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«Nadie tiene derecho a callar a nadie ni a prohibir al pueblo organizarse». Discurso de Daniel sobre los CPC

| 21 de Noviembre de 2007 a las 00:00
Parte inicial del discurso del presidente Daniel Ortega, durante la instalación de la Comisión Nacional de Convivencia y Seguridad Ciudadana Si tuviésemos una Constitución de esas que les dan todo el poder a los monarcas, a los reyes, por ejemplo, o a los señores feudales, a los emperadores en los tiempos de los imperios romanos... ¡ahí no se hablaría en esos términos! Aunque el poder siempre ha descansado en los pueblos; y los pueblos se han rebelado cuando se les ha atropellado e intentado cercenar sus derechos. En nuestra Constitución, en los Principios Fundamentales, Artículo 2, se establece con toda claridad: "La Soberanía Nacional reside en el Pueblo y la ejerce a través de instrumentos democráticos, decidiendo y participando libremente en la construcción y perfeccionamiento del sistema económico, político y social de la Nación." Y el tercer párrafo del Artículo 5 de los Principios Fundamentales, expresa: "El Estado reconoce la existencia de los pueblos indígenas que gozan de los derechos, deberes y garantías consignados en la Constitución, y en especial, los de mantener y desarrollar su identidad y cultura; tener sus propias formas de organización social y administrar sus asuntos locales. Así como mantener las formas comunales de propiedad de sus tierras, y el gozo, uso y disfrute de las mismas, todo de conformidad con la Ley." Ahí es donde se establece el Estado o el Régimen de Autonomía para las Regiones del Atlántico de nuestro país. Luego en el Capítulo Único, del Título II, Sobre el Estado, el Artículo 7 establece que "Nicaragua es una República democrática, participativa y representativa..." y se establecen ahí los órganos que todos conocemos. Esto es lo que dice, lo que manda nuestra Constitución, y debe de ser respetada por todos los nicaragüenses. En el Título IV, Capítulo II, sobre Derechos Políticos, Artículo 49, establece que "en Nicaragua tienen derecho de constituir organizaciones los trabajadores de la ciudad y el campo; las mujeres, los jóvenes, los productores agropecuarios, los artesanos, los profesionales; los técnicos, los intelectuales, los artistas, los religiosos; las comunidades de la Costa Atlántica y los pobladores en general, sin discriminación alguna, con el fin de lograr la realización de sus aspiraciones, según sus propios intereses y participar en la construcción de una nueva sociedad." Concluyendo el Artículo 49, expresa: "Estas organizaciones se formarán de acuerdo a la voluntad participativa y efectiva de los ciudadanos; tendrán una función social y podrán o no tener carácter partidario, según su naturaleza y fines." En el Artículo 50, se establece que los ciudadanos tienen derecho de participar, en igualdad de condiciones, en los asuntos públicos y en la gestión estatal. Por medio de la Ley se garantizará nacional y localmente, la participación efectiva del pueblo. En al Artículo 52 se determina que "los ciudadanos tienen derecho de hacer peticiones, denunciar anomalías y hacer críticas constructivas, en forma individual o colectiva a los Poderes del Estado o cualquier autoridad; de obtener una pronta resolución o respuesta y que se le comunique lo resuelto en los plazos que la Ley establece." Eso dice, eso manda la Constitución. Eso establece nuestra Constitución, y esto explica por qué las autoridades del Poder Judicial acogieron el Amparo que fue presentado ayer mismo, cuando en la Asamblea Nacional, tres bancadas, con diferentes nombres, correspondiendo a los mismos objetivos, se pronunciaron en contra de la Constitución; se pronunciaron por arrebatarle el derecho al pueblo... ¡eso no se puede hacer por Decreto! Aún cuando el Poder Judicial hubiese establecido que estaba bien hecho lo que está mal hecho por la Asamblea Nacional... ¿quién le impide al pueblo organizarse? ¿Quién le impidió al pueblo organizarse con la dictadura somocista? El pueblo desafió a la tiranía somocista; una tiranía impuesta, armada, financiada y entrenada por el imperio yanqui; preparada para torturar, asesinar, cometer todo tipo de crímenes y genocidios. Y el pueblo ¡se rebeló! Yo quiero hacerles un llamado a estos hermanos nicaragüenses que están en la Asamblea Nacional, ¡que respeten al pueblo nicaragüense, a los ciudadanos nicaragüenses! y que no le tengan temor al pueblo. Al pueblo no se le puede callar y fíjense, que ellos están haciendo un poco de lo que hizo el Rey de España allá en Chile, que mandó a callar... si en estos tiempos ¿quién manda a callar? ¿quién hace caso si mandan a callar? Nadie hace caso. Un Policía detiene a alguien y... ¿cuántas cosas le gritan? No puede mandar a callar el policía, aún cuando es una autoridad; yo he visto policías que son insultados y ¡nadie puede mandar a callar! Pero con esa decisión que tomaron ayer en la Asamblea Nacional, alimentada alegremente por los medios de comunicación que están conspirando permanentemente, que trabajan para buscar cómo acabar con este gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional; ellos están en una guerra permanente. Se juntaron todos ellos y reunieron una cantidad de votos para tratar de negarle al pueblo ese derecho. Pero, ya se pronunció el Poder Judicial, y sobre todo, lo más importante es que el pueblo está claro y convencido que el Poder reside en el Pueblo. Que el pueblo le presta un poquito de poder a los Diputados, a través del voto; el pueblo le presta un poquito de poder a los Ministros, al Presidente, a las instituciones, pero nosotros, estamos subordinados al pueblo ¡todos estamos subordinados al pueblo! Y fíjense lo que son las cosas de la vida, ayer estos hermanos nicaragüenses, actuando de una manera totalmente contraria a lo que son los principios democráticos; contrario a lo que manda nuestra Constitución; y hoy, en este Auditorio, estamos juramentando, instalando esta Comisión Nacional de Convivencia y Seguridad Ciudadana. O sea, que estamos haciendo lo contrario de lo que ellos dicen, porque si nos guiamos por lo que ellos dicen, estaría prohibido que se organizara esta comisión; o esperarían que esta comisión sea nada más decorativa, para el día de hoy, y que luego ejerza el trabajo solamente la institución, la Policía. ¡No! aquí la Policía somos todos los nicaragüenses, ¡tenemos que ser todos! para combatir la delincuencia, para lograr la seguridad del pueblo nicaragüense. Tenemos que hacerlo así, pues de lo contrario, no se logra avanzar en la lucha contra el delito. Además, en esta Comisión se incorporan una cantidad de sectores, de gremios de diferentes estratos económicos y sociales, que tienen sus formas de organización; los trabajadores del campo, tienen su forma de organización; los trabajadores de la ciudad también la tienen y quieren seguridad ciudadana; los comerciantes tienen su formas de organizaciones, aquí están las compañeras de los mercados y quieren participar activamente, para lograr seguridad en los mercados, para ellas mismas y para la gente que llega de compras. Los productores de café, los ganaderos, también tienen sus organizaciones; igualmente los transportistas; los bancos, aquí tenemos a esta hermana nicaragüense, representante de la Asociación de Bancos ¡todos los sectores! El Turismo, tiene también su asociación, ya que el turista necesita seguridad. Hasta el COSEP, ¿o es que ahora le van a prohibir al COSEP que se organice o le van a decir que se disuelva? porque se llama... ¡fíjense, la palabra Consejo parece que se volvió mala palabra! porque se llama, Consejo Superior de la Empresa Privada. Cuando me reuní hace unas semanas con los empresarios, ahí estaba el COSEP, les decía que ese era un Consejo ¿con quiénes? con los empresarios. ¡Ah! ¿Sólo para ir a escuchar a los empresarios y después ir a hacer nosotros lo que nos dé la gana? ¡No! para ir a escuchar los empresarios, a los inversionistas y luego apoyar todo aquello que va en beneficio del pueblo nicaragüense. De igual manera, los trabajadores, los campesinos, el pueblo ¡aquí todos somos iguales ante Dios y ante la Patria! y por eso, todos tenemos el mismo derecho de organizarnos y de hacer las demandas correspondientes al gobierno, a la Asamblea Nacional; ser críticos, como dice la Constitución. Aquí, ninguno de nosotros tiene derecho de mandar a callar a nadie cuando está siendo crítico, hay que escuchar, independientemente que aquello sea fuera de tono ¡no importa! Talvez en ese momento no hay oportunidad de dialogar, ya habrá el momento de hacerlo.

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