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EUA reajusta letalidad de sus fuerzas armadas

La Habana. Por Roberto García Hernández */PL | 8 de Abril de 2016 a las 10:10

El Pentágono reajusta la proyección de su poderío a nivel global y busca en el Congreso los recursos para lograrlo, con el pretexto de combatir las amenazas a la seguridad nacional de Estados Unidos, en particular el terrorismo.

Uno de los principales objetivos es neutralizar los avances políticos, militares y económicos de potencias como Rusia y China, que constituyen un obstáculo a las ansias de dominio global de Washington, revelan declaraciones recientes de altos funcionarios del Departamento de Defensa.

Para estos y otros fines la nación norteña contará en el año fiscal 2017, que comienza el 1 de octubre, con un presupuesto que ronda los 600 mil millones de dólares, cifra que, al igual que en períodos anteriores, supera los gastos militares de casi una veintena de los países que más dinero dedican a esta esfera.

Aunque el presidente Barack Obama proclama desde 2009 la necesidad de un mundo "libre de armas nucleares", avaló un programa de modernización de ese tipo de artefactos para lograr una mejor precisión en su lanzamiento y mayores capacidades destructivas.

De acuerdo con el diario The New York Times, en momentos en que Obama entra en sus últimos meses en el cargo, el debate sobre este tema alcanza profundas implicaciones para la estrategia militar del país, los gastos federales y el legado del mandatario.

Los científicos estadounidenses desarrollan un nuevo modelo de bombas nucleares como parte de un proceso de revitalización de las

ojivas atómicas a un costo estimado en más de un billón (millón de millones) de dólares para hacerlas más pequeñas, precisas y difíciles de detectar por los radares del adversario.

También está en proceso de culminación un programa para la fabricación de un millar de cohetes crucero de alta tecnología, portadores de ojivas nucleares a un costo total de más de 30 mil millones de dólares.

El Gobierno chino expresó su profunda preocupación por el impacto de estos planes en el equilibrio estratégico global, mientras Rusia los calificó de irresponsables y abiertamente provocativos.

CAMPAÑA EN EL CONGRESO Y CENTROS ACADÉMICOS

En las últimas semanas, altos funcionarios civiles y militares de la administración Obama hablaron sobre estos y otros reajustes ante el Senado, la Cámara de Representantes, medios de prensa, así como instituciones académicas dedicadas al estudio de asuntos de defensa y seguridad.

El presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, general Joseph Dunford, señaló que Estados Unidos debe ajustar sus conceptos acerca de las conductas a seguir en las guerras que enfrentará en el futuro "en múltiples regiones y en una variedad de dominios".

Acotó Dunford que el mando militar estadounidense examina los cambios que deben hacer los jefes correspondientes para esas operaciones dinámicas y complejas, que incluirían combates terrestres, navales, en el espacio ultraterrestre y el ciberespacio.

El objetivo es que sus fuerzas armadas actúen como elemento disuasorio ante los potenciales adversarios en la arena internacional, y a la vez estar en disposición de emplear la fuerza donde quiera que Washington sienta amenazados sus intereses.

Dunford, quien es el oficial norteamericano de más alto rango, hizo esta aseveración durante un evento a finales de marzo en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), uno de los principales tanques pensantes con sede en Washington D.C.

Según el general, aunque las fuerzas armadas norteamericanas estuvieron bien preparadas para las guerras de los últimos 15 años en Iraq y Afganistán, se necesitan "cambios significativos" para alistarlas con vista a conflictos más complejos en el futuro.

Al respecto reconoció que las capacidades organizativas, de estructura, inteligencia, defensa contra cohetes balísticos, mando y control de los servicios armados norteamericanos no pueden enfrentar el carácter más integral y de amplio espectro de las guerras actuales.

Algunas de las propuestas de reajustes serán presentadas públicamente al Congreso en las próximas semanas -para solicitar los financiamientos correspondientes-, pero otras serían incluidas en un informe clasificado con más detalles.

La tarea básica de este proceso es crear las condiciones para enfrentar a los países que Estados Unidos considera sus enemigos principales, entre estos Dunford citó a Rusia, China, Irán y Corea del Norte.

Sin embargo, el alto jefe militar hizo énfasis en el terrorismo como el desafío más importante para la nación norteña en la actualidad, y señaló que los objetivos principales del Pentágono están dirigidos a eliminar el liderazgo y los combatientes, así como la capacidad combativa del Estado Islámico (EI).

Actualmente, la campaña de la coalición militar liderada por Estados Unidos está destinada a poner una presión simultánea sobre ese grupo extremista en Iraq y Siria, pero en este último país, el mando militar norteamericano reconoce que enfrenta serias dificultades para lograr los objetivos previstos.

MÁS FUERZAS HACIA IRAQ

En este contexto, el Departamento de Defensa informó el 25 de marzo que prevé incrementar el número de efectivos militares en Iraq -donde el Pentágono mantiene unos cinco mil soldados- y los planes están pendientes de ser discutidos con Obama.

El anuncio tuvo lugar pocos días después de que se conmemorara -el 19 de marzo- el décimo tercer aniversario del inicio de la invasión contra Iraq, considerada por expertos uno de los mayores fracasos de la política exterior norteamericana.

En esa contienda murieron más de cuatro mil 48 militares norteamericanos, otros 32 mil resultaron heridos, a un costo superior a los 767 mil millones de dólares.

A juicio del precandidato republicano Donald Trump, esta guerra "fue un gran error porque hicimos un daño tremendo no solo al Medio Oriente, que está totalmente desestabilizado, sino a toda la humanidad".

El magnate multimillonario estima que los más de cinco billones (millones de millones) de dólares que se gastaron en esa nación árabe serían más útiles en inversiones en escuelas, hospitales, carreteras, aeropuertos y otras infraestructuras dentro de Estados Unidos.

FUERTES CRÍTICAS A LA ESTRATEGIA DE OBAMA

Las propuestas de reajustes que hace el mando militar norteamericano son interpretadas como un intento por neutralizar las fuertes críticas de la oposición republicana a la política de Obama contra el EI y en el enfrentamiento global a los adversarios de Washington.

En ese sentido, el congresista del partido rojo Ryan Zinke señaló que la estrategia del jefe de la Casa Blanca en Iraq en los últimos años creó un vacío de poder que provocó el surgimiento y desarrollo del EI.

Las críticas se repiten en medios académicos y políticos, incluso entre legisladores demócratas, aliados del mandatario.

Con una guerra sin terminar en Afganistán, una compleja situación en Iraq ante las acciones armadas del EI, la posibilidad de una escalada contra los fundamentalistas en Libia, así como el agravamiento de otros conflictos en Europa y Asia, resulta evidente que la situación es compleja para el mando militar norteamericano.

Por esta época del año altos oficiales estadounidenses habitualmente argumentan ante el Capitolio las peticiones de dinero para sus respectivos mandos, e intentan dibujar el escenario más complejo posible ante los legisladores.

Así lo hizo también el vicejefe del Cuerpo de Infantería de Marina, general John Paxton, quien refirió recientemente su preocupación ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara alta que los "marines" no tienen actualmente las capacidades necesarias para responder a crisis inesperadas.

El objetivo, a juicio de expertos, es que el Capitolio otorgue a los servicios armados estadounidenses los recursos indispensables para continuar proyectando la fuerza a nivel global, no importa si para ello el Legislativo se ve obligado a realizar fuertes recortes a los ya reducidos programas sociales.

*Jefe de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina.


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