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Colom y América Latina: ¿hacia dónde se inclina el fiel de la balanza?

Por Pedro Díaz Arcia, Diario Por Esto, de México. | 7 de Noviembre de 2007 a las 00:00
El triunfo de Álvaro Colom en Guatemala no es, como suele decirse, un relámpago en cielo despejado. El fiel se inclina, beligerante, hacia la auténtica savia que corre por las arterias de Nuestra América. En contra de los vaticinios de las encuestas, el ingeniero industrial Alvaro Colom, uno de los tres sacerdotes mayas no indígenas de Guatemala, se alzó con la victoria en las recientes elecciones presidenciales. Colom se convierte en el primer presidente socialdemócrata elegido en la historia contemporánea del país centroamericano. El programa enarbolado por el nuevo Mandatario levanta ronchas en los sectores ultraconservadores de la nación maya. Y si bien sus detractores lo acusan de falta de liderazgo, ha tendido un ramo de olivo a sus oponentes, para dirigir el país en un ambiente de gobernabilidad. Sin un proceso de conciliación nacional, será muy difícil abordar los urgentes problemas socioeconómicos de más de 6 millones de guatemaltecos que viven en la pobreza. Aunque conocemos, por experiencia, cómo suele reaccionar la élite oligarca ante propuestas de diálogo y paz. Pero esperemos que el tiempo diga su última palabra, pues aún es temprano para emitir juicios; aunque estamos cargados de fundados prejuicios. Los antecedentes del nuevo Presidente como directivo de maquila y funcionario de alto nivel en el gobierno de Jorge Serrano Elías, no han traído sosiego al empresariado local. La decisión popular no favoreció a la derecha; sino a un gobierno de corte progresista y liberal. Su contrincante, el general Otto Pérez Molina, había cursado estudios en el Colegio Interamericano de Defensa, en Washington, fue titular de la siniestra Dirección de Inteligencia Militar, de 1991 a 1993 -año en que se opuso al presidente Serrano cuando éste intentó la disolución del Congreso- y firmó por el Ejército el acuerdo de paz entre el gobierno y la guerrilla en 1996. Un año antes, en 1995, la revista neoyorquina The Nation lo señaló como informante de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA). En el año 2000, Pérez Molina dejó las filas del Ejército. Electo por el 52,82% de los votos, Colom afirmó que los resultados "abrieron una página histórica para el destino del país" e invitó a los partidos a debatir sobre el combate a la pobreza, la inseguridad y el desarrollo rural. En procesos electorales anteriores, el voto de la capital del país resultó decisivo; sin embargo, en esta ocasión, las comunidades indígenas que representan el 42% de la población marcaron la pauta. El Presidente electo será investido el próximo 14 de enero de 2008. En una importante comparecencia Colom anunció que convocará al Consejo Nacional de Ancianos Mayas para "iniciar un período de armonía étnica". Los halcones de Washington estarán revisando lo que se dio en llamar la "teoría del dominó", aplicada años atrás, fundamentalmente en relación con Centroamérica y la península de Indochina. La singular doctrina consistía en demostrar que si algunos de los países de estas regiones caían bajo la influencia de una determinada posición política, los demás, por un "efecto de simpatía", como estallan los explosivos, podían ser presas de la capacidad gravitacional de los primeros. No sé si ahora los yanquis se "pasarán con fichas". En Centroamérica, declarada su frontera sur por el gobierno estadounidense, triunfó en Nicaragua Daniel Ortega, líder histórico del Frente Sandinista de Liberación Nacional; en Panamá, también mediante el voto popular asumió la conducción de la nación Martín Torrijos, hijo del legendario dirigente nacionalista Omar Torrijos; en Honduras, existe un gobierno de apertura hacia la integración regional y de irrestricto respeto a Cuba y a los procesos progresistas que se desarrollan en Latinoamérica. Los halcones no suelen distinguir los matices en materia de política exterior. Para la administración Bush las cosas se ven y analizan en blanco y negro, es decir: o me das un sí o me das un no. No consideran el tal vez o el quizás... Existe una antigua broma sobre los diplomáticos. Se dice que a una pregunta capciosa, la respuesta debe ser no sé, lo cual a su vez debe interpretarse como tal vez; si la respuesta es quizás, debe aceptarse como un no y si la respuesta tajante es no, entonces deja de ser un diplomático. Cuando es tan difícil en las relaciones internacionales, incluso en las personales, llevar las resoluciones de la vida a los extremos, la potencia imperial y sus acólitos deben revisar los parámetros en los que se mueven, porque la cosa no está como para irse de rosca. El triunfo de Alvaro Colom en Guatemala, debe analizarse a la luz de los acontecimientos políticos de los últimos años en América Latina, de lo contrario podemos pecar, según la manida sentencia, de ver el árbol sin percibir el bosque.

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