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Los volcanes: Imponente belleza de Nicaragua

Managua. Por Lianet Arias Sosa (*). Agencia PL. | 10 de Abril de 2016 a las 11:15
Los volcanes: Imponente belleza de Nicaragua

Conocida como Tierra de lagos y volcanes, Nicaragua fascina por su belleza natural y atrae a visitantes de todo el mundo, decididos a desandarla.

Además del lago Xolotlán o de Managua y el Cocibolca o de Nicaragua (el mayor de América Central), tal vez lo que más distinga el paisaje de esta nación sean precisamente los conos, a veces perfectos, que figuran en buena parte de la zona del Pacífico.

Uno de los más representativos, el Momotombo, no solo tiene su sitio en la lírica nacional gracias al Padre del Modernismo, Rubén Darío, quien lo describió en uno de sus poemas como un "coloso negro ante el sol, maravilloso de majestad".

Su existencia también marcó la historia de la nación, cuando en 1610 los habitantes de León de Nagrando, primera capital del país, protagonizaron un éxodo hacia la actual ciudad de León, temerosos de los sismos y las erupciones del coloso.

Además, fue el Momotombo, con más de mil 200 metros de altura, el que durante siglos cubrió con cenizas, arena y otros materiales la urbe fundada por el conquistador español Francisco Hernández de Córdoba, lo cual le valió el sobrenombre de Pompeya de América.

La historia asociada al cráter y su imponente estructura atrae naturalmente la atención, una realidad profundizada en diciembre último, cuando expulsó lava, gases y cenizas, en la primera erupción luego de 110 años de relativa calma.

Nicaragüenses y foráneos viajaron entonces hasta el occidental departamento de León para contemplar el fenómeno, mucho más visible en horas de la noche, momento en el cual podía apreciarse el descenso de dos estrechos ríos de lava por la ladera norte, sin mayor peligro para la población.

Pero no solo el Momotombo resulta atractivo dentro de la Ruta Colonial y de los Volcanes, promovida por el Instituto Nicaragüense de Turismo, sino que otros, como el Cerro Negro, en el mismo territorio, exhiben sus encantos a los visitantes.

El Cerro Negro, con 726 metros de altura, es considerado el coloso más joven del país y en sus pendientes resulta usual la práctica del llamado sandboarding, que consiste en deslizarse sobre una tabla cuesta abajo hasta llegar a la base.

Uno de los conos más impresionantes de la cordillera de los Maribios lo constituye sin duda el San Cristóbal, situado en el noroccidental departamento de Chinandega y con mil 745 metros que lo convierten en el más alto del país.

De acuerdo con guías turísticos, el ascenso hacia su cráter supone un verdadero desafío que solo personas en buena condición física pueden asumir, y subir y bajar requiere todo un día.

En el lago Cocibolca, otra maravilla atrae a los turistas extranjeros y locales: la isla de Ometepe, declarada Reserva de la Biosfera por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Ometepe alberga los volcanes Concepción y Maderas, dos de los principales atractivos en ese territorio insular de 276 kilómetros cuadrados.

Más cerca de esta capital, justo a unos 20 kilómetros, se levanta uno de los más conocidos del país: el Masaya (situado en el departamento homónimo), el cual alberga actualmente un lago de lava que despertó el interés de exploradores de National Geographic.

El estadounidense Sam Cossman visitó esta nación de Centroamérica con el propósito de filmar un documental sobre el tema, el cual -según autoridades- mostrará el patrimonio natural de los nicaragüenses, especialmente sus lagos y volcanes.

Como parte de los preparativos para el material audiovisual, el realizador pudo sobrevolar en un helicóptero facilitado por el Gobierno la cordillera volcánica y recorrer algunos colosos, entre estos el Masaya, el Momotombo y el Cerro Negro.

Nicaragua es "un paraíso para esas personas que buscan la aventura", aseveró Cossman a medios de comunicación, luego de admirar también las lagunas e islas del país.

Algunos de los conos mencionados, como el Momotombo y el Masaya, mantienen actividad desde hace meses, una situación ante la cual el Gobierno permanece atento.

En calma o no, incluso cuando de ellos fluye la lava y se activan los peores temores de los seres humanos, los volcanes resultan estructuras asombrosas, gigantes que han signado el destino de poblaciones enteras y que, aun así, mueven a la admiración desde disímiles rincones del mundo.

*Corresponsal de Prensa Latina en Nicaragua


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