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Hambrientos inician saqueos en Tabasco, mientras sigue el éxodo

Varias agencias. Desde Villahermosa, Tabasco, México. | 3 de Noviembre de 2007 a las 00:00
Hambrientos inician saqueos en Tabasco, mientras sigue el éxodo
A los habitantes de la ciudad mexicana de Villahermosa, que padece desde el lunes las inundaciones que anegaron el estado de Tabasco (sur), la zozobra de estos días los hace oscilar entre la anarquía de los saqueos y la conciencia social. En una zona del norte de la capital estatal Villahermosa, separada del centro por las aguas, se vivieron el lunes los peores actos de saqueo desde que comenzó la tragedia. Cerca de un millar de personas, hombres y mujeres, arrasaron con todo en un supermercado, desde comida y productos de primera necesidad, los más, hasta electrodomésticos, los menos, sin que los funcionarios de la Marina que llegaron al lugar pudiesen hacer gran cosa. El presidente Felipe Calderón ordenó a las fuerzas armadas y la policía federal que mantengan el orden e impidan saqueos. "Sí hay hambre, no lo negamos, lo reconozco, pero porque haya hambre no se vale que se atraque de esa manera", dijo el gobernador del estado, Andrés Granier, en una declaración a la televisión oficial tabasqueña, en la que anunció castigo para los saqueadores. En la otra punta de la villa, en la Ciudad Deportiva que ha sido habilitada por el Ejército y la Marina como centro de operaciones, se puede ver la otra cara de la moneda. Decenas de tabasqueños se presentan voluntariamente para ayudar a los militares a cargar los camiones que distribuyen suministros a los afectados. Y a pesar de que la ciudad vive la peor tragedia de la que los lugareños tienen conciencia y de que el sábado amaneció literalmente cercada por las aguas de los dos ríos que la rodean (el Grijalva y el Carrizal), entre sus habitantes prevalece de momento una civilidad difícil de concebir en tal situación. En el momento más inesperado, se instala un centro de acopio, ya sea un camión en medio de una calle o en la misma casa del gobernador, la Quinta Grijalva, y en pocos segundos se forma una larguísima pero ordenada fila. Frente a la Ciudad Deportiva, se ha instalado un centro para encauzar a la gente que quiera abandonar la ciudad a otros puntos del estado en camiones. El propio secretario estatal de Comunicaciones, Adrián Hernández, orienta altavoz en mano a los interesados. Eso sí, les advierte: "Te dejamos hasta donde llegue el agua, una vez allí tú te las arreglas". Asegura que el viernes lograron sacar así un millar de personas y a medio centenar en la mañana de este sábado. En otro punto de la ciudad, autobuses dispuestos por el vecino estado de Veracruz llevan a los cientos de personas que huyen de Tabasco a distintas localidades veracruzanas, donde pueden acudir a los albergues habilitados o ir a casas de familiares o conocidos. Según Hernández, la comunicación por carretera de la capital tabasqueña con el centro y el norte del país estaba abierta y se esperaba reestablecer en breve las rutas hacia el este. Pero el aeropuerto había sido cerrado desde el viernes a los vuelos comerciales para recibir exclusivamente aviones con ayuda humanitaria. En los refugios de Villahermosa, los damnificados se organizan para mantener limpio y ordenado el lugar. "Nos informan que se ha encontrado ropa en las letrinas, por favor, la ropa ni dentro ni fuera de las letrinas", advierte por megafonía una de las encargadas del Centro de Convenciones, el albergue más grande de la ciudad con 4.800 personas en él. Muy pocos comercios están abiertos y los hoteles que siguen funcionando lo hacen con su personal notoriamente mermado, mientras en las calles que se salvaron de las aguas el tráfico de vehículos es escaso. Pocos taxis circulan y casi todos están ocupados, pero no han aprovechado la coyuntura para especular con una subida de precios. En una de las calles del centro casi totalmente tragada por las aguas, un nutrido grupo de gente espera frente a una veintena de lanchas de la Armada para ser trasladados a sus casas a intentar recuperar algo. "Voy a ver si puedo rescatar algo, si no me lo han rescatado ya", dice unos de los congregados haciéndose eco de los rumores sobre robos en las casas abandonadas.

Huyen de inundaciones; temores de crisis sanitaria

Los rescatistas utilizaron helicópteros y embarcaciones para evacuar a miles de mexicanos atrapados por devastadoras inundaciones, mientras las precipitaciones volvieron a la costa del Golfo de México. En los refugios de emergencia permanecían cerca de 69.000 víctimas de las inundaciones, pero decenas de miles más abandonaban el estado de Tabasco debido a la creciente escasez de alimentos, agua y electricidad. "No vamos a pelear por la comida. Todos aquí han sufrido lo mismo", manifestó María del Carmen Arias, de 48 años, una de las víctimas de las inundaciones, mientras su nieta dormía en su regazo en un refugio improvisado en una iglesia de Villahermosa, capital de Tabasco. Arias dijo que su familia tal vez se vaya de la ciudad a la granja de unos familiares. Aunque han llegado toneladas de alimentos y medicamentos a bordo de aviones y camiones, las tiendas tenían poca comida y agua en Villahermosa, donde caía una lluvia intermitente. El capitán de la marina Benjamín Mar expresó que los marineros evacuaron a cerca de 5.500 personas el viernes, algunas de ellas enfermas. Muchos pobladores han pasado días sobre los tejados después que se inundaron sus casas. Una semana de intensas precipitaciones hizo que los ríos crecieran y salieran de sus cauces, dejando sumergido bajo el agua a por lo menos el 80% de Tabasco, una región rica en petróleo. La mayor parte de Villahermosa parecía Nueva Orleáns después del paso del huracán Katrina: el agua turbia llegaba hasta la altura de un techo de un segundo piso y la gente esperaba ser rescatada en medio de la desesperación. Las autoridades reportaron al menos un muerto y suspendieron el suministro de casi todos los servicios, incluyendo el agua potable y el transporte público. Más de 900.000 personas –de los dos millones de habitantes del estado– tenían sus casas inundadas o dañadas. Los alimentos escaseaban y el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Mauricio Hernández, advirtió sobre posibles brotes de cólera y otras enfermedades derivadas del agua en mal estado. Hernández expresó que existen posibilidades de que se propaguen enfermedades infecciosas. Cerca de 150 hospitales y clínicas del estado permanecían fuera de servicio debido a las inundaciones. Las carreteras que no estaban cubiertas de agua permanecían colmadas de automóviles, mientras los residentes del área intentaban salir de Villahermosa hacia otras zonas menos afectadas. La mitad de las gasolineras de la ciudad estaban fuera de servicio, pero el éxodo parecía ordenado y no se reportaron hechos de violencia. Al menos 6.000 personas huyeron a refugios en Coatzacoalcos y la vecina población de Minatitlán, ambos en el estado de Veracruz. Miles más permanecían refugiadas en casas y hoteles. Las inundaciones no están relacionadas con la tormenta tropical Noel, que castigó al Caribe.

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