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Obispos lanzan severas críticas al gobierno

| 6 de Diciembre de 2007 a las 00:00
Los nueve obispos de la Conferencia Episcopal, presididos por monseñor Leopoldo Brenes, emitieron este jueves un mensaje de Navidad y Año Nuevo, en el cual formulan severas críticas a la situación del país, pero carente de propuestas de solución a los problemas. Aunque reconocen algunas obras del gobierno, tales como los restablecimientos de los derechos del pueblo a la salud y educación, en general el espíritu del pronunciamiento de los nueve obispos es crítico y poco indulgente. El punto más duro es el once, que textualmente dice: "11. Damos gracias al señor por la madurez política que nuestro pueblo va alcanzando, dejando atrás la violencia como expresión fanática de sus inconformidades; sin embargo, vemos con preocupación la crisis institucional que ha surgido en torno a la instalación de los «consejos de participación ciudadana», lo que causa inquietud en la población; las consecuencias económicas que nos podrían venir por la línea política internacional que se está llevando, la inestabilidad en el cambio frecuente del personal estatal, la poca tolerancia en algunas instancias gubernamentales y en los partidos políticos para aceptar críticas y posturas distintas, el lenguaje duro utilizado contra quienes desisten de un partido, la intranquilidad de nuestro pueblo por la demora en el cumplimiento de las promesas". Los purpurados apuntan en su mensaje de 20 puntos, que este es un momento oportuno para que una vez más su voz se dirija al pueblo "invitándolo a ponerse en camino, renovar la esperanza, reavivar el amor y la paz fundada en el Señor". Dan gracias al Señor por la solidaridad del pueblo y de países amigos con los damnificados por el huracán Félix, pero se manifiestan "inquietos" porque no haya capacidad para prever y enfrentar esos fenómenos y porque supuestamente la ayuda se distribuye utilizando como criterios la filiación a una determinada línea política. También dan gracias por el esfuerzo de los campesinos para hacer producir la tierra y de otros que quieren erradicar el hambre, pero expresan su preocupación por el incremento de los precios de los alimentos básicos, la crisis energética, el alza del combustible, la poca oportunidad de empleo estable y los endeudamientos. Los prelados dan gracias porque ahora se escucha al sector social preocupado por el medio ambiente, el cuidado de los bosques, la descontaminación de los ríos, lagos y lagunas; pero expresan su angustia porque gran parte de la población carezca de agua potable durante parte del año y porque en algunos lugares se ingiera agua contaminada por arsénico. Reconocen que existe sensibilidad por la migración, las remesas de hermanos que ahora en muchos casos son el sostén de la familia; pero les "interpela" el fenómeno de la emigración forzada por el alto índice de pobreza, incertidumbre del futuro en el país, insatisfacción de las necesidades básicas, asimetría en los salarios, el descenso en la inversión privada y la falta de oportunidad laboral; sin que mencionen la causa: 17 años de gobiernos neoliberales. Los obispos sostienen que la migración forzada trae peligro para el emigrante, abusos de sus derechos, explotación sexual, incremento de las presiones de leyes migratorias, desarraigo y desintegración familiar, pérdida de capital humano, deportaciones y pérdida de los valores. Agradecen que ahora se promueve la educación gratuita para todos y la erradicación del analfabetismo, pero les inquieta el estancamiento en la subvención para los centros educativos parroquiales, los casos de abusos de menores en algunos centros, el bajo nivel en el estudio medio y universitario, y la escasa proyección laboral. Confirman la mejoría en la salud y la eficiente atención a problemas epidemiológicos pero les preocupa que siga creciendo el número de infectados por el VIH - SIDA. Saludan porque se permite llevar el mensaje cristiano y alivio a los internos en los centros penales; pero lamentan presuntas trabas para este servicio y ven como peligroso el hacinamiento en dichos centros. Agradecen a Dios por la penalización del aborto pero consideran "imprescindible incrementar la ayuda del estado y de la sociedad misma a las mujeres que tienen graves problemas con su embarazo". También lo hacen por la madurez política que el pueblo alcanza, dejando atrás la violencia como expresión fanática de sus inconformidades; pero ven con preocupación la crisis en torno a los consejos del poder ciudadano, las consecuencias económicas que podrían venir por la política internacional que, a su juicio, está llevando inestabilidad. Los purpurados dicen que reconocen el esfuerzo en consolidar la Justicia, pero les inquieta el ambiente de desconfianza en torno al poder judicial, por algunos casos en los que se ha dado espacio a la duda, por posible manipulación partidaria. También el trabajo eficaz para controlar el tráfico de estupefacientes, pero creen que es preocupante que este fenómeno encuentre espacios favorables para extenderse debido la crisis económica e inestabilidad laboral, y reconocemos el esfuerzo por regular estrictamente el tráfico vehicular, ya que una buena parte de los muertos en el país los aportan los accidentes de tránsito", agregan. El mensaje de la Conferencia Episcopal está firmado por monseñor Leopoldo Brenes, presidente del organismo y arzobispo de Managua, y los obispos Sócrates Sandino, de Chontales; Bosco Vivas, de León; Bernard Hombach de Granada; Abelardo Mata, de Estelí; Jorge Solórzano, de Matagalpa; Pablo Schmitz Simon y David Zywfec de Bluefieids y Carlos Herrera, de Jinotega.

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