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Hace 20 años, dos hermanos europeos, sandinistas de corazón, entregaron sus vidas por el pueblo nicaragüense

| 30 de Julio de 2006 a las 00:00
El viernes 28 de julio, se ha conmemorado el 20 aniversario de la muerte de nuestros compañeros y lo queremos hacer con todos ustedes, especialmente con los muchachos y las muchachas. Quisiéramos celebrar esta fecha compartiendo con ustedes, porque quisiéramos saber si los valores, los ideales que teníamos en esa época todavía tienen vigencia para ustedes. Quisiéramos decirles lo que queríamos y seguimos queriendo, y quisiéramos conocer lo que ustedes quieren en esta vida y para este país, dice una emotiva y vibrante carta que desde Ginebra nos llega para que no olvidemos aquellos dos seres humanos aguerridos y generosos. Queridos compañeros y compañeras, Queridos muchachos y muchachas, Queridos niños y niñas, Aquí les hablan unos viejos compañeros y compañeras, amigos y amigas de Nicaragua que estuvieron en esta zona hace unos 20 años, cuando su país tan chiquito pasó a ser grande y conocido en los países de donde venimos, los países europeos, ya sea Suiza, Francia, Alemaña, Italia, y otros más. Es que en los años 80, algo muy especial ocurrió en Nicaragua: la revolución sandinista. Un sueño se estaba haciendo realidad, y se hablaba del hombre nuevo, la mujer nueva, el niño nuevo, una sociedad nueva. No era nada de muñequitos, era de verdad: la gente iba cambiando y estaba cambiando su mundo. Bueno, en una palabra: no eran más los ricachones quienes mandaban, sino los representantes de los pobres. El pueblo nica conquistó derechos nuevos y logró buscar un camino hacia una sociedad con más justicia. Muchos Cheles de Europa y América del Norte habían leído y visto por televisión lo que pasaba en Nicaragua. Hablamos de los Cheles que querían terminar con las injusticias, mejor dicho: de los internacionalistas, que se desplazaron en masa a Nicaragua para ayudar o trabajar. Entre estos internacionalistas llegaron algunos que ustedes conocieron muy bien, ustedes de La Dalia, pero también campesinos de Wiwilí, El Carmen, El Galope y otros lugares más. Uno de ellos fue Yvan Leyvraz, que era suizo. Era electricista. Salió de Suiza para ir a conocer América latina y se quedó en Nicaragua. Trabajaba con el MINVAH, el Ministerio de la Vivienda de entonces, haciendo asentamientos para y con los campesinos, en zonas conflictivas. Tenía 32 años cuando lo mataron. Otro de ellos fue Joël Fieux, que era francés. Vino a Nicaragua para apoyar el proceso revolucionario. Sabía mucho de imprenta y radio. Trabajó en el Departamento de Propaganda del FSLN, en Matagalpa, pero salía a todas las zonas del departamento. Tenía 28 años cuando lo mataron. Ellos murieron en una emboscada de la contra, juntos con el Alemán Berndt y los dos Nicaragüenses Mario Acevedo y Wiliam Blandón. Eso sucedió en la mañana del 28 de julio de 1986, en la vuelta de Zompopera, en el departamento de Jinotega. Nosotros siempre hablamos mucho de Yvan y Joël, porque los conocimos de cerca. Pero no nos olvidamos de otros compañeros internacionalistas que estuvieron aquí en aquellos años y dieron su vida para la revolución. Ni de los miles de Nicaragüenses que participaron en el movimiento de cambios y solidaridad, que se dio en aquellos años. En realidad, este sueño revolucionario fue un sueño complicado. Porque no todos los países estaban de acuerdo con los cambios que se estaban dando en Nicaragua, particularmente: Estados Unidos. No estaban de acuerdo, porque la independencia y la soberanía de Nicaragua significaba, para ellos, que ya no iban a poder explotar ni mandar a como lo habían hecho en los tiempos de Somoza. Por eso los Estados Unidos empezaron a tratar de destruir este sueño. Lo hicieron a través de la contra, que era un ejército bien preparado y clandestino, armado por los mismos Estados Unidos. Los gringos sacaban a los soldados del mismo pueblo nicaragüense, de los mismos campesinos. Como entender que algunos campesinos se juntaron a la contra, cuando parecían ser los primeros beneficiados por el gobierno revolucionario? Esta es una contradicción que creció en Nicaragua. Por un lado, los campesinos construían el futuro de Nicaragua y sembraban semillas para mejorar la vida de las familias del campo. Por el otro lado, hubo otros quienes sembraron la muerte, el sufrimiento y la destrucción. Los contra estuvieron haciendo un montón de cosas feas, no siempre porque eran injustos, pero muchas veces porque eran engañados. Y cosas feas, como en cualquier guerra, todos los bandos las hacían. En realidad, la gente no era siempre clara ni de acuerdo con lo que habían oído o visto de la revolución sandinista, que movía el piso de todos. Talvez no se le daba suficiente oportunidad para expresarse a cada uno, a pesar de que cada quién tiene el derecho humano de pensar lo que quiere. Talvez no se le daban suficientes aclaraciones. Así es como algunos quedaron inconformes y se metieron a la contra. Además había un bloqueo económico bajo mando de los Estados Unidos, y la pobreza era dura. Entonces los gringos aprovechaban esta situación, dándoles comida, ropa y dinero y prometiéndoles miles de cosas a los campesinos que quedaban inconformes con el gobierno sandinista. Tenían derecho de quedar inconformes, pero no tenían el derecho de matar, destruir o dejarse reclutar por fuerzas armadas bajo mando extranjero. No tenían el derecho de intentar liquidar esa inmensa esperanza de Justicia y de Paz que vivía la Nicaragua entonces. Hoy estamos celebrando el 20 aniversario de la muerte de nuestros compañeros y lo queremos hacer con todos ustedes, especialmente con los muchachos y las muchachas. ¿Y porqué, si ustedes los jóvenes, ni los conocieron? Algunos ni habían nacido cuando estos dos Cheles llegaron a Nicaragua. Otros de ustedes apenas estaban gateando. Pero algunos sí supieron de ellos por medio de sus papás, porque talvez ellos les contaron. Quisiéramos celebrar esta fecha compartiendo con ustedes, porque quisiéramos saber si los valores, los ideales que teníamos en esa época todavía tienen vigencia para ustedes. Quisiéramos decirles lo que queríamos y seguimos queriendo, y quisiéramos conocer lo que ustedes quieren en esta vida y para este país. Talvez ustedes tienen una pregunta: Si era tan bonita la tal revolución sandinista, porqué hubo la contra? Porqué hubieron tantas emboscadas, tantos muertos? Porqué hubo servicio militar patriótico? Porqué algunos padres ya no quieren saber nada de política? Talvez nosotros tenemos otras preguntas: Porqué muchos jóvenes aceptan hoy tantas cosas injustas, como es trabajar como esclavo o esclava para ganar como esclavo o esclava? Porqué muchos jóvenes sólo piensan en parecer tipo gringos, con pantalones cholos, lentes todos raros y gorras con publicidad extranjera? Ojalá sea posible el día de hoy compartir una pregunta entre nosotros todos: "Ayudarnos, solidarizarnos, luchar para el avance de todos y todas, sigue siendo un sueño posible, o ya no hay nada que hacer?" Sería que ya perdimos definitivamente la esperanza de cambiar el mundo, de cambiar las condiciones primeramente de todos ustedes en el campo? Ustedes habrán escuchado que en algunas partes de América latina, empieza otra vez a soplar un viento de justicia, como es por ejemplo en Bolivia con Evo Morales o en Venezuela con Hugo Chavez. En Brasil también hay esperanzas nuevas para el pueblo brasileño. Eso talvez ayudará a todos nosotros, Nicaragüenses e internacionalistas, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, a renovar nuestra esperanza en un futuro mejor. Bueno, pasen un buen día de reflexión y alegría, eso se les desean sus compañeros y compañeras, amigos y amigas de Suiza y Francia. Hecho en Ginebra, Suiza, para el 28 de julio de 2006 Firmado por: Los padres de Joël e Yvan, Ana Lisa, Bernardo, Carlita, Felipe, Jack, Marion, Oliver, Sergio, Vívian, Yeral

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