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Tabasco bajo las aguas: México vive emergencia por lluvias

Varias agencias. Desde Ciudad de México. | 1 de Noviembre de 2007 a las 00:00
Los niveles de los ríos seguían en aumento este jueves en el sureño estado mexicano de Tabasco, donde el 80% del territorio está bajo los aguas debido a las fuertes lluvias que han afectado a más de un millón de personas, la mitad de su población. "De los 2,100.000 tabasqueños que somos, en este momentos más de la mitad estamos padeciendo este gravísimo problema que no se había vivido en la historia de Tabasco", dijo a la prensa el gobernador del estado, Andrés Granier. En comparación, añadió, "Nueva Orleans se quedó chiquito (cuando resultó inundado por el huracán Katrina en 2005): está inundado más del 80% del territorio tabasqueño", que tiene 29,000 km2, aunque el 34% de ellos está habitualmente ocupado por las aguas. Hasta el momento el gobierno tabasqueño sólo ha informado de la muerte de una persona y de que unas 30,000 tuvieron que alojarse en los 256 albergues estatales. El Ejecutivo estatal informaba además que "alrededor de 300,000 personas aún están atrapadas en sus hogares en diferentes demarcaciones" a la espera de que helicópteros y lanchas del Ejército y la Marina los rescaten. "La situación es extraordinariamente grave, es uno de los peores desastres naturales en la historia del país", aseguró el presidente de México, Felipe Calderón, en un mensaje a la nación en el que pidió a todos los mexicanos que asistan con donativos a los afectados. "Muchos tabasqueños han perdido su hogar, sus pertenencias, sus cultivos, los medios para mantener a sus hijos, otros más están aún en sus casas pero sin acceso a alimentos, agua o medicinas", señaló el mandatario. Las inundaciones, iniciadas la semana pasada a causa de las intensas lluvias que provocó la entrada de un frente frío a la zona, se agravaron en los tres últimos días a consecuencia del desfogue de un par de presas en el vecino estado de Chiapas, ante el peligro de que rebasaran su capacidad máxima. Esto ocasionó el desborde de los ríos Grijalva, Carrizal y Puxcatán, afluentes que recorren casi toda la geografía de Tabasco. "Los ríos siguen aumentando su nivel, la presa Peñitas (en el vecino estado de Chiapas) sigue desagotando todavía un poco más de 2.000 metros cúbicos por segundo", dijo a la emisora radial Formato 21 el subsecretario de gobierno de Tabasco, Juan Molina. Además, Granier advirtió que la situación podría empeorar el fin de semana, ya que las autoridades prevén la llegada de un nuevo frente frío a partir del sábado y la Comisión Federal de Electricidad afirmó que todavía no saben cuándo podrán cerrar las esclusas de la presa Peñitas. Molina agregó que la mañana del jueves las inundaciones crecieron en la ciudad de Villahermosa, la capital del distrito, que prácticamente está bajo el agua desde el miércoles por el desborde del río Grijalva. "Los escurrimientos que se están dando por las fuertes lluvias que todavía azotan la región nos permiten decir que hay 500 metros cúbicos adicionales" de agua que se sumaron a las inundaciones, precisó Molina. Unos 400 médicos y promotores de salud recorren 308 comunidades para detectar potenciales brotes infecciosos, detalló la unidad de Protección Civil de Tabasco en un boletín. El gobierno local señaló que están inundadas más de 850 localidades, además de que todas las cosechas se perdieron. "Es impresionante la cantidad de agua, (...) el 100% de los cultivos están perdidos", lamentó Granier. En Villahermosa, que cuenta con 750.000 habitantes, cientos de personas permanecían el jueves aún en sus casas renuentes a abandonarlas ante el temor de perder lo poco que les queda por los robos que han empezado a registrarse. Si bien las autoridades estatales, ayudadas por elementos del Ejército y la Marina, habían colocado más de 700.000 costales con arena para hacer una barrera de contención en las márgenes de los ríos, estos fueron rebasados por el agua. En el vecino Chiapas, el gobierno declaró en estado de emergencia a 22 municipios por las lluvias y al menos 2.500 personas han tenido que ser atendidas en albergues temporales.

Miles piden ser rescatados

Decenas de miles de habitantes pedían ser rescatados desde los techos de sus casas inundadas o aferrados a postes y bardas. Muchas personas estaban sobre los techos de sus casas, abrazadas a postes o sobre bardas. Algunas de ellas hablaban desesperadas por teléfonos celulares a las emisoras de radio y canales de televisión para ser rescatadas o para dar aviso de que familiares estaban desaparecidos. "Jamás habíamos pasado por esto, que Dios nos ayude, me tuve que tirar desde el techo de mi casa para que me pudieran rescatar", dijo la señora Francisca Almeida, que estuvo luchando contra las corrientes de agua en una calle inundada, agarrada de una cuerda que colgaba de un poste. Soldados, marinos y socorristas han logrado realizar evacuaciones con lanchas o helicópteros, pero se estimaba que todavía decenas de miles de personas permanecían atrapados en sus casas o poblados. "Esto es una tragedia en verdad inenarrable, la situación es de extrema gravedad", dijo el gobernador Granier a una radio local. En muchas avenidas del estado, de 2.2 millones de habitantes, dejaron de transitar automóviles para dar paso a cientos de personas nadando y decenas de lanchas o improvisadas balsas que trasladaban a damnificados a albergues, que resultaban sobrepasados. La cantidad de agua era tal, que algunas escuelas usadas como refugios tuvieron que ser evacuadas porque también terminaron inundadas. Los rescatados eran llevados a un estadio local, al Congreso del estado, estacionamientos de centros comerciales y hasta salones de baile y de fiestas, entre otros espacios. También se abrieron albergues en la ciudad de Coatzacoalcos, en el vecino estado de Veracruz. Los ríos Grijalva y Carrizal, que pasan cerca de Villahermosa, la capital del estado, rompieron con la furia de sus aguas el muro de contención, pese a que fue reforzado con costales de arena. Muchos comercios y tiendas departamentales estaban inundados, mientras que cientos de personas realizaban compras de pánico en los negocios que estaban abiertos, además de que había largas filas en las gasolineras. El gobierno dijo que un hombre murió el miércoles en medio de las inundaciones, aunque no explicó en qué circunstancias, y afirmó que se había perdido la totalidad de las cosechas. Los servicios meteorológicos preveían que un nuevo frente frío se acercara al Golfo de México en las próximas horas.

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