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Recuerdan el desastre natural más destructivo en EE.UU.

La Habana. Por Miguel Fernández Martínez/PL | 29 de Agosto de 2016 a las 12:25
Recuerdan el desastre natural más destructivo en EE.UU.

Los estadounidenses conmemoran este lunes el undécimo aniversario del desastre ocasionado por el huracán Katrina el 29 de agosto de 2005, que provocó casi dos mil muertos y fue la peor catástrofe natural sufrida en ese país.

El fenómeno meteorológico arrasó las costas de Louisiana, Mississippi y Alabama e inundó súbitamente la ciudad de Nueva Orleans al desbordar las aguas del lago Portchtrain.

Según la Administración Nacional de Océanos y la Atmósfera (NOAA) la mitad de los fallecidos eran ancianos, y otros 705 residentes en el área desaparecieron, un millón de viviendas resultaron dañadas y las pérdidas totales superaron los 151 mil millones de dólares.

Katrina tocó tierra estadounidense en las primeras horas de ese día, con vientos de más de 240 kilómetros por hora, lo que obligó a unas 20 mil personas sin recursos a buscar protección en el centro deportivo Superdome, después que otros 600 mil habitantes abandonaron el área ante el aviso de las autoridades.

Las aguas inundaron las zonas céntricas de la ciudad y sorpresivamente ocurrió un colapso estructural total en los diques de contención del lago Portchtrain que protegen a la urbe, ubicada en su mayor parte bajo el nivel del mar y de las márgenes del lago, lo que provocó que el sistema de bombeo de protección quedara fuera de servicio.

A consecuencia de las inundaciones y el rápido avance de las aguas, comenzaron a verse cadáveres flotando y a miles de refugiados en los techos de las zonas residenciales.

Los hospitales tuvieron que seguir trabajando sin energía eléctrica y sin reservas de agua potable, colapsaron los servicios de emergencia, mientras comenzaron los saqueos y no pudieron repararse las peligrosas grietas en los diques que debían proteger la ciudad.

A toda esta desgracia provocada por la naturaleza, se unieron los fatales errores humanos que hicieron que los daños fueran cuantiosos en vidas y recursos.

Los expertos llegaron a la conclusión que hubo descuido a la hora de mantener el sistema de diques y que profundizó la negligencia inicial con la que se manejó la operación de rescate, a pesar del esfuerzo sobrehumano con que trabajaron la Guardia Costera, los bomberos y la policía municipal, y los miles de voluntarios llegados de todo el país para socorrer a los damnificados.

En medio de tanta desesperación, el alcalde de Nueva Orleáns, Ray Nagin, reclamó la ayuda inmediata de las autoridades federales e instó al presidente de Estados Unidos en ese momento, George W. Bush, a que se personara en la zona de desastre.

Las ayudas recibidas por la Administración para el Manejo de Emergencias (FEMA) y la Cruz Roja Americana fueron insuficientes en los primeros momentos de crisis, pues se hacía difícil acceder a los más necesitados, en una ciudad donde imperaba el desorden, el caos y la anarquía, lo que obligó al gobierno federal a tomar la decisión de enviar a la Guardia Nacional para tratar de recuperar el control de las calles.

Se paralizó además el trabajo de la industria petrolera y se redujo en 28 por ciento el abastecimiento nacional, lo que provocó que el precio de la gasolina se duplicara.

Hoy, en Louisiana, un área equivalente a más de una cancha de fútbol desaparece bajo el agua cada hora, y los humedales costeros se están erosionando, y con el desvanecimiento del humedal se van las casas y las comunidades, destaca una nota publicada recientemente por BBC.

Los efectos del huracán Katrina fueron calificados como los más destructivos y de mayores daños económicos de la historia de Estados Unidos, más letales por la negligencia y el abandono de las autoridades estadounidenses en una zona poblada mayoritariamente por pobres y afroamericanos.


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