Escúchenos en línea

Arias adopta una actitud constructiva hacia Nicaragua, víspera de la visita de Ortega

Varias agencias. Desde San José. | 21 de Noviembre de 2007 a las 00:00
El presidente de Costa Rica, Óscar Arias, descartó el miércoles que Nicaragua pueda pagar la deuda de 630 millones de dólares que mantiene con este país desde los años 70, "aunque duela a los costarricenses". La solución a ese compromiso tendría que involucrar a países ricos, estimó el mandatario en una entrevista con la emisora local Monumental, en la víspera de la reunión que tendrá con el presidente de Nicaragua Daniel Ortega. Ortega llega a San José el jueves en visita oficial acompañado de su esposa, Rosario Murillo. Se reunirá por espacio de hora y media con Arias, tiempo insuficiente para tratar temas conflictivos. "Los temas álgidos de seguro no se van a tocar", aseguró el mandatario costarricense. "En términos generales es conveniente que los presidentes de dos países vecinos conversen de manera fluida sobre temas importantes para ambos", explicó Arias. "Hay temas importantes pero no creo que una reunión de hora y media sirva para definir nada, ni resolver nada en temas que son álgidos. Me parece conveniente que los presidentes de dos países vecinos conversen sobre asuntos comunes... pero los temas álgidos de seguro no se van a tocar", dijo Arias al programa radial de opinión Nuestra Voz. Arias mencionó que entre los "temas demasiado álgidos" destaca el del río San Juan. Costa Rica mantiene una demanda a Nicaragua en la Corte Internacional de Justicia de La Haya sobre el derecho de navegación de los costarricenses por ese cauce, ubicado en el límite fronterizo y de soberanía nicaragüense. Arias y Ortega intentan mantener una relación cordial a pesar a de las diferencias ideológicas y la rivalidad histórica que los caracteriza desde que ambos fueron presidentes de su país en los años 80. Una reunión en Managua el pasado 21 de agosto sirvió para mejorar la relación en este nuevo episodio de convivencia como mandatarios, dominado hasta entonces por una batalla verbal. La deuda que mantiene Nicaragua desde fines de los años 70 con Costa Rica, es por compras de electricidad realizadas entre 1978 y 1981 por las cuales se responsabilizó el Banco Central nicaragüense pero que nunca fueron canceladas. "Tenemos un tema álgido que no tiene fácil solución y es una deuda muy grande que tiene Nicaragua con nosotros desde hace años y que llega como a los 630 millones de dólares", detalló Arias, al recordar que al inicio "eran 200 y pico millones de dólares y si ya va por 630 es por todos los intereses que se le van agregando año tras año". Arias insistió que Costa Rica, como nación en vías de desarrollo, no puede permitirse otorgar concesiones como lo hacen los países ricos, que han perdonado numerosas cuentas a la empobrecida economía nicaragüense. El mandatario aseguró que varios gobiernos costarricenses han sido presionados por organismos internacionales para que se perdone ese monto, tal como lo han hecho varios países occidentales con naciones no desarrolladas. Sin embargo, criticó que "una cosa es que un país rico como Estados Unidos perdone deudas y otra que uno pobre como Costa Rica lo haga. Pienso que esa deuda nunca la va a pagar Nicaragua porque no tiene la plata, entonces no sé, a nivel de Banco Central ha habido una negociación para ver qué se les puede perdonar pero eso tiene que ir a la Asamblea Legislativa". "Yo he argumentando que una cosa es que Alemania, Suecia o Estados Unidos perdone una deuda siendo países ricos, y otra que un país pobre como Costa Rica perdone una deuda. Siendo realistas, creo que esa deuda nunca la va a pagar Nicaragua porque no tiene la plata. A nivel de bancos centrales ha habido una negociación por mucho tiempo para ver qué se les puede perdonar", añadió. De acuerdo a Arias, una de las salidas analizadas sería condonar un porcentaje pero teniendo la seguridad de que el monto que no se perdona sea efectivamente pagado. "Y si Nicaragua no tiene los recursos, que otros gobiernos más poderosos, más ricos, le presten la plata para que cancele parte de esa deuda", explicó. Ya hay contactos con España, con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y con el grupo de países más industrializados del mundo, el G-8, contó Arias el 24 de octubre en China, cuando fue consultado sobre el tema. Agregó que Costa Rica estaría dispuesto a perdonar una parte de la deuda, pero solo si sabe que el resto puede ser saldado. En su intervención, Arias destacó la importancia del encuentro con Ortega, al recordar que el país cuenta con gran cantidad de mano de obra procedente de esa nación. "Hasta hemos tenido que traer más" trabajadores nicaragüenses, agregó. Agregó que "para nadie es un secreto que tenemos una población nicaragüense muy grande que colabora con el desarrollo nacional en agricultura y construcción, y también muchos residentes que muchos costarricenses los ven como una carga porque hay que educarlos y darles salud". Explicó que este es un problema "típico" de los países como Costa Rica que son receptores de inmigrantes. Otro asunto que se abordará es el desarrollo de comunidades fronterizas de ambas naciones, aunque Arias advirtió que es difícil conseguir recursos para llevar a cabo ese proyecto. Arias tiene previsto recibir personalmente a Ortega, quien arribará a San José aproximadamente las 10.00 hora local. Posteriormente, ambos gobernantes, se trasladarán hasta la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, donde mantendrán un diálogo privado con agenda abierta. Luego de la cita bilateral tendrán un almuerzo y en horas de la tarde se tiene previsto que ambos presidentes ofrezcan una conferencia de prensa conjunta. Después de esa actividad, el presidente de Nicaragua cumplirá una agenda privada, en la que tiene previsto visitar dos hijos que residen en San José, según dijo Arias. Costa Rica es el único país centroamericano que Ortega no ha visitado desde que tomó posesión del cargo en enero pasado, y las relaciones entre ambos presidentes han sido distantes durante este año.

Descarga la aplicación

en google play en google play