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Evo y Chávez reivindican a los pueblos aborígenes

Varias agencias. Desde Santiago, Chile. | 10 de Noviembre de 2007 a las 00:00
Los dignatarios de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, que participaron en la XVII Cumbre Iberoamericana, llamaron el sábado a la unidad de los latinoamericanos al clausurar la "Cumbre por la Amistad e Integración de los Pueblos". Convocado por numerosas organizaciones populares, la "Cumbre de los Pueblos", que culminó el sábado en un gran acto de masas en el Estadio Nacional, sesionó simultáneamente con la Iberoamericana, que estuvo dedicada a la cohesión social. Los organizadores entregaron a los presidentes una carpeta con las conclusiones de la cumbre alternativa, en las que se afirma que hay un resurgimiento y protagonismo de los movimientos sociales y fuerzas políticas progresistas, cuya influencia se refleja en la elección "de gobernantes afines y sensibles al gran ideario de emancipación, igualdad, e integración latinoamericana, impulsando procesos de cambio en la región, que valoramos como un avance de gran proyección histórica". Entre numerosas consignas revolucionarias, destacó el lema de Salvador Allende: "el pueblo unido, jamás será vencido", mientras usaban de la palabra Hugo Chávez, Carlos Lage, Evo Morales y Daniel Ortega. Todos los dirigentes latinoamericanos enviaron fraternales saludos al presidente cubano Fidel Castro, quien llamó por teléfono a Chávez en medio de su intervención para rendir tributo a los combatientes chilenos que murieron luchando contra la tiranía. El mandatario venezolano tuvo una activa participación en el acto de clausura de esa cumbre paralela, en el que pronunció un maratoniano discurso de una hora y 45 minutos, durante el cual cantó, homenajeó al fallecido presidente chileno Salvador Allende y habló por teléfono con el convaleciente presidente de Cuba, Fidel Castro. Originalmente, el acto se iba a celebrar el viernes, pero Chávez no llegó debido a los intensos debates de la Cumbre Iberoamericana. El presidente venezolano homenajeó a los Mapuches chilenos y a los pueblos originarios del continente por mantener –dijo– 500 años de resistencia en defensa de sus derechos. Denunció que más del 90 por ciento de los pueblos aborígenes fueron diezmados por la conquista y sostuvo que los europeos no deben incomodarse cuando se habla de esa triste realidad imputable a sus antepasados. "Hay un parto en este continente, un parto a un nuevo siglo", dijo Chávez ante un auditorio incondicional, que interrumpió varias veces su discurso con consignas a su favor como "úa, Chávez no se va". "Queremos construir en paz una patria nueva, con un nuevo sistema económico, distinto al neoliberalismo", dijo y se quejó de que a Venezuela la atacan por todos lados . "Nos tienen miedo y por eso satanizan nuestro modelo", subrayó. En otra parte de su discurso, que interrumpió varias veces para entonar canciones, Chávez señaló que la unidad debe ser una divisa para América Latina, defendió la igualdad de género y aseguró que "para acabar con la miseria y la pobreza, hay que darle poder al pueblo". En materia económica dijo que "todavía hay algunos que creen que pueden aconsejarnos diciendo que lo mejor es privatizar las empresas". "Nos han dicho que el Estado no debe tener empresas, porque es corrupto e ineficiente, porque eso funciona mejor en manos de privados, todo ese cuento que conocemos bastante bien y que ha sido parte de la tragedia de nuestro pueblo". sostuvo. También destacó la cumbre Iberoamericana que concluyó al mediodía en Santiago, cuyos resultados calificó de "positivos" y resaltó que por primera vez se abordó "la problemática que tiene que ver con la dictadura del capital global". Chávez recordó que el presidente boliviano Evo Morales, gracias al apoyo de su pueblo indígena, ganó limpiamente las últimas elecciones presidenciales, pese a la conspiración de la oligarquía y el imperialismo. Señaló que los imperialistas combaten a Morales y su gobierno con la violencia y el sabotaje, desconociendo la Asamblea Constituyente de ese país, como también lo han hecho contra Cuba, Venezuela y otros países democráticos en la región. En el caso de Venezuela -dijo- Washington intenta desestabilizar la Revolución Bolivariana mediante el terrorismo mediático y la planificación del magnicidio, entre otros métodos. Chávez anunció, además, que su gobierno mandó a construir a China un satélite que servirá a la cadena venezolana de televisión Telesur y anunció nuevas alianzas con la cadena árabe Al Jazeera. Asimismo, confirmó nuevas inversiones de Venezuela en Cuba y señaló que éstas permitirán pasar de los actuales 64 mil barriles diarios de petróleo que se refinan en ese país a 100 mil a partir de enero próximo. Tras el acto, celebrado en el velódromo del estadio nacional, de Santiago, Chávez se dirigió a la universidad para recibir el doctorado honoris causa, que fue su última actividad en Chile antes de emprender el regreso a Venezuela. El presidente de Bolivia, Evo Morales coincidió con todos los oradores al saludar a Fidel Castro, a quien describió como el "padre de la revolución" y destacó la solidaridad de la Revolución Cubana. Resulta –dijo Morales– que el país más bloqueado es el país más solidario con los pueblos. Cuba, agregó, manda tropas de médicos para salvar vidas, mientras Estados Unidos manda tropas para matar. La intervención de Morales fue interrumpida con gritos del público pidiendo "mar para Bolivia". "Realmente nos alientan bastante, quiero decir a nombre del pueblo boliviano, muchas gracias por ese mensaje", dijo Morales, para quien, "si los presidentes no resolvemos los problemas históricos, estoy segurísimo de que con los pueblos vamos a resolver esto del mar". Bolivia perdió sus costas en el Pacífico en una guerra contra Chile en a finales del siglo XIX, situación que ha tensado desde entonces sus vínculos bilaterales. Morales, que también recibió de regalo una camiseta con la leyenda "Mar para Bolivia" en tono pausado resaltó que en Latinoamérica se gestan "democracias liberadoras" al servicio de sus pueblos, mientras antes estaban "al servicio de las oligarquías". Reiteró, como en la cumbre iberoamericana, que los servicios básicos no pueden ser un negocio privado, sino un derecho humano, un servicio público. Coincidió con Chávez en que en esta cumbre hubo un debate saludable", lo que no ocurrió en otras, "en las que nadie debatía". "Tenía razón el compañero Chávez al protestar ante el ex presidente España, ¿saben qué me dijo a mí el señor Aznar? que soy indigenista y racista. No se puede entender esa mentalidad, a nosotros que apostamos por la vida no nos pueden acusar de racistas", aseveró. El líder boliviano describió los avances socio-económicos de su país en los últimos años y planteó que Bolivia es hoy no sólo viable, sino también confiable.

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