francisco “un revolucionario”.

Varios pasos adelante se han dado en las reformas de la Iglesia sobre las que tanto ha insistido el pontífice. Según algunos expertos económicos, en dos años y medio de pontificado ha habido numerosas acciones positivas, como el cierre de decenas de cuentas bancarias consideradas poco claras en el IOR o banco vaticano y un notable progreso en materia de transparencia financiera. Pero esos logros siguen siendo “saboteados” por quien los frena o paraliza parcialmente con la inercia. Pese a los problemas y reacciones negativas, “la reforma seguirá adelante con determinación”, aseguró Francisco en su saludo navideño a la curia romana. Y citando a San Ignacio agregó “que es propio del mal espíritu morder, entristecer, poner obstáculos, inquietando con falsas razones para que algo no pase adelante”. Pero “las resistencias, las fatigas y las caídas de las personas y de los ministros representan también lecciones y ocasiones de crecimiento y nunca de abatimiento”, concluyó.

Dentro del Vaticano, el 2015 significó una conmoción debido principalmente a las revelaciones del Vatileaks 2, llamado así porque hubo un primer Vatileaks durante el papado de Benedicto XVI y por lo que fue acusado su mayordomo. Esta vez, los acusados de haber difundido documentos reservados del Vaticano fueron en un primer momento un sacerdote español del Opus Dei, Angel Vallejo Balda y una italiana laica, Francesca Chaouqui, ambos ex miembros de una comisión de estudio sobre las reformas por hacer dentro de la Santa Sede que funcionó hasta hace algunos meses. Vallejo Balda y Chaouqui fueron detenidos a principios de noviembre. Ella fue liberada rápidamente. Vallejo Balda, poco antes de Navidad, fue puesto en arresto domiciliario dentro del Vaticano.

En pocas semanas la Santa Sede decidió hacer un proceso judicial contra los dos principales acusados, más un sacerdote colaborador de Vallejo Balda, Nicola Maio, y dos periodistas italianos, Gianluigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi, que publicaron sendos libros con los documentos que presuntamente recibieron de Vallejo Balda y Chaouqui. En los libros se habla entre otras cosas de los negocios financieros del Vaticano, de sus inversiones, de sus numerosísimas propiedades inmobiliarias. Esta semana se supo que los jueces nombraron un perito informático que deberá analizar las comunicaciones por e-mail, SMS y WhatsApp entre los tres acusados que trabajaban para el Vaticano. Este análisis debería comenzar el 11 de enero y concluir el 20 de febrero y recién luego se retomará el juicio propiamente dicho, se informó.

En un año acosado por los atentados terroristas de carácter islamista en todo el mundo, el Papa decidió hacer un nuevo esfuerzo para tratar de convencer a muchos de que la paz es posible y la mejor salida. Y para eso inauguró el Año Santo de la Misericordia el 8 de diciembre. Misericordia que para los cristianos significa apertura, comprensión y aceptación del otro y solidaridad.

Algunos meses antes había publicado su primera encíclica ecológica. Muy elogiada en sectores ambientalistas y bien recibida por los expertos que preparaban la conferencia de la ONU que se hizo en diciembre en París, la encíclica Laudato si quiso ser un fuerte llamado de atención de Francisco sobre los desastres ambientales del mundo. En ella el pontífice recuerda a San Francisco de Asís, que además de impulsar la pobreza en la Iglesia era un verdadero ecologista del Medioevo, e hizo un llamado a toda la “familia humana” para que busque un desarrollo integral y sostenible.

A nivel internacional, el mundo habló de Francisco también por sus esfuerzos en favor de la solución del viejo conflicto entre Estados Unidos y Cuba, que llegó a un acuerdo en diciembre de 2014, pero cuyo toque final fue la visita de Raúl Castro al Vaticano, en mayo, y el viaje que Francisco a Cuba y a Estados Unidos en septiembre. La visita de Castro al Papa en Roma pasará a la historia sobre todo por las palabras del presidente cubano: “Yo me leo todos los discursos del Papa y sobre todo los comentarios que él hace. Y si sigue hablando así, comenzaré a rezar y volveré a la Iglesia. Y no lo digo en broma”, dijo a los periodistas el líder comunista, educado en una escuela jesuita.

En el viaje a Cuba y Estados Unidos, el Papa recogió un gran consenso, tanto de parte de los cubanos y de las autoridades de ese país –y del mismo Fidel Castro–, como en Estados Unidos. Y uno de los factores que posiblemente más influyó fue que no tuvo inhibiciones cuando habló ante el Congreso de Washington y se lanzó contra el tráfico de armas, la pena de muerte, el mundo de las finanzas y el cambio climático y se adentró en la crisis de refugiados que está viviendo Europa, los inmigrantes y la lucha contra la pobreza.

Inmigrantes y refugiados, lucha contra la pobreza e importancia del diálogo interreligioso para combatir los extremismos han sido los temas fundamentales para Francisco en 2015. Y esos temas fueron especialmente reiterados en su primer viaje a Africa, a Kenia, Uganda y República Centroafricana, países golpeados por el extremismo islámico y con una historia reciente de conflictos y guerra. Pese a las recomendaciones de los servicios secretos franceses, el Papa decidió hacer igualmente el viaje y allí se reunió con la comunidad musulmana. Sobre el tema de inmigrantes y refugiados también volvió durante su viaje a Bolivia, Ecuador y Paraguay en julio.

Para concluir el año, el día de Navidad en su bendición Urbi et Orbi (a la ciudad y al mundo) Francisco bregó por el diálogo y la paz entre palestinos e israelíes, por una solución urgente para Siria pero también por la paz en Irak, Yemen y Africa subsahariana y pidió que se apliquen los acuerdos conseguidos con la ayuda de la ONU en Libia. El Papa dedicó también un pensamiento a las víctimas de los atentados en París, Egipto, Túnez, entre otros. Tampoco olvidó al pueblo colombiano y sus esfuerzos para conseguir la “deseada paz” y a migrantes y refugiados –para los que pidió soluciones políticas urgentes–, a pobres y desocupados y víctimas de guerras, de tratas de seres humanos y del narcotráfico.


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