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Ortega a Borbón y Zapatero: «no somos súbditos de ningún rey» Texto íntegro y Audio

| 13 de Noviembre de 2007 a las 00:00
El presidente Daniel Ortega, aconsejó la noche del martes a las máximas autoridades españolas aprender a dialogar, y les recordó que "no somos súbditos de ningún rey", en alusión a lo sucedido en la Cumbre Iberoamericana recién concluida. AUDIO

Discurso íntegro. Martes 13 de noviembre

(...) Igualmente, quiero aprovechar la oportunidad para informar –aunque hay bastante información– sobre lo que fue esta Cumbre Iberoamericana en Santiago de Chile. Quiero decirles que yo vengo satisfecho de esta Cumbre, y no solamente yo, ¡todos los que estuvimos ahí salimos satisfechos! A pesar del alboroto que han hecho con esto del Rey que ¡botó la gorra! No aguantó, botó la gorra, como decimos aquí... ¡botó la gorra! Pero, independientemente de esa botada de gorra del Rey, ya España dijo que van a continuar sus relaciones normales con Venezuela. Siempre está aquella gente, aquí mismo en Nicaragua, que quieren hacer más grande la cosa, incluso más grande de lo que la están haciendo los mismos españoles ¡fíjense bien! Porque, nosotros estábamos cerca del Rey; primero estaba la Delegación española, luego la Delegación de Honduras, después estaba Nicaragua, la siguiente era la Delegación de Paraguay, y después estaba la Delegación de Venezuela. Nosotros estábamos muy cerca de la Delegación española, y yo había estado conversando antes con el Rey y con el Presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, sobre el problema de Unión Fenosa, y les dije: "ustedes tienen que ayudarnos a resolver este problema, porque el daño no solamente lo sufre Unión Fenosa; el pueblo nicaragüense le tiene ya un sentimiento de rechazo y de condena a Unión Fenosa, y ésta es una empresa española, por lo tanto, también se afecta a España." Ellos me expresaron, tanto el Rey de España y el Presidente, que iban a buscar la forma de ayudar, buscar cómo Unión Fenosa cumpla con las inversiones, que se pueda arreglar todo lo que está pendiente. Porque, no es simplemente decir, ¡váyase Unión Fenosa! ¡no es así de sencillo! Si la solución fuera ¡váyase Unión Fenosa! desde hace rato, yo lo hubiera hecho, desde el 10 de enero los hubiéramos sacado; pero desgraciadamente... acuérdense que esto fue privatizado hace años y desmontar eso, y que lo asuma el pueblo, o una empresa, o lo que sea, ¡lleva tiempo! Entonces, ¿qué preferimos? buscar cómo Unión Fenosa cumpla con lo que se comprometió. Se hizo un primer esfuerzo hace unos cuantos meses, ustedes recordarán, cuando incluso me comuniqué por teléfono con el Rey, yo estaba en México en la visita al Presidente Calderón, al pueblo mexicano, y como Unión Fenosa tenía una posición bien dura, hablé telefónicamente con el Rey, que se encontraba en China, en Beijing. Él me dijo que iba a hablar, para buscar cómo se pudiese negociar, llegar a un entendimiento y no tener que estar peleando. El problema es que ellos nos demandan en los Organismos Internacionales y nos quieren cobrar millones de millones; y está el arbitraje pendiente, que si están cumpliendo o no. Ahora conversando en Santiago, con el Rey y con el Presidente, hablamos en esos términos, independientemente que por primera vez, ¡fíjense! Yo nunca había asistido a una Cumbre, porque cuando estuvimos en el gobierno del año 1979 a 1990, no existía la Cumbre Iberoamericana; eso se instaló en el año 91 en adelante, y han habido 16 cumbres, con éste son 17 encuentros. La compañera Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, ella es socialista; tuvo la buena idea de que nos reuniéramos solos los Presidentes, sin periodistas, sin Cancilleres, sin ningún otro funcionario, solo los Presidentes, en una encerrona... Claro, como aquí en Nicaragua nosotros defendemos el principio del 50% y 50%, ahí tenía que estar Rosario también, para que estuvieran presentes las mujeres nicaragüenses ¡ella tenía que estar ahí, en esa reunión! Y ahí estuvo. En esa reunión, yo empecé haciendo un planteamiento de fondo; les dije los problemas de las relaciones entre los países desarrollados y los países en vías de desarrollo, que hay una relación injusta. Yo les decía, porqué no eliminan los subsidios, ustedes europeos y los norteamericanos, ¿por qué no los eliminan? Acuérdense que sus economías crecieron como resultado del saqueo de dos grandes continentes, que eran riquísimos y siguen siendo ricos, el Continente Africano y el Continente Americano, ¡los saquearon, los acabaron! Entonces los reyes de España, no necesitaban decir "¿porqué no te callas?" como le decía el Rey en la reunión a nuestro hermano Hugo Chávez; en ese entonces lo que hacían era agarrar a nuestros antepasados indígenas, ¡porque nosotros tenemos sangre indígena y eso no se les debe olvidar a los españoles! agarraban a nuestros antepasados indígenas y se los echaban a los perros, para que los descuartizaran, cuando nuestros antepasados indígenas protestaban y se rebelaban. Como nuestros antepasados no se callaban, se los echaban a los perros, para que los despedazaran, pero, ¡claro! ellos no pueden hacer eso ahora, lo que pueden hacer es botar la gorra, como les decía. En esa reunión cerrada, yo empecé a hacer este planteamiento, donde no podía dejar de incluir a España; haciéndole el llamado a que se establezcan relaciones entre los países desarrollados y los países en vías de desarrollo, relaciones de comercio justo... ¡ese es planteamiento! Empezó el debate, me respondió José Luis Rodríguez, Presidente del gobierno español, respondió, hizo la defensa. Lógico, tenía que defender a España, a su política, que es la misma de la Comunidad Europea, ¡tenía que defenderla lógicamente! Era un debate que hizo, que los Presidentes que se estaban durmiendo, se despertaran inmediatamente, y lo dijo la compañera Presidenta de Chile, Michelle Bachelet: "veo que se les quitó el sueño a todos los presentes." Porque en realidad, todo el mundo como que se despejó y... ¿qué está pasando aquí? ¡Primera vez que se hablaba de esa manera, en esa Cumbre Iberoamericana! Yo no lo sabía, yo estoy hablando de esa manera, tranquilamente, sin pensar que estaban censurados, había como una censura, no callar. Y empieza todo mundo a debatir, a decir cosas que nunca se dicen en esas Cumbres. Incluso ahí, nuestro querido hermano Hugo Chávez, me dice: "Daniel, no seas tan duro con Su Majestad." Más bien el Presidente Chávez, actuando con el cuidado de que no se sintiera agredido el Rey, mucho menos el pueblo español, ni el Presidente, si no que entendieran que estábamos haciendo un planteamiento y que lo menos que tenemos que hacer en una reunión como esa, ¡es hablar! No se nos puede negar el derecho de hablar, es lo menos que podemos hacer ¡hablar! Y por eso decía yo...¡libertad de expresión! Cuando me dice eso el Presidente de Venezuela, me dice Hugo, ¡no seas tan duro con Su Majestad! No, le digo, si con Su Majestad no tenemos nada, ¡al contrario! Lo que no podemos olvidar son los daños que hicieron y que, a final de cuentas, la cooperación que nos está brindando Europa, como la que nos brinda los Estados Unidos, no es más que un abono a la deuda histórica que tienen con los pueblos latinoamericanos y con los pueblos africanos. Eso es lo que dije ¡y es una gran verdad! no estoy diciendo una mentira. Ahí empezó y continuó el debate, todo muy bien, no habían periodistas, no habían cámaras. Y empezaron a decir todos ellos, que esta era la mejor reunión en la que habían participado, porque, por primera vez se estaban abordando temas de fondo. Fíjense, yo la pensé bastante para ir a esa Cumbre, no tenía ganas de ir, porque cuando me mandan el programa, pensé: ¿qué voy a ir a hacer a esa Cumbre? Decía: Llegada, recibimiento de protocolo, inscripciones; inauguración, que es una velada bonita, cultural, unas palabras de recibimiento. Al día siguiente, se instala el Plenario, en el Plenario, cinco minutos para cada Jefes de Estado. Eso se iniciaba a las 10 de la mañana. A las 12 del día, ya había que salir, un poquito largo donde se estaba sesionando, a un parque muy lindo, una montaña que está en el centro de Santiago, porque la ciudad va bordeando toda esa montaña, ¿a qué? a sembrar unos árboles y ¡está bien! como una señal que queremos el medio ambiente, todos sembramos un arbolito, acompañados de jóvenes y muchachas chilenas, y luego, a almorzar. Después del almuerzo, se le ocurrió entonces, y esa fue una iniciativa que le aplaudimos todos a la compañera Michelle Bachelet; en lugar de que se dedicara todo mundo a descansar, o dar vueltas por la ciudad, o reuniones bilaterales que se aprovecha, para platicar, hacer esa reunión, que le llamó, de reflexión. Cuando yo miraba ese programa, sin la reunión de reflexión; después venía una cena y decía yo ¿qué voy a ir a hacer ahí? y al día siguiente la clausura, a escuchar discursos ¡no le veía sentido! Cuando se abre ese debate, todos dijeron ahí, que era la mejor reunión, el mejor encuentro que se había realizado en las 16 Cumbres Iberoamericanas anteriores. Hoy Fidel escribía y decía igualmente, que esta es la Cumbre donde finalmente, se está escuchando la voz de los pueblos, la voz de los pobres, la voz de los indios, la voz de los latinoamericanos y caribeños, ¡se está escuchando! Todo bien en la reunión, salimos de ahí, contentos de hablar hablado en la forma que hablamos, a pesar de que no todo mundo quedó satisfecho de las cosas que se decían; algunos tenían su visión, y por eso es importante debatir, discutir. Al día siguiente viene el Plenario, yo no había hablado, no había intervenido, porque en el Plenario del primer día, intervino el Presidente de España, José Luis Rodríguez; intervino el Rey de España; el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que en su intervención hizo su planteamiento y habló del ex Presidente Aznar, que andaba en esa campaña en contra de Venezuela. ¡Bueno...libertad de expresión! tiene derecho Aznar a hacerlo, pero también tiene derecho el Presidente Chávez a criticar a Aznar, si no ¡qué bonito! Vos tenés derecho a decir cualquier cosa, y yo no tengo derecho de hablar, de defenderme ¡eso no tiene sentido! Lo dijo ahí el Presidente Chávez, y los españoles no dijeron nada en ese momento, no reaccionaron, no se armó, eso fue por la mañana. En la tarde, cuando se da la reunión privada, y se calienta la situación, como que no les gustó mucho que se hablaran esas verdades; de tal manera que al día siguiente, se apunta de nuevo el Presidente del gobierno español, yo estaba anotado para hablar, era de los pocos que no había hablado todavía, no había tenido ninguna intervención. Hablo yo primero, él como que se apuntó para prepararse y responderme a mí, por la intervención que había tenido el día anterior, se apuntó el Presidente Zapatero dos veces, ¡fíjense bien! dos apuntadas. Yo me anoto para hacer mi primera intervención, pensaba que iba a ser la única, que no iba a tener más; hice mi intervención, luego que terminé, toma la palabra el Presidente Zapatero, y empezó a responder a mi intervención. ¡Está bien! él a defender a las empresas, a defender a Unión Fenosa; estaba en su derecho a defender... la colonia como cosa del pasado, como que no había que hablar de ella; está bien, es su derecho, y para eso estamos ahí, para discutir, para debatir, a mí no me molestaba. Lo estoy escuchando, me estoy preparando, ahí nomás me apunté, cuando él empezó hablar, yo me apunté de nuevo... ¡ideay! ¿nos vamos a dejar? No, inmediatamente me apunté de nuevo... hacían así las lucecitas cuando uno se apuntaba. En ese momento, la Presidenta se empezó a preocupar, porque dijo, esto se está calentando ahora aquí, pero ¡era saludable a final de cuentas! Habló largo el Presidente Zapatero en su posición, nadie lo interrumpió; después pide la palabra el Presidente Chávez, porque el Presidente Zapatero se dedicó a responderme a mí, y a tratar de demostrar, que todo lo que yo decía, como que no estaba muy fundamentado y que a final de cuentas, las inversiones eran una maravilla, eran la solución. En esas inversiones lógicamente estaba defendiendo, sin mencionarlo, a Unión Fenosa, y yo sé lo que es Unión Fenosa aquí en Nicaragua; yo sé lo que piensa el pueblo de Nicaragua de Unión Fenosa, de todos los estratos económicos, sociales, de todas las ideologías, ¡ahí no hay diferencia! Habla el Presidente Chávez, ratificando que no podemos desvincular, el desarrollo de las economías latinoamericanas, al desarrollo de la economía mundial, si todos estamos dependientes. Por eso es que vemos esa situación, que a veces una economía latinoamericana levanta, y al rato se desploma, porque está determinada por las leyes del mercado impuestas por la dictadura del capitalismo global, por el imperio del capitalismo global. No es solamente los Estados Unidos, es el interés del capitalismo global donde entran Europa y los Estados Unidos, en esa gran alianza. Expone el Presidente Chávez, y al final vuelve a mencionar lo de Aznar, que ya lo había dicho. Se apunta de nuevo el Presidente Zapatero... ya son tres intervenciones para España, dos para el Presidente Chávez, y yo tenía una, pero ya estaba apuntado para la segunda intervención. El Presidente Zapatero, ya estaba bastante tenso; el Rey estaba bastante molesto, se miraba ¡muy molesto! Como que no entendía que se pudieran decir esas cosas, ante la Majestad de un Rey; cuando los Reyes ahora ¡son simbólicos! realmente; los Reyes no mandan ni en España, ¡esa es la realidad! En España manda el pueblo español. El Rey estaba en su derecho de enojarse, cada quien tiene su personalidad, su forma de hablar, su forma de expresarse; no podemos decir, tenemos que hablar de la misma manera ¡qué divertido! No puede ser, cada quien tiene su forma de hablar. El Presidente José Luis empieza a llamarle la atención al Presidente Chávez, porque está hablando del ex Presidente Aznar, cuando el mismo José Luis en España, ha dicho cosas mucho más fuertes en contra de Aznar de las que estaba diciendo el Presidente Chávez. Porque Aznar participó en la conspiración en contra de Chávez Cuando era Presidente, cuando le dieron el golpe, participó en la conspiración junto con los Estados Unidos. Y a la hora del golpe, el Embajador de España estaba en ese momento con los golpistas, aplaudiendo el golpe. ¿Cómo no va a decir esa verdad el Presidente de Venezuela? Viene José Luis y le reclama el por qué dijo eso. El Presidente Chávez le decía, pero, porque usted no le llaman la atención, ¿por qué no le dicen que no ande hablando a Aznar? El Presidente Chávez, no reaccionó gritando, como lo hizo el Rey; el Presidente Chávez no le dijo a José Luis, ¡callate! no le dijo eso; no le dijo ¡silencio! Le decía, ustedes también, ¿porque no nos respetan? el que quiere respeto, tiene que respetar, eso es un principio ¿por qué no nos respetan? Termina de hablar el Presidente Zapatero. Yo entiendo a la Presidenta Bachelet, la situación estaba ¡bastante tensionada! Me dice que quiere que yo hable tres minutos; yo le digo: los amigos españoles ayer hablaron un buen tiempo, y hoy hablaron un buen tiempo, mucho más de 3 minutos, hablaban media hora, la última intervención de Zapatero ¡fue corta! Pero, las otras dos fueron ¡bien largas! ¿Por qué me van a limitar a mí en el tiempo? Aquí no venimos a tomarnos fotos, le dije, para venir a tomarme una foto aquí, yo no vengo; ni venimos a cenas ni almuerzos, ¡para eso no voy a Chile, a esa reunión! Aquí venimos para hablar, para dialogar, para debatir como dice Aristegui, esta periodista mexicana que sale en CNN: "aprender a debatir y a dialogar." Los hermanos españoles tienen que aprender a debatir, a dialogar, y darse cuenta que la época de las Altezas, de los Reyes ¡ya pasó a la historia! Que nosotros no somos súbditos de ningún Rey; nosotros nos arrodillamos solamente ante Dios, y el Rey en Nicaragua, ¡es el pueblo nicaragüense! ese es el Rey en Nicaragua, el pueblo de Nicaragua. Cuando intervine, fui abordando varios puntos que ¡son ciertos! ellos saben que son ciertos, yo estoy hablando con la verdad, no estoy inventando nada. Toqué el tema de Unión Fenosa, ¿cómo no lo iba a tocar? Antes no había querido mencionarlo, hablé en general del daño que hacían las inversiones, cuando afectaban servicios básicos, servicios públicos, como la energía, las telecomunicaciones, el agua, me referí en general. Pero, después de la actitud de ellos de querer ponernos un zipper, ¡querer censurarnos! imponer una censura. Yo fui un poco más claro y les hablé de Unión Fenosa, del problema que tenemos con ellos. Yo he estado hablando con su Majestad y con el Presidente para que nos ayuden a salir de este problema, a ver ¿cómo resolvemos este problema con Unión Fenosa? Y ¡claro! no les gustaba lo que estaba diciendo, porque yo hasta les pregunté: yo no creo, le dije al Presidente español, José Luis, que vos tengás acciones con Unión Fenosa. No, me dice; ni creo que su Majestad tenga acciones con Unión Fenosa... y el Rey, ¡me quedaba viendo! Ni tampoco creo que el Canciller tenga acciones con Unión Fenosa; me decía el Canciller que no. Francamente, no creo que ellos tengan acciones con Unión Fenosa, lo que pasa es que esas empresas le meten presión al gobierno, es lógico, le dicen, tenés que defendernos. Pero a ellos no les gusta; desgraciadamente, no están acostumbrados a debatir y a dialogar con estos pueblos. Se molestó y cuando hablé de la intromisión que tuvo, antes de las elecciones, nuestro querido hermano, porque todos somos hermanos, todos somos hijos de un mismo Dios, y estamos habitando este planeta; nuestro querido hermano el Marqués de La Cadena, Embajador de España en Nicaragua, reunía en la Embajada a las autollamadas fuerzas democráticas para que se unieran y que no ganara el Frente Sandinista. Eso se llama injerencismo, es hacerle el juego a los yanquis, lo mismo que hacían los yanquis; y tuve que decir eso, porque nosotros ya les habíamos presentado a ellos nuestros reclamos, después de la victoria electoral. Pero ellos están en su derecho de nombrar a su Embajadores, y eso tenemos que respetarlo. Lo importante es que la conducta del Embajador sea de respeto, pero yo tenía que mencionar lo que había sucedido en ese momento y lo dije. No puedo decir ahora que el Embajador esté haciendo lo mismo, eso sí no puedo decir. Pero, ¡sí sé que lo hizo! porque hay Embajadores que se extralimitan. Simplemente, como somos un país empobrecido y como dan alguna cooperación, algunos Embajadores piensan que nos pueden dar ordenes, y eso ¡no es correcto! Eso, atenta contra la dignidad de un pueblo. Su Majestad ahí se molestó, se levantó y se salió de la sala, molesto; él es el que queda mal, porque el que ¡bota la gorra en una discusión, en un debate, ese es el que pierde! Esa es la realidad. Por eso, cuando me preguntaban en Chile, cuando fuimos a la tumba de ese gran Presidente Salvador Allende, le decía a los periodistas que el Rey había ¡botado la gorra y que no le quedaba más que levantar la gorra y volvérsela a poner! Es ridículo que por eso se vaya a crear una situación de enemistad con Venezuela o con Nicaragua, ¡no tiene sentido! Y la reacción del gobierno español fue esa, que no están afectando las relaciones con Venezuela. Porque lo más duro fue ese momento donde el Rey le grita al Presidente ¡que se calle! Si en estos tiempos, ¡nadie le puede gritar a nadie que se calle! Imagínense que yo le diga a la gente que me grita, porque hay gente que me grita, me reclama por la luz, por los frijoles, me gritan: ¡qué barbaridad no has resuelto el problema! ¿Les voy a decir, callate? ¿Cómo les voy a decir eso...? ¡Estaría totalmente loco! La gente tiene derecho de hablar y está en la obligación de hablar, de denunciar cualquier cosa que considere mala. Es un derecho del ser humano, no podemos decirle ¡callate! Sería absurdo. Desgraciadamente, ahí perdió la calma el Rey; creo que no estaba preparado para eso. Dicen que es la primera vez que se da un incidente de este tipo con el Rey. Lo importante es que el resultado de la Cumbre, independientemente del alboroto que han hecho con esto, porque de repente, aparecen unos aquí, que son más papitas que el Papa. Porque incluso, después del cruce de palabras, estuve conversando con el Presidente, con el Rey y con el Canciller, dándoles mis razones, y ellos dándome las suyas. Estuvimos conversando normalmente, un poco más calmo todo el mundo. Aquí ¡de repente hacen un escándalo! Quisieran que fuésemos a esa reuniones... primero, quieren decirnos cómo debemos vestirnos; quieren que vaya de saco y corbata, que no vaya de camisa o de chaqueta; tengo que ir de saco y corbata, dicen. Ya le dije a Rosario que busque cómo hacer una encuesta a ver qué dice el pueblo; si el pueblo dice que tengo que andar de saco y corbata, tendré que ponerme el saco y la corbata; pero si el pueblo dice que siga de camisa, ¡yo voy a seguir de camisa en esas reuniones! Que el pueblo lo decida, no que lo decidan los de saco y corbata. Quisieran que lleguemos a esas reuniones, mudos, a decir ¡sí, señor! ¡No tiene sentido! Por eso les digo que le puedo informar al pueblo nicaragüense que esta reunión ¡fue un éxito! Que todos los ahí reunidos, incluyendo los hermanos españoles, la consideraron ¡un éxito! Porque, por primera vez, se estaba hablando claro en esa Cumbre Iberoamericana. Y en la medida que hablamos claro, podemos abordar los problemas de fondo, si no aquello se vuelve una reunión social; andar en cenas, fotitos, abrazos y, mientras tanto, los problemas se quedan a un lado. En cambio ahí, empezamos a abordar los problemas para resolverlos. Hermanos y hermanos nicaragüenses, no voy a cansarlos más, pero quería informarles, yo no les había informado. Ustedes sólo conocen las versiones periodísticas, y ya saben lo que son, recogen muchas declaraciones, de quienes ¡no tienen nada de indios! y se avergüenzan más bien de nuestra sangre indígena, y se sienten españoles o se sienten norteamericanos, y por eso sacan pasaportes norteamericanos. Ellos son los que salen en carrera a decir ¡qué barbaridad, qué falta de respeto para su Majestad! ¿Desde cuándo tenemos Rey en Nicaragua? ¡Están locos! Es una cosa absurda totalmente.

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