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Cuba cuantifica en casi 90 mil millones de dólares el daño causado por el bloqueo yanki

Agencia PL. Desde La Habana, Cuba. | 18 de Septiembre de 2007 a las 00:00
El ministro cubano de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque, afirmó el martes que las afectaciones provocadas a Cuba por el bloqueo de Estados Unidos suman ya más de 89 mil millones de dólares. Pérez Roque reveló ese dato al presentar a la prensa en La Habana el informe sobre la resolución 61/11 de la Asamblea General de las Naciones Unidas "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba". Desde el triunfo de la Revolución cubana el 1 de enero de 1959, el gobierno norteamericano comenzó el cerco económico que cumple ya casi cinco décadas. Pérez Roque denunció que el último año, la aplicación de esas medidas coercitivas por parte del gobierno norteamericano llegaron a niveles de esquizofrenia y se implementaron con particular saña contra empresas y entidades que negociaron con la isla. Asimismo, condenó la ferocidad del bloqueo por intentar rendir por hambre y enfermedades al pueblo cubano. No obstante, Pérez Roque afirmó que Cuba está dispuesta a mantener un diálogo con Estados Unidos respetuoso de su soberanía y derechos o, de lo contrario, seguirá resistiendo mil años el bloqueo. Cuba no ha sido puesta de rodillas ni lo será en el futuro, manifestó el diplomático al presentar a la prensa en esta capital un informe sobre la necesidad de ponerle fin a esta medida, que afecta la vida social y económica de la isla. Indicó que el bloqueo niega acceso a recursos financieros, viola los derechos de los niños y provoca sufrimientos al pueblo cubano, por lo que significa una política genocida, que cumple con los objetivos perseguidos por Washington. Según el Ministro el cerco es el principal obstáculo al desarrollo económico, al provocar un daño económico directo causado a la Isla por la aplicación del bloqueo norteamericano que supera los 89 mil millones de dólares, un dato muy conservador –consideró– y que se queda por debajo de las afectaciones reales. Esas afectaciones no incluyen los daños ocasionados a locales cubanos por actos de terrorismo. A una pregunta de los periodistas, Pérez Roque apuntó que Cuba tiene gran prestigio internacional en materia de derechos humanos, lo cual quedó demostrado al ser elegida la mayor de las Antillas como miembro del nuevo Consejo de Derechos Humanos. Agregó que Estados Unidos no se presentó a esas votaciones por temor a no ser elegido, debido a su falta de credibilidad y autoridad moral en esta materia y demandó el cese de las torturas en la base naval de Guantánamo, en el extremo oriental de la isla. Recordó que el año pasado, la Asamblea General le propinó una abrumadora derrota al bloqueo cuando 183 naciones votaron a favor de su eliminación, sólo cuatro se opusieron y una se abstuvo, al aprobar la resolución 61/11 bajo el título de "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba". El ministro cubano refirió que desde 1992, cuando se presentó por primera vez ese informe, el respaldo de la comunidad internacional ha ido en aumento y resulta una señal inequívoca de la conciencia mundial sobre los efectos negativos del bloqueo contra Cuba. También, destacó el amplio rechazo internacional que esa política genera por sus medidas extraterritoriales, al sancionar a terceros países por negociar con La Habana. Desde 1992, cuando se presentó por primera vez el documento, el respaldo de la comunidad internacional ha ido en aumento, lo que -según el Ministro- resulta una señal inequívoca de la conciencia mundial sobre los efectos negativos del bloqueo.

La prohibición de los viajes

El gobierno de Estados Unidos continúa violando derechos humanos de sus ciudadanos y de residentes en el país y desconociendo su propia Constitución y leyes al obstaculizar e impedir los viajes a Cuba. El intento de hacer colapsar el turismo hacia Cuba y los intercambios de delegaciones de todo tipo sigue siendo una constante de Washington. Entre las prohibiciones durante los últimos 12 meses puede señalarse la negativa de más de 200 licencias de viaje a especialistas norteamericanos y puertorriqueños que pretendían participar en un congreso de la Sociedad Interamericana de Psicología. Tampoco pudieron llegar a La Habana 15 destacados científicos norteamericanos para asistir al Taller Internacional Inmunología 2006 y lo mismo ocurrió con un coro de la Universidad de San Francisco. El encuentro que anualmente organiza la Asociación de Pedagogos de Cuba con educadores estadounidenses para intercambio de experiencias educativas, fue cancelado al impedirse asistir a éstos últimos. Prohibiciones similares fueron hechas por el gobierno de Estados Unidos a estudiantes y profesores miembros de la ONG Interlocken interesados en enriquecer su formación profesional y cultural e intercambiar experiencias con colegas cubanos. La interminable lista incluye la frustración de misiones tan disímiles como la del equipo norteamericano de lucha grecorromana, alumnos de la Facultad de Estudios Ambientales de Washington y productores interesados en una filmación sobre el escritor Ernest Hemingway. En el 2006, el bloqueo provoco la disminución de un 75 por ciento de las visitas a Cuba de artistas, galeristas y coleccionistas estadounidenses y este año fue cancelada la licencia de viaje para programas de intercambio con las universidades de Columbia, Pennsylvania y Duke. Las sanciones y multas a las empresas turísticas por vender o promocionar viajes a Cuba se multiplicaron también en el último año como expresión clara de que la protesta mundial contra el bloqueo sigue sin ser atendida por las autoridades de Estados Unidos.

Obstaculiza desarrollo de transporte cubano

Las restricciones que impone el bloqueo significaron en el último año perdidas ascendentes a 208,8 millones de dólares en el sistema nacional de transporte. Ese sector de gran trascendencia para la economía y la población está impedido de adquirir equipos, partes y piezas para renovar el parque de locomotoras ferroviarias, en su mayoría de manufactura norteamericana y canadiense. Tal situación provocó la paralización de seis mil 892 trenes por falta de esas máquinas y de coches motores, lo cual impidió transportar a largas distancias unos 197 mil pasajeros, con una afectación de 500 mil dólares. El informe precisa que en el caso de los ferrocarriles de carga esa situación demoró las entregas de productos sensibles como alimentos a la población. No pocas dificultades tiene el sistema de transporte automotor de personas Metrobus al contar con cuñas tractoras Internacional, Ford y Freighliner y motores Cummings, cuyas piezas de repuestos deben adquirirse en terceros países con elevados precios y largas demoras. Cuba también está limitada de participar en el fuerte movimiento de contenedores en el área del Caribe, a pesar de su privilegiada situación geográfica en el cruce de las líneas marítimas que operan el comercio mundial en el eje este-oeste y norte-sur. Si durante el pasado año solo el 10 por ciento de ese tráfico hubiera pasado por puertos cubanos, las ganancias de la isla por ese concepto ascenderían a más de 59 millones de dólares, sin incluir otros ingresos por servicios y suministros a los buques. Para la Aviación Civil la reposición de motores Pratt and Whitney no fue posible por las limitaciones para comprarlos, ni siquiera indirectamente. Esos equipos son fabricados por la trasnacional estadounidense GE Transportation-Aircraft Engines, la cual aplica las sanciones del gobierno por negociar con Cuba. Aún son desautorizadas las líneas aéreas de la isla para operar en territorio norteamericano, a pesar de que el Estado cubano brinda todas las facilidades para vuelos charters a Miami Air, American Eagles, Gulf Stream y Sky King.

Afecta trabajo diario de científicos cubanos

Desde el más simple reactivo hasta un costoso equipo de laboratorio se encuentran hoy en la mira de las prohibiciones del bloqueo norteamericano a Cuba, que afecta el trabajo diario de los investigadores en la isla. Esa es la opinión del director general del Instituto de Investigaciones en Fruticultura Tropical, Jorge Rolando Cueto, quien señaló en diálogo con Prensa Latina que para los científicos cubanos, como para todo el pueblo, esa política constituye un serio reto. Para Cueto el bloqueo de Estados Unidos ha impedido el contacto de expertos en citricultura de ambos países, y eso –insistió– a pesar de las similitudes climáticas y de explotación de plantaciones de toronja entre la isla y el sureño estado de Florida. A nosotros, como a sus científicos, nos interesaría tener de primera mano ese intercambio, más allá de los correos electrónicos o contactos esporádicos, subrayó el experto en temas citrícolas. Me encantaría visitar plantaciones de toronja en Florida, observar sus problemas y cómo los enfrentan, pues las enfermedades que ahora tienen -por la cercanía geográfica- pueden después afectar de forma similar nuestros campos, sentenció. Cinco o seis investigadores norteamericanos estarían presentes en el II Simposio Internacional de Fruticultura Tropical y Subtropical, que sesionará aquí hasta el viernes, si no lo impidiera la limitación a los viajes impuesta por el gobierno George W. Bush. Es importante para nosotros conocer su experiencia citrícola, pero no los autorizan a viajar, expuso Cueto tras señalar que esas afectaciones no son las únicas para su sector que pudiera vender toronjas y otras frutas en ese mercado.

Bloque afecta a terceros

El bloqueo afectó, entre mayo del 2006 a mayo del presente año, a 30 naciones que sufrieron el carácter extraterritorial de esa política. Desde que la Casa Blanca aprobó las Leyes Torricelli y Helms-Burton y en 2004 consintiera el Plan Bush para acelerar la destrucción del orden institucional cubano, son mayores cada día los afectados dentro y fuera del país. Al respecto, el informe precisa que esos daños alcanzaron niveles sin precedentes en el último año. El objetivo es impedir el derecho de otras naciones de beneficiarse de las oportunidades que genera la economía cubana, al obstaculizar que subsidiarias norteamericanas en otros territorios realicen cualquier otro tipo de transacción con la mayor de las Antillas. Sobre esa base Alemania, Australia, Brasil, Canadá, Reino Unido, Países Bajos, Suecia, España, Finlandia, Japón, México, Noruega y Suiza, entre otros, soportaron las consecuencias de tan injusto proceder de un gobierno contra otro Estado y pueblo. Tales restricciones provocaron que ciudadanos cubanos residentes en terceros países fueron obligados a retirar sus cuentas bancarias o amenazados con la cancelación de las mismas en instituciones locales con algún tipo de vínculo con bancos norteamericanos. Esta situación se agudiza al calor de las actuales alianzas y fusiones empresariales encabezadas por Washington, lo que reduce el espacio económico externo de Cuba y dificulta la búsqueda de nuevos socios comerciales, al tiempo que no son pocos los que cortan tales vínculos. Así la firma Datex-Ohmeda de Finlandia, fabricante de equipos de anestesia, tras su adquisición por la compañía General Electric prohibió vender sus productos a la isla para evitar ser procesada por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

Freno al movimiento deportivo cubano

El bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos a Cuba limitó hasta hoy el desarrollo del movimiento deportivo en el país a pesar de los éxitos en las más disímiles competiciones internacionales. La política estadounidense privó en más de una ocasión a deportistas cubanos de participar en torneos en aquel país y obligó a buscar implementos en otros lugares ante la imposibilidad de hacerlo en suelo norteamericano o a través de sus empresas. El intercambio deportivo cesó prácticamente con la puesta en marcha del Plan Bush, al extremo de que los topes amistosos de béisbol y boxeo pasaron a la historia. Durante años, las selecciones de béisbol de ambos países efectuaron series de preparación para las principales lides internacionales, pero la política del gobierno estadounidense les puso fin. Otro tanto ocurrió con los famosos topes de boxeo, que se efectuaban indistintamente en un país y otro, y en los cuales participaron campeones mundiales y olímpicos como Teófilo Stevenson, Pernell Whitaker y Adolfo Horta, por citar algunos. Con la puesta en marcha del Plan Bush, las visas para visitar Estados Unidos con motivo de cualquier competición deportiva se demoraron más de lo normal y en varias ocasiones no llegan. Mientras, el proyecto de las Olimpiadas Especiales Internacionales recibió trabas para apoyar financieramente el Programa Nacional de Olimpiadas Especiales en Cuba, lo cual provocó diferencias respecto al resto de los países acreditados. Un caso muy llamativo es el de las pelotas de béisbol, las cuales Cuba tiene que adquirir en Asia, a más del doble de su precio en Estados Unidos, por las absurdas restricciones establecidas. Se trata, tal vez, del más demandado de los implementos deportivos en la isla, donde el béisbol es pasión nacional y fuente constante de alegrías para el pueblo por sus éxitos en las más importantes lides internacionales, entre ellas campeonatos mundiales y Juegos Olímpicos.

Salud, uno de los objetivos del bloqueo norteamericano

Las sanciones impuestas, recrudecidas durante la administración del actual presidente George W. Bush, han causado graves daños al sistema de salud de la isla. Continuamente amenazado, este importante sector ha padecido recias restricciones en la adquisición de suministros y tecnologías médicas de procedencia norteamericana, así como el impedimento a obtener información de avanzada, lo que ha incidido en la calidad de la asistencia. Los servicios que más padecieron fueron los de urgencia, atención al paciente grave, a la embarazada, niños y adultos, al no lograr acceder a medios de diagnóstico o fármacos de última generación, producidos en Estados Unidos. De igual forma se han visto entorpecidas las acciones de promoción de salud y prevención de enfermedades. El documento señala que empresas como Humphreys-Zeiss y Novartis se vieron impedidas de exportar a Cuba un equipo para el estudio de la retina y un medicamento necesario en el tratamiento de la degeneración macular, al no disponer de licencias del Departamento del Tesoro. Med Tronic dejó de vender marcapasos externos a Cuba, utilizados en niños portadores de arritmias, y Saint-Jude suspendió la entrega de válvulas protésicas al Cardiocentro pediátrico William Soler . Las presiones norteamericanas provocaron que otros laboratorios, cancelaran licencias de ventas para anestésicos, citostáticos y otros medicamentos, que debieron ser comprados en mercados más alejados y con el correspondiente encarecimiento de los costos. También Washington ha vedado el desarrollo de proyectos científicos entre Cuba y Estados Unidos, al imponer constantes trabas al libre intercambio académico y científico. Desde mayo 2006 hasta la fecha, 37 especialistas sanitarios cubanos dejaron de asistir a eventos en territorio norteamericano porque sus visas fueron denegadas. Sin embargo, pese a las dificultades que el país ha debido enfrentar, son conocidos los esfuerzos realizados para desarrollar y mantener novedosos programas de salud, y disponer de un sistema único, universal, gratuito, moderno y eficiente. Muchos son los logros, entre los que destacan, los índices de mortalidad infantil, de los más bajos del mundo, y el aumento en la esperanza de vida de los cubanos.

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