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Partido de los Trabajadores frente a grandes retos

Sao Paulo. Por Emir Sader/Página 12 | 2 de Junio de 2017 a las 13:31
Partido de los Trabajadores frente a grandes retos

Ya no son más los congresos de elaboración de programas para intentar llegar a la presidencia del país. Ya no son más los congresos de un partido en el gobierno, haciendo balances y proyectando pasos futuros. El Partido de los Trabajadores (PT) que abre este viernes su sexto congreso es un partido que se ubica entre un denso pasado reciente, con los gobiernos que más han transformado positivamente a Brasil y las perspectivas inmediatas abiertas de poder retomar ese camino, a partir de las experiencias adquiridas y de los reveses sufridos.

Un Congreso que se realiza con un partido fuera del gobierno, con la  responsabilidad del balance de las conquistas y de las razones de los reveses, no para quedarse amarrado a ese pasado, sino para prepararse para una nueva disputa por el gobierno de Brasil.

Un armado del congreso que ha transcurrido de forma muy consensuada, en contra de las expectativas de los que esperaban un conflicto generalizado, lleno de rupturas, después de los tropiezos y las visiones diferenciadas sobre el pasado reciente y sobre el futuro del partido y de Brasil.

Un congreso que se reúne lleno de vigor de las experiencias positivas, pero también de derrotas, que dejan heridas.

Un partido visiblemente más viejo, con bancadas parlamentarias menores, con menos alcaldes, que trae en su cuerpo las marcas de la ofensiva de la derecha en contra del PT. Pero en compensación un partido que posee las  experiencias más importantes -positivas y negativas- que un partido puede tener, como material de reflexión, de balances, de formulación de nuevas perspectivas.

Tiene asimismo en el liderazgo de Lula su principal elemento de continuidad, una trayectoria que refleja los caminos transitados por el partido desde su fundación. No sólo es el líder más importante del partido, el mayor partido de izquierda, sino también el líder popular más grande de la historia de Brasil.

Se puede afirmar que el congreso no contendrá un balance tan profundo como sería necesario, por todas las novedades que trajo el partido cuando fue gobierno, así como por el indispensable balance de los errores que han llevado a la derrota reciente. Si el período histórico actual se hubiera cerrado con una derrota de largo plazo, probablemente esta sería la agenda esencial del congreso.

Pero el congreso, que lleva el nombre de Marisa Leticia, esposa recién fallecida de Lula, está a medio camino entre ese pasado que recién se ha cerrado y la posibilidad abierta de un futuro con nuevas posibilidades del partido para volver a ser protagonista de un nuevo gobierno popular. Los balances son hechos así en la perspectiva más inmediata de las lecciones a fin de proponer alternativas de futuro posible en plazos relativamente cortos. Por ello el congreso tiene un pie en el pasado, con las lecciones positivas y negativas, y otro en el futuro.

El PT ya no realiza su congreso como partido que nunca había tenido la posibilidad de dirigir el país, como eran sus primeros congresos, en medio de todas las candidaturas derrotadas de Lula. Y tampoco es el partido que hace balances de sus experiencias en el gobierno.

En su capacidad de hacer un balance si no exhaustivo, suficiente para corregir los errores y volverse hacia la formulación de alternativas de un futuro renovado para Brasil está el desafío del sexto Congreso Nacional del PT.

Si la continuidad del liderazgo y de la hegemonía de Lula sobre el conjunto del partido es una realidad incuestionable, habrá renovación en la presidencia del PT, con la proyección de un nuevo liderazgo, en la elección probable de la joven y combativa senadora Gleisi Hoffmann como nueva presidenta del partido, apuntando hacia la necesidad del partido de  renovarse en las prácticas y en sus plataformas, en la incorporación de nuevas generaciones y en la forma de actuar interna y externamente, en el discurso y en la realidad concreta.

Será, de cualquier manera, una expresión imponente del partido más importante que la izquierda brasileña ha producido, y una de las formaciones más importantes de la izquierda de América Latina y del mundo en la actualidad, que tiene en la figura de Lula su imagen más destacada. Incluso si el PT no se limita a Lula, tampoco se puede desvincular de la trayectoria impresionante de ese líder extraordinario, en cuyo destino se refleja no solo el futuro del PT, sino del mismo Brasil.


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