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Cientos de miles participan en La Gritería

| 7 de Diciembre de 2007 a las 00:00
Cientos de miles de nicaragüenses se volcaron este viernes a las calles para celebrar "La gritería", una celebración que data de hace 150 años, como homenaje a la inmaculada concepción de la Virgen María, en el que impera el rezo y la alegría de compartir dulces, comidas y bebidas en comunidad. A las 6.00 de la tarde de este viernes, el arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, dio por inaugurada la festividad al lanzar, desde la catedral metropolitana de Managua, el tradicional grito de "¿quién causa tanta alegría?", a lo que los feligreses, contestan "¡la concepción de María!". El grito de "¿quién causa tanta alegría?" también es el saludo de los católicos que se desplazan de altar en altar instalado en casi todas las viviendas de Managua y muchas de las principales ciudades del país, a los que los dueños de casa responden "¡la concepción de María!". Posteriormente, los marianos rezan una parte del novenario a la Virgen y cantan a la Madre de Dios, por lo que son premiados por los dueños de casa con "una gorra" consistente en dulces, frutas y refrescos, antiguamente autóctonos, pero que en la actualidad se sustituyen por otros artículos. Los devotos de María, que en su mayoría "pagan promesas" heredadas de antiguos familiares, instalan sus altares y no existe nadie que no celebra a María, por muy pobre que sea, cumpliendo el lema de la Iglesia católica, de "María de Nicaragua, Nicaragua de María", en una fiesta que llega hasta la medianoche. Como en todas las festividades de este país, el júbilo por "La Purísima" se extiende por todas partes, y se acompaña con juegos pirotécnicos, que en las primeras horas en ocasiones impiden el tránsito vehicular, y que entre más ensordecedores "mejor estuvo", a juicio de los celebrantes. Este año el gobierno de Daniel Ortega promovió la celebración de la Purísima en las instituciones del Estado, y por disposición presidencial abrieron sus puertas para que vecinos de los barrios aledaños participaran en la fiesta. El propio Ortega y la primera dama, Rosario Murillo, asistieron a un enorme altar a la virgen, instalado en la Plaza de la Revolución, en las ruinas de la catedral metropolitana, afectada por un terremoto en 1972, donde personalmente entregaron "la gorra" a miles de capitalinos. Consultado por los periodistas sobre las molestias expresadas por el sector evangélico a la celebración de "la Purísima" en las instituciones del Estado, Ortega le pidió a esos pastores que respetaran se credo y el de los católicos, llamándolos a la reconciliación. El mandatario dejó entrever que los líderes evangélicos fueron manipulados por la prensa de la derecha, que critica todas las actuaciones de su gobierno, y reiteró su llamado a que quienes no profesen la devoción a la Virgen María, al menos respeten a los devotos de la Madre de Dios. La celebración contó con un plan de seguridad que involucra a 10.000 agentes de la Policía que se desplazaron por todo el país a fin de resguardar a las personas y sus bienes, informó la directora de esa entidad, primera comisionada Aminta Granera. Los organismos de socorro como Cruz Roja y bomberos también se movilizan en plan preventivo, y de asistencia cuando se amerita.

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