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Noche de brujas en Masaya

Managua. Agencias. | 29 de Octubre de 2016 a las 11:18
Noche de brujas en Masaya

Cae la noche y miles de fantasmas terroríficos, diablos, hombres sin cabezas o con trajes que reviven las ancestrales leyendas de miedo en Nicaragua salen a las calles por la fiesta popular de Los Agüizotes.

El último viernes de octubre la ciudad folclórica de Masaya se tiñe de un escenario fúnebre y siniestro por personajes fantasmales que entre música y algarabía bailan e iluminan las calles del populoso barrio indígena de Monimbó, con sus velas, antorchas y candiles artesanales.

La palabra Agüizote proviene del náhuatl, Agüi, que significa agua, y Zote que significa espantos, por lo tanto, agüizotes denota espanto cerca del agua.

Personajes de diferentes leyendas nicaragüenses, como "La Llorona", una mujer que padece buscando a sus hijos perdidos, o un sacerdote que no tiene cabeza, una viuda con velo negro, el diablo rojo, entre otros, son los que conforman la idiosincrasia.

También simuladas carretas haladas por bueyes esqueléticos y duendes, todo en representación de los mitos y leyendas de este país.

La fiesta fúnebre se aprecia desde lejos por las siluetas de las cientos de personas que peregrinan con sus candiles encendidos y por los que se aventuran a "lanzar fuego" por su bocas entre la multitud.

Los turistas nacionales y extranjeros aprecian extasiados el paso de la caravana que rememora a los personajes contados en diversas historias por generaciones pasadas a las actuales.

"Principalmente es por cultura. A mí mis padres me sacaban en Los Agüizotes desde los cuatro años de edad, y es parte de la cultura de ser Masaya", comenta a Efe el participante nicaragüense Xavier Rodríguez, de 24 años, que este año iba ataviado con una máscara hecha de saco de bramante y un kimono oscuro.

En esta procesión nocturna los personajes portan vestuarios terroríficos y máscaras grotescas, elaboradas por decenas de artesanos locales, en tanto, otros participantes lucen maquillajes inspirados en personajes macabros.

Los protagonistas de los espantos son hombres, mujeres y niños, que buscan generar terror entre los visitantes, danzando a manera de ritual al ritmo de bandas filarmónicas, que hacen aún más entretenido el carnaval terrorífico.

"Para mí Los Agüizotes son el lugar donde nuestros mitos y leyendas toman vida por una noche y se toman las calles y nuestros corazones", dice a Efe el espectador Wilmer López, de 27 años, quien lleva cuatro años consecutivos asistiendo a esta actividad.

Los Agüizotes se celebran desde 1976 durante las fiestas de San Jerónimo, el santo patrono de Masaya, y se extienden sin interrupciones desde septiembre hasta diciembre próximo, siendo las festividades religiosas más largas del país.

La celebración inicia con la bajada del santo a mediados de septiembre, realizando continuas procesiones por todas las calles de Masaya en medio de música tradicionalista.

Esa actividad se desarrolla en el populoso barrio indígena de Monimbó, en Masaya, considerada la cuna del folclore nicaragüense.  


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