Escúchenos en línea

La peronista socialdemócrata Cristina Fernández asume en Argentina

Agencias. Desde Buenos Aires. | 10 de Diciembre de 2007 a las 00:00
Cristina Fernández de Kirchner, una peronista socialdemócrata, juró este lunes como la primera presidenta argentina elegida en las urnas, en una ceremonia en la que recibió el bastón de mando y la banda celeste y blanca de manos de su marido, el mandatario saliente Néstor Kirchner. Cristina, de 54 años, dijo "¡Viva la patria!", luego de jurar por "Dios, por la Patria y los Santos Evangelios", ante la Asamblea Legislativa en el Palacio del Congreso, formada por el plenario de diputados y senadores. "¡Viva Cristina!", le gritaron sus partidarios desde los palcos de la Cámara de Diputados, sede de la ceremonia, donde se arrojaron millares de papelitos en señal de festejo. En las graderías se ubicaron, además, 160 delegaciones de todo el mundo, entre ellas jefes de Estado de Latinoamérica como el de Brasil, Luiz Lula da Silva; el de Venezuela, Hugo Chávez¨; el de Uruguay, Tabaré Vázquez¨ y el de Paraguay, Nicanor Duarte, miembros todos del Mercosur. En un lugar destacado del palco, observaron la escena y mostraron su emoción los dos hijos del matrimonio, Máximo de 30 años y Florencia de 17 años. Después de la presidenta, prestó juramento el vicepresidente, Julio Cobos, de un ala rebelde de la socialdemócrata Unión Cívica Radical (UCR) y aliado de los Kirchner. Con esta ceremonia, se inició en el país sudamericano el segundo ciclo de un gobierno de tendencia socialdemócrata que busca mantener el pie en el acelerador de la economía en franca expansión, que acumula 45% de crecimiento. Luciendo un sobrio vestido blanco, la nueva presidenta se comprometió a continuar con la lucha contra la pobreza que inició su esposo cuando asumió en el 2003, y prometió seguir el ejemplo de lucha de Eva Perón. Famosa por sus peinados impecables y su elegancia para vestir, Fernández ganó las elecciones presidenciales del 28 de octubre por una amplia diferencia ante una oposición fragmentada y ahora disfrutará del control del Congreso y de la mayoría de las gobernaciones provinciales. "Siempre va a faltar la victoria definitiva mientras haya un pobre en la patria", resaltó en un discurso improvisado y de tono severo. Fernández, que mantendrá la mayoría de los ministros de su marido, ha prometido seguir con el modelo focalizado en incentivar el consumo doméstico que le permitió a Argentina crecer a más del 8 por ciento anual desde el 2003 aprovechando un alto precio de las materias primas. Su marido, el ahora ex presidente Néstor Kirchner, prometió pasar a un segundo plano durante los cuatro años de Gobierno que tendrá por delante su esposa, aunque pocos argentinos creen que el político peronista saldrá de la escena pública. "Este hombre patagónico (de la región sur) deja de ser presidente. Pero para mí, y sé que para todos los argentinos, va a seguir también siendo presidente", había declarado Cristina Kirchner, al admitir explícitamente que el matrimonio seguirá cogobernando como aparentemente lo hace desde 2003. El Gobierno de Kirchner redujo la pobreza en Argentina, de más del 54 por ciento cifrada hace cinco años, al 23 por ciento, según datos oficiales. En contrapartida, no pudo controlar una inflación que orilla el 9 por ciento anual. Además, un fuerte déficit de infraestructura en el país, especialmente energética, puso en riesgo el mantenimiento del despegue económico. Con estrechas relaciones con el izquierdista presidente venezolano Hugo Chávez, la nueva presidenta enfrentará el desafío de definir cuál será su relación con Estados Unidos, luego de que su marido apostara por un bajo perfil y una estrategia ambivalente sobre temas externos. En su discurso, Fernádez mostró su cercanía con Chávez al afirmar que espera que el Congreso brasileño apruebe finalmente el ingreso de Venezuela al bloque aduanero Mercosur, lo que viene siendo trabado por algunos legisladores. El mandatario venezolano quiere usar su ingreso a la unión aduanera formada por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay para consolidar varios proyectos de integración regional en materia energética, incluida la construcción de un mega gasoducto. La mandataria elogió la constitución, en la víspera, del Banco del Sur, integrado por siete países de la región, y agrego que "esta es nuestra casa, la América latina, lo que no significa que nos neguemos al mundo". "Queremos fijar nuestra posición sobre la necesidad imperiosas de reconstruir el multilateralismo. El mundo unilateral es más injusto e inseguro", afirmó, tras lo cual dijo que "no creo en la violación de los derechos humanos como excusa para combatir al terrorismo, del que fuimos víctima en dos ocasiones, en 1992 y 1994". Además, Fernández aprovechó la presencia de su par uruguayo, Tabaré Vazquez, para mandarle un mensaje conciliatorio sobre un diferendo ambiental que mantiene congelada las relaciones entre los dos países vecinos. "No va a tener de esta presidenta un sólo gesto que profundice las diferencias que tenemos," dijo Fernández sobre la polémica por la instalación de una pastera en la margen uruguaya de un río común que supuestamente contaminaría. "Pero también con la misma sinceridad quiero decirle que esta situación que hoy atravesamos no nos es imputable," agregó. Fernández también se comprometió a colaborar con Colombia en su intento por negociar con la mayor guerrilla del país la liberación de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y de un grupo de rehenes. Finalmente, Cristina Fernández reivindicó los derechos argentinos sobre las islas Malvinas, ocupadas por el Reino Unido desde 1833. "Esto muestra el cambio de época, las mujeres por fin están ocupando el lugar que merecen en la historia latinoamericana," dijo el presidente de Ecuador, Rafael Correa.

Descarga la aplicación

en google play en google play