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Éxodo masivo en Tabasco, cuyas ciudades y pueblos siguen sumergidas en las aguas

Varias agencias. Desde Villahermosa, Tabasco. | 2 de Noviembre de 2007 a las 00:00
Miles de habitantes del estado mexicano de Tabasco, sumergido por una de las peores inundaciones de su historia, huían el viernes de la capital por la falta de medicinas, alimentos y agua potable, mientras cientos esperaban ser rescatados en los techos de sus casas. Aunque la ayuda desde distintos puntos de México comenzaba a llegar el viernes lentamente, Villahermosa vivía un éxodo. Una importante empresa de autobuses estaba prestando sus servicios gratis y calculaba que habían salido alrededor de 10,000 personas de la ciudad. "Y seguirán saliendo más, esto es una situación crítica, (...) un éxodo, nos parte el corazón ver a la gente desesperada, por eso a todos los estamos transportando gratis," dijo Ramón Fernández, representante de la empresa ADO en Villahermosa. En el peor desastre natural en 50 años en Tabasco, en el sureste del país, las fuertes lluvias por un frente frío en el Golfo de México provocaron que se salieran de cauce varios ríos y lagunas que recorren el tropical estado, famoso por su densa vegetación. El gobierno estatal ha reportado que varios accesos por tierra se encuentran bloqueados. Las autoridades intentan llevar la mayor ayuda posible por el Golfo de México y vía aérea. Los afectados por las inundaciones, que cubren cerca del 80 por ciento del territorio del estado y que ya dejaron un muerto, ya superan el millón, casi la mitad de la población total. Un torrente de agua marrón sumergió el viernes bajo varios metros el centro de la capital Villahermosa, después de que los sacos arena no lograron contener la fuerza de la corriente. Es una de las localidades más afectadas con el agua corriendo por varias de sus calles que en algunas zonas llega a cubrir casas de dos niveles. "Nosotros queríamos estar en la ciudad, pero eso ya no es posible. Hemos decidido irnos hasta ver qué va a pasar donde vivíamos, porque hemos perdido todo", dijo Jorge Rodríguez, un residente de Villahermosa de 43 años. "No hay taxis, todos tenemos que caminar", comentó un funcionario del gobierno de Tabasco. Mientras las centrales de autobuses cambiaron de sede: del sur pasaron al norte de la ciudad. Actualmente, las autoridades calculan que unos 10.000 tabasqueños han salida del estado afectados por la escasez de alimentos, medicinas, agua purificada y combustible. La ciudad se asemeja a barrios fantasmas en diversas zonas. "Se han ido, si me pregunta a dónde, no lo sé. Mi vecino me dijo que se iba lejos", narró Pedro López. Más de 100.000 personas permanecen en los techos y niveles altos de las casas de Villahermosa a la espera de ser rescatados, al cumplirse este viernes el quinto día de las inundaciones causadas por los ríos Grijalva, Samaria y Carrizal, confirmaron las autoridades de Protección civil . Durante un recorrido de Efe por varias zonas de Villahermosa se pudo comprobar que miles de hombres, mujeres y niños prácticamente viven en los techos de sus casas en espera de que una embarcación llegue a su rescate. Cuando las personas escuchan el sobrevuelo de un helicóptero, alzan las manos para llamar la atención, debido a que no pueden esperar un día más a causa del hambre y el frío. Otros miles se mantienen atrapados en algunas zonas que se han salvado de la inundación. Militares, marinos y socorristas buscan llegar con lanchas y helicópteros a viviendas donde aún permanecen familias enteras. Los que pudieran dejar sus casas buscan refugio en cualquier lugar y otros esperan salir del estado. En el centro de Villahermosa, las personas esperan ser llevadas a los albergues para recibir alimentos. "No sé adónde ir, nos rescataron pero de aquí no sabemos quién nos ayudará", dijo Margarita Pérez, una de las afectadas por las inundaciones, a Efe. El único hecho feliz para este mujer es que su hija Sherlin, de un mes de nacida, resistió el desbordamiento del río Grijalva. "Cuatro días la tuve entre mis brazos, el agua nos daba hasta la cintura y por un momento pensé que ella se moriría", explicó. Martín Pérez, un anciano rescatado por los soldados, relató a Efe que el tiempo le dio la razón: "el río regresó a la antigua Villahermosa" y recordó que el Grijalva, a mitad del siglo XX, se desbordaba para los meses de septiembre y octubre. "Aquí era más rico alguien que tenía un cayuco (embarcación) que un caballo o algún carro (automóvil)", rememoró. La mayoría de los damnificados no pudo salvaguardar sus pertenencias y solo pudo tener consigo lo que llevaban puesto y algunos documentos personales. En las calles de Villahermosa, en su Centro Histórico, los afectados por esta inundación no han podido ducharse, menos han podido dormir. Francisca Hernández, un anciana septuagenaria, dijo que no perdió todo, al referirse sus propiedades, porque, aseguró: "Nunca lo he tenido". "No tenemos otra salida, más que empezar de cero", aseguró Mauricio Noyola, quien piensa pedir un crédito en la empresa donde trabaja, una vez concluya la contingencia. El Grijalva inundó comercios, hoteles, edificios culturales, y hasta el Palacio de Gobierno del estado, construido en el sitio más alto de la ciudad, es hoy una isla en medio del río. El suministro de energía eléctrica está suspendido en la localidad por la inundación de la mayor parte de los barrios y el agua potable no llega por fallas en las maquinarias. Los hoteles que se encuentran abiertos están a su máxima capacidad de hospedaje e incluso algunos han habilitado sus salones como refugios para familiares de sus empleados o de gente que se ha acercado a pedirles ayuda. "Toda el hotel está con gente de Tabasco; estamos apoyándolos", dijo a la AP vía telefónica Patricia Zurita, gerente del Hotel Tabasco Inn, que tiene 102 habitaciones. Dijo que trabajan con apenas 25% de su personal, porque la mayoría no ha podido llegar al hotel debido a las inundaciones. "Esperamos que esto no siga, que el agua no nos siga comiendo", dijo Zurita. En Villahermosa, militares y policías han intentado detener el flujo del agua con sacos de arena colocados como barreras, pero en las últimas horas se ha reportado que han sido desbordados en algunos puntos. Los alimentos ya escaseaban, medicinas no se conseguían y el agua potable se estaba convirtiendo en un lujo en Tabasco. Las autoridades sanitarias han advertido de posibles brotes de enfermedades. "Nos confiamos, no pensamos que esto llegara a estas dimensiones. ¿Ahora qué voy a hacer si no hay agua? No hay alimentos en los albergues", dijo Salud del Carmen León, ama de casa de 23 años con sus tres hijos en la lancha de rescate. El gobernador Andrés Granier ha dicho que los cultivos habrían sido destruidos prácticamente en su totalidad. Mucha gente esperaba en sus departamentos ser rescatadas y otras en las afueras de la ciudad aguardaban los helicópteros. Hasta el jueves se reportaba que 300.000 personas seguían atrapadas en sus viviendas. Tabasco, con amplias zonas selváticas y cruzado por muchos ríos, está situado a unos 655 kilómetros al este de la capital mexicana. El presidente Felipe Calderón ha calificado las inundaciones como uno de los peores desastres en la historia del país y ha llamado a la solidaridad de todos los mexicanos para que hagan donativos en diversas cuentas bancarias abiertas y acudan a centros de acopio establecidos en todo el país para dar apoyo en especie. El secretario de gobernación, Francisco Ramírez, dijo la noche del jueves que el desastre rebasó a todas las autoridades. Calderón tiene previsto realizar un recorrido por la zona, donde escuchará una evaluación de la situación y acudirá a un refugio. Varios estados del país, empresas y bancos han comenzado a enviar ayuda en especie o financiera. Algunos bancos decidieron interrumpir su descanso previsto para el viernes, con motivo del Día de Muertos, y mantener abiertas algunas sucursales para recibir donativos. Hoy, Día de Muertos, cuando los mexicanos acostumbran visitar las tumbas de sus familiares fallecidos, los panteones quedaron también inundados.

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