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¡Hemos cumplido! Crónica del acto de entrega de la ayuda a Krukira. Texto y audio

| 29 de Septiembre de 2007 a las 00:00
El domingo 23 de septiembre eso de las tres de la mañana, 19 días después del brutal impacto del Huracán Félix sobre gran parte de la zona norte del Caribe de Nicaragua, salió la caravana de la solidaridad y la amistad de Radio La Primerísima hacia Krukira, comunidad miskita ubicada al norte de Bilwi, en la Región Autónoma del Atlántico Norte.

Crónica de Omar García, director del Programa Sabemos lo que Decimos

Los datos que nos proporcionó la Comisión de Krukira indican que eran 307 viviendas, de las cuales sólo 207 fueron totalmente destruidas y las otras 80 semidestruidas. Son 3,000 habitantes conformados en 500 familias. De los seis desaparecidos, encontraron con vida a cinco. Ocho resultaron heridos. La delegación la conformamos el suscrito, la directora de Relaciones Públicas de la Universidad Central de Nicaragua UCN, Doris Saldamando; Eugenio Orozco Andrade y José Luis Pictan, de La Primerísima y los estudiantes universitarios Lenín Mendieta y Randolph Rocha de la carrera de Relaciones Internacionales. Para captar las imágenes en video viajó con nosotros el camarógrafo Wilber Galiz. El conductor y propietario del camión es el señor Edgard Hooker. Desde Managua hasta Río Blanco, la carretera está transitable. De allí en adelante, la ruta de más de 500 Kilómetros hasta nuestro destino es un camino a través del cual sólo se puede avanzar en vehículo de doble tracción o camiones de doble eje. A esto hay que sumarle la enorme cantidad de puentes construidos de madera y que el tiempo se ha encargado de destruirlos. También la ruta está atravesada por varios ríos, donde no hay puentes. En este caso solo se puede seguir cuando el caudal lo permite. La poca belleza que los depredadores de la madera preciosa han dejado en la zona, se pierde varios kilómetros adelante de Rosita. El huracán Félix acabó con la vegetación. A la orilla del camino se pueden ver humildes casas destrozadas por la fuerza del viento. En el trayecto entre la mina Rosita y Bilwi, más de 200 kilómetros, ya no existen los bosques, solo árboles derribados. Las familias se agrupan al paso de la caravana con la esperanza de que la ayuda se quede allí. Ganas de ayudarlos no nos faltaron. Sin embargo, ya nos habíamos comprometido con los damnificados de Krukira. Una situación similar viven habitantes de varias comunidades de Kukalaya. Representantes de esas comunidades bajaron a la carretera para llamar la atención de los que por allí pasan. Son más de seis comunidades afectadas; dicen que sólo llegaron a evaluar los daños. Seguimos nuestro recorrido porque apenas estábamos a la mitad del camino. Llegamos al empalme de Alamikamba y los camioneros nos dijeron que el camino estaba cerrado. Un puente se había caído y no se podía pasar. Esperamos. Ya entrada la noche vimos una fila de vehículos que venían en sentido contrario, lo que indicaba que el paso estaba despejado. Preguntamos y la respuesta fue: "Ya se puede pasar". Esto no quiere decir que el puente se haya reparado con todas las medidas de seguridad. Reanudamos la marcha y al llegar al punto nos percatamos de que el puente seguía igual. Sobre el río, a unos seis metros de altura, habían pedazos de madrea que colocados cuidadosamente debajo de las llantas del camión se puede transitar. Evitamos el alto riesgo y optamos por pasar por un costado del maltrecho puente aprovechando que las corrientes del río no estaban fuertes. Cansados y siguiendo los consejos de los experimentados conductores de camiones, decidimos pernoctar en Rosita. El lunes salimos muy temprano rumbo a Bilwi. Sin embargo, el paso más peligroso es el del Río Sasa, donde no hay puentes y se tiene que avanzar varios metros ríos arriba o río abajo para cruzar al otro lado. Si llueve, hay que esperar varios días. El cruce del río Wawa nos indica que estamos cerca de Bilwi. Tampoco allí hay puente. Sería una millonaria construcción dado el ancho del río. Lo que funciona es una pesada plataforma metálica que transporta los vehículos de una orilla a otra, previo pago al encargado de la municipalidad. Para eso, utilizan un motor con poderosos cables de acero para arrastrar la plataforma. Si se descompone, como ocurre con frecuencia, el proceso es manual y hay que esperar varias horas. Félix arrasó con los pinares de la zona. Los árboles están arrancados de raíz o cortados por la mitad como si de sierra eléctrica se tratara. Es impresionante ver como el viento acabó en pocas horas lo que costó tanto tiempo en cultivarse. El grupo de ocho personas llegamos a Bilwi a eso de las doce del día del lunes 24. Entre las dos de la tarde y las diez de la noche, con la ayuda de un grupo de 15 jóvenes del Centro de Derechos Humanos, Ciudadanos y Autonómicos (CEDEHCA), preparamos paquetes para cada una de las familias de Krukira. Sólo alimentos, ya que llevamos dotaciones especiales para niños, con ropas y juguetes, y para 27 mujeres embarazadas. Esa misma tarde, visitamos algunas zonas de Bilwi para constatar los efectos del Huracán. Por todas partes se ven enormes cantidades de basura. Los frondosos árboles que adornaron por décadas el Parque Central están en el suelo como testigos mudos de la tragedia. Al día siguiente, salimos a Krukira con una caravana ampliada, ya que nos acompañaron miembros de CEDEHCA encabezados por su directora ejecutiva, Miriam Hooker Taylor. La comunidad miskita de Krukira está a pocos kilómetros al norte de Bilwi, pero el mal estado de las vías agravado por las lluvias que provocó Félix, hacen que la travesía sea lenta y tediosa. El camión se nos quedó pegado en un lodazal en dos ocasiones. Tuvimos que descargar la ayuda y llevarla en vehículos más pequeños. Miembros de la comunidad nos ayudaron a sacar el pesado camión para continuar el viaje. Nos detuvimos frente a los escombros de la escuela de Krukira. El panorama es desolador. Frente a la Escuela, al aire libre, estaban sentados hasta tres alumnos en un mismo pupitre. Sólo quedaron 65 de los casi 300 que tenía el centro educativo de la comunidad. En la parte de atrás de la escuela vimos una pila de escombros entre los que sobresalían los pedazos de asientos de los niños. Mientras se descargaba la ayuda, realizamos una asamblea con la comunidad, a fin de conocer cuáles son sus demandas y continuar desde Managua, Zaragoza y Suiza, la campaña para la reconstrucción de esa comunidad. Krukira está dividida en dos barrios o zonas. El límite de cada una de ellas es un cauce natural. Esta zanja cruza la comunidad hasta la laguna y la divide en Krukira Alta y Krukira Baja. También se le conoce como Krukira 1 y Krukira 2. Los pescadores son en su mayoría individuales y en menor escala son parte de pequeñas empresas familiares. En una salida al mar vendían, sin salir del agua, entre 300 y 500 córdobas. Ahora la pesca está prohibida porque el agua está contaminada debido a la enorme cantidad de desechos y árboles que arrastró el Huracán Félix. Don Timoteo Rivera resume el pensamiento de la mayoría de los afectados por la tragedia: "No recuperaremos lo que perdimos y nuestras vidas no volverán a ser nunca las mismas".

Testimonios, entrevistas y acto en Krukira

En esta sección iremos colocando los archivos de audio de testimonios y entrevistas a los sobrevivientes del huracán Félix, que el pasado 4 de septiembre no dejó una sola casa con techo en Krukira y solo 80 de las 300 quedaron en pie. Además, hemos abierto un apartado en la sección Galería, en donde publicaremos las fotografías del lugar y del acto, bajo el nombre de Krukira. Audio en mp3: Acto de entrega en Krukira Timoteo Rivera (testimonio) Testimonio de Liliam Pérez Randall Webster Testimonio de Junior Ruiz Testimonio de Pablo Obregón Francisco Flores Ponce (Kukalaya, entrevista)

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