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Lo que dijeron Rosario y Daniel en Tola. Versiones íntegras

| 8 de Diciembre de 2007 a las 00:00
Discursos de Rosario Murillo, secretaria del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, y Daniel Ortega, Presidente de la República, el sábado 8 de diciembre en el municipio de Tola, departamento de Rivas, para rendir homenaje al Padre Gaspar García Laviana, guerrillero del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), caído en combate contra la Dictadura Somocista hace 29 años.
Estamos en la tierra sagrada, la tierra adoptiva de Gaspar, tierra de ejemplo, donde sembró compromiso. tierra donde, año con año, venimos a rendirle tributo, y a reiterarle en voz alta el compromiso de fé, de vocación, de absoluta e irrevocable dedicación a la lucha por la justicia a la que él, Gaspar, entregó su vida, su alma y a la que nosotros nos ofrecemos con igual espíritu de cumplimiento y de victoria. Porque la justicia, hermanas y hermanos, se construye en la lucha cotidiana desde pequeñas y grandes victorias, y van éstas, sumando y van abriendo también las puertas de la historia, a las propuestas más claras y a las formas más amplias de realización. En Tola esta noche, queremos rendirle tributo a Gaspar, con la fuerza de nuestros corazones y de nuestro compromiso con los más pobres de Nicaragua, con los empobrecidos, a quienes estamos acompañando y con quienes estamos caminando la ruta de derechos, la ruta hacia la justicia, la ruta hacia la victoria. (...) Están con nosotros también, nuestros hermanos de las Cooperativas que el día de hoy van a recibir tractores que van a contribuir al desarrollo de su trabajo; tractores que ha sido posible traer a Nicaragua, con el apoyo solidario del gobierno Bolivariano de Venezuela, del Presidente, nuestro hermano Hugo Chávez. Están con nosotros en esta mesa, en representación de las 12 Cooperativas, nuestro hermano Marcial Obando de la Cooperativa El Progreso y la compañera Martha Palacios Moraga de la Cooperativa Julio Buitrago. Se encuentra con nosotros, en representación del BANDES de la Venezuela Bolivariana, el compañero Leonardo Sánchez; y está con nosotros, hermanas y hermanos, nuestro Presidente, el Comandante Daniel Ortega Saavedra. (La alcaldesa de Tola, Loyda Gardía, entrega la Orden Gaspar García Laviana, otorgada por el Concejo Municipal de Tola, al presidente Ortega, "en reconocimiento a su inclaudicable lucha por la libertad, la Democracia Directa y los pobres de nuestro país" y a Rosario Murillo Zambrana, "en reconocimiento a su incuestionable trabajo por la equidad, la Democracia Directa y la construcción de ciudadanía en nuestro país". Rosario Queridos compañeros, queridas compañeras, yo quiero agradecer de manera especial y con profunda emoción y respeto, el reconocimiento que nos ha sido entregado en Tola el día de hoy por nuestra hermana Loyda, por nuestros hermanos y hermanas del Concejo Municipal de Tola; este reconocimiento que lleva el nombre de Gaspar, quien para nosotros es un ser especial, cuya memoria debemos enaltecer todos los días, además de promover que se conozca. Que los jóvenes, que [email protected] [email protected] sepan quién fue Gaspar García Laviana, quién es hoy Gaspar García Laviana y cómo su ejemplo formidable ilumina nuestras conciencias y nos compromete a seguir luchando todos los días; ese ejemplo de sacrificio, de entrega, de esperanza, de lucha y de fe. Porque es desde la fe y desde los valores humanos, valores espirituales, que Gaspar llega al compromiso revolucionario con la justicia en Nicaragua. Ese compromiso revolucionario que nos toca andar hoy, en este momento distinto de la historia, donde unidos, en Reconciliación, las familias nicaragüenses trabajamos por la tranquilidad, queremos seguridad, queremos confianza, queremos trabajo y paz. Ya basta, hemos dicho, de caminar hacia atrás, de disparar el uno contra el otro, en esos enfrentamientos verbales imposibles, que vemos todos los días en los que dicen ser medios de comunicación, pero que parecen más bien medios de confrontación. Ahora es tiempo de abrazar, tiempo de acariciar, tiempo de acercarnos y hacernos corazón, para palpitar juntos en el camino hacia los nuevos días. En el Poder Ciudadano, nosotros queremos vivir esa realidad de armonía, de entendimiento, de comprensión, de respeto, de colaboración para crear juntos, [email protected], desde la familia y la comunidad, un nuevo país. Un país donde nos querramos, donde el cariño reine y donde sepamos, a partir de nuestras diferencias, construir el presente y el horizonte común que no excluya a nadie, que nos incluya a todas y todos. Yo estoy segura, como hemos dicho tantas veces, que la paz, la armonía, la tranquilidad y la seguridad, son el ideal de todas las familias en Nicaragua, y además, son el deseo genuino, permanente, de todos los habitantes de este Planeta. Por eso creo que debemos de llamarnos, y más en este mes de diciembre, mes del Nacimiento de Nuestro Señor y del Renacimiento de Cristo y de su ejemplo, de hermanos como Gaspar en nuestros corazones, llamarnos a escuchar ese clamor del corazón y a conectar con nuestra esencia profunda, espiritual. Dejémonos ya de ridículos enfrentamientos, cuando perfectamente podemos dialogar, podemos encontrar en nuestras diferencias la materia prima para alcanzar mejores acuerdos por Nicaragua. Escuchemos la Canción de la Alegría, los cantos del nuevo día, que nos llaman a dejar de usar mentiras, calumnias; a dejar de acusarnos unos a otros; a dejar de crear zozobra para transmitir intranquilidad y perturbar la vida de las familias que reclamamos, como hemos dicho, Patria, Trabajo y Paz. Quiero hablar de lo que podemos hacer nosotros, aprendiendo a vivir en comunidad, aprendiendo a que la familia sea el núcleo, el centro de formación de esos nuevos valores, que nos convierten, que pueden convertirnos mejor dicho, en una nueva sociedad. Los valores, los hermosos valores de la ética y de la mística, de hermanos que como Gaspar, creyendo en el ser humano y creyendo en la justicia, están dispuestos, como debemos estar dispuestos todos, a luchar a diario, con entrega y con dedicación, para acercarla, y hacerla realidad en la vida cotidiana. Es desde la familia y la comunidad, que podemos trabajar para cambiar el mundo, para que la alegría reine, para cambiar la oscuridad por luz y para que el Amor, la comprensión, sustituyan al resentimiento y al odio que nos separa. Construyamos con esperanza los nuevos días, empujemos el carro de los sueños y de los derechos, porque de eso se trata, en esta Revolución Espiritual. Vivir como vivió Gaspar, es vivir en la luz del compañerismo, de la mística, del acompañamiento, del cariño, de la comprensión y la práctica de ese modelo de justicia, de verdadera democracia que queremos crear entre todos. Por eso decimos que aquí, en este modelo de Democracia Directa, en éste modelo de Poder para [email protected], de Poder de las familias, de Poder de las comunidades, de Poder Ciudadano, está Gaspar García Laviana, iluminando con su valentía y fervor revolucionario, esta Nicaragua que hoy levantamos con la fuerza y la voz del pueblo ¡que tiene gobierno! y tiene mando para crear, con Amor, el nuevo país, para su bienestar. Quiero invitar a [email protected] compañ[email protected] de las cooperativas del Departamento de Rivas, [email protected] [email protected] de las 12 cooperativas que hoy recibirán de manos del Presidente de la República, de los compañeros del BANDES, las llaves para los tractores que van a llevar capacidad técnica para mejorar el trabajo de sus unidades productivas, a que nos acompañen en la tarima para ir recibiendo las llaves que le pedimos a los compañeros nos las hagan llegar. Compañero Alejandro Smith de Moyogalpa; Cooperativa CONFISUR de Rivas, compañera Dolores Contreras; Cooperativa Julio Buitrago de Ochomogo, compañera Martha Palacios Moraga; Cooperativa El Progreso de Cárdenas, compañero Marcial Obando; Cooperativa de Plataneros de Rivas, compañero Juan Domingo Cruz; Escuela Internacional de Agricultura y Ganadería de Rivas, compañero Fernando Moraga. Le pedimos a los compañeros de NICARAOCOOP que nos hagan llegar las llaves, para hacer entrega de las mismas a los hermanos de las cooperativas. Palabras de Daniel Cuando está lloviendo, si no se protege el micrófono, golpea. Ustedes saben que el agua es buena conductora de electricidad y, entonces, cuando llueve, si no le ponemos este plástico al micrófono, da sus golpecitos. Ya me ha golpeado en algunas ocasiones; no es tan fuerte el golpe, pero molesta. Buenas noches, queridas hermanas, queridos hermanos, queridas familias de esta tierra de Gaspar García Laviana, Tola... ¡porque ésta es la tierra de Gaspar! Queridas niñas, queridos niños, muchachos, muchachas; queridos campesinos, queridas campesinas, a las que les tenía un profundo amor Gaspar García Laviana; hermanos campesinos y campesinas de Tola, de Nicaragua, de América Latina y de El Caribe. Gracias a Dios, gracias a Cristo, gracias a la Virgen de la Concepción, ¡hoy es el Aniversario de la Virgen de la Concepción! y gracias a Gaspar García Laviana logramos los nicaragüenses en estos momentos, tener educación gratuita, salud gratuita; logramos contar con la solidaridad incondicional del hermano pueblo bolivariano, de la invaluable solidaridad de nuestro hermano, el querido Presidente de Venezuela, hermano Hugo Chávez Frías ¡nuestros saludos para Hugo! Fíjense cómo Gaspar, con el Frente Sandinista, con Cristo, nos une al pueblo bolivariano y produce el milagro de que aparezcan los tractores. Ahí están los tractores para los campesinos, a los que se les negaba tractores e implementos agrícolas; y aparece el crédito también, con intereses justos, de parte de los hermanos del Banco de Desarrollo de Venezuela, BANDES. Estamos en el mes de diciembre, mes de alegría, de nacimiento, mes de dolor, de parto, como decía Gaspar, porque él murió en el mes de diciembre y con su muerte, Gaspar estaba regando y abonando la conciencia del pueblo nicaragüense y de los pueblos latinoamericanos y caribeños. Con su sangre, estaba regando el espíritu de lucha de miles y miles de nicaragüenses y de millones de seres humanos que en el mundo, luchan por la justicia, por la paz y por la libertad. Gaspar estaba muriendo en diciembre, pero al momento de su muerte, también estaba resucitando ¡y Gaspar está en el cielo! pero también está aquí en la tierra con nosotros, con este pueblo de Tola, con el pueblo nicaragüense y con esta América Latina indómita, que está alcanzando nuevas victorias. Traje este libro de Gaspar, que nos hicieron llegar unos hermanos que, en España, publicaron este libro de poemas de Gaspar. Nosotros adquirimos una cantidad de estos libros que queremos hacer llegar después; tenemos unos centenares, no son muchos, pero vamos a hacer una edición especial aquí, una edición de miles, para que llegue a mano de los campesinos, de los trabajadores, de las mujeres, de los hombres que son amantes de la justicia y la paz. En este libro de poemas, está el corazón de Gaspar, el infinito amor que Gaspar le tenía al pueblo nicaragüense. No lo voy a leer todo ¡cómo me gustaría hacerlo aquí, ante ustedes! Pero ya tendrán oportunidad de leerlo tranquilamente y fortalecer su conciencia, su espíritu de lucha; fortalecer la esperanza frente a tanta infamia, tanta calumnia. Fíjense la campaña que tienen ahora... se están uniendo, dicen, los que se llaman demócratas, que no son más que los somocistas que combatió Gaspar; los del PLC, del MRS, del ALN, uniéndose, dicen que para combatir la dictadura del Frente Sandinista ¡imagínense! Porque no gobernamos para hacer más ricos a los ricos, nos están calumniando. Porque gobernamos comprometidos con los campesinos, con los pobres, con el pueblo, ¡están rabiosos! como esos perros que andan allí con rabia y se lanzan sobre cualquier ser humano, sobre un niño, un adulto, un anciano. Así andan ellos. Están ladrando en los medios de comunicación todos los días, y como bien decía Loyda, citando al Quijote: déjenlos que ladren, eso significa que estamos caminando. ¡Cuánto más ladren, significa que más estamos caminando con el pueblo, con los pobres, con los campesinos, con los nicaragüenses! Fíjense qué Navidades las que les están ofreciendo a los nicaragüenses... tocando tambores de guerra ¡eso están haciendo! ¿Cuál guerra? Claro, ellos no saben lo que es la guerra. Yo no me imagino al doctor Arnoldo Alemán; ni al de los CENIS, Eduardo Montealegre; ni me imagino a los del MRS, poniéndose el traje de campaña y agarrando el fusil para enfrentarse al pueblo... ¡no me lo imagino! Es una locura completa, están locos ¡totalmente locos! Están desquiciados, ¡se quedaron arriba! como decimos. No se dan cuenta que estamos en una Nicaragua en Paz, en Reconciliación; que estamos ya culminando las Purísimas, hoy 8 de diciembre, día de la Virgen; que estamos arrancando las celebraciones del Nacimiento de Cristo Nuestro Señor, que no nació en cuna de oro, sino que nació en cuna de campesinos, en un pesebre, nació en un lugar pobre, humilde. Hay que celebrar las Navidades en Paz; dejen que el pueblo, que los nicaragüenses celebremos en Paz, en Alegría estas Navidades, en medio de las dificultades que tienen las familias, porque indiscutiblemente ¡cuántas dificultades hay! Producto del daño que le hicieron a Nicaragua durante 16 años, ésos que ahora se están rasgando las vestiduras. Tuvieron la oportunidad, durante 16 años en paz, de resolver los problemas y lo que hicieron fue volver más pobre a los pobres; privatizaron la educación, privatizaron la salud; le robaron las tierras que entregó la Revolución, aquí mismo en Tola, a los campesinos... ¡se las robaron para hacer grandes negociados! ¡Eso hicieron! Yo recuerdo cuando visitaba las cooperativas en las tierras donde hoy se levantan esos desarrollos turísticos; o donde no hay desarrollos turísticos todavía, pero están en manos de los que se apoderaron, que les robaron las tierras a los campesinos que son los que aman de verdad la tierra; son los que viven en el campo, son los que sudan con su trabajo en el campo... ¡les robaron las tierras! Claro que no tienen culpa los norteamericanos, canadienses, en su mayoría personas jubiladas, que han comprado lotes. Ellos no tienen culpa y por eso yo he dicho, hay que respetarles la propiedad a los que han comprado lotes, pero el resto de esas propiedades que son robadas al pueblo, ya le dije al Procurador ¡tenemos que recuperarlas para el pueblo! Para trabajarlas, para los campesinos. Pero, no para entregárselas a los campesinos y que éstos vengan y las revendan a esos sinvergüenzas especuladores ¡no! Sino para que los campesinos las utilicen para desarrollar la ganadería, para sembrar todo lo que se puede sembrar en ellas. Recuerdo cuando visitaba las cooperativas que estaban allí intactas, hace unos pocos años, que habían resistido y ¡cómo han venido desapareciendo! Pero todavía quedan algunas, como estas cooperativas que están en Cárdenas. Como estas tierras están a la orilla del mar, son muy apetecidas y vinieron esos sinvergüenzas que con engaños, con presiones, les robaron las tierras a los campesinos. Hicieron el gran negocio, porque empezaron a vender una manzana que compraron en centavos... ¡cuando llegaron a comprar! porque en otros casos simplemente las ocuparon, inventaron un título y dijeron que era de ellos. Entonces, esa manzana la lotificaron y ¡le han sacado millones de dólares! Vendiendo lotes en miles de dólares a los pensionados norteamericanos, canadienses; a familias trabajadoras, esforzadas, que con sus ahorros han comprado porque quieren venir aquí, pues saben que Nicaragua es un país pacífico, el país más seguro de Centroamérica. Por eso, ellos deben estar tranquilos; los ciudadanos canadienses, norteamericanos o de otros países que han comprado, deben estar totalmente tranquilos. Los que no podrán estar tranquilos, ni podrán dormir, son los estafadores que les robaron a los campesinos, porque tenemos que recuperar esas tierras para el pueblo, para los campesinos, para la Alcaldía. La Alcaldía es la que debe administrar esas tierras y no prestarse a negociados, porque éstos son tan sinvergüenzas que vienen y les pueden decir a un grupo de campesinos: "vayan a meterse allí y cuando estén adentro, yo les voy a comprar." Y al campesino le dan centavos, sólo por ocupar por un rato; después el campesino se va y ellos se adueñan de la tierra ¡y hacen el gran negocio! El campesino no es comerciante, no es un traficante de tierras; el campesino es el que ama la tierra y se queda en ella con su familia, para sembrar maíz, frijoles, caña, para desarrollar la ganadería. Eso es lo que hace el campesino; no es un especulador. No podemos permitir que se deforme la conciencia del campesino y se le convierta en un instrumento de los estafadores ¡no puede ser! Y sobre todo los campesinos de Tola, que son los hijos de Gaspar, no pueden prestarse a ser traficantes de tierras, porque estarían traicionando la sangre de Gaspar. Estamos en el 29 Aniversario de la muerte y resurrección de Gaspar, en el mes de Diciembre. El próximo año será el 30 Aniversario y lo vamos a celebrar aquí; hoy tenemos una participación ¡como nunca en estos 16 años! Porque en estos 16 años, es la primera conmemoración a Gaspar donde Gaspar nuevamente está en el gobierno, nuevamente está aquí con el pueblo, gobernando; Gaspar es Presidente de Nicaragua. Y en el 30 Aniversario, el próximo año, si Dios quiere, vamos a hacer una conmemoración donde ¡ya veremos cómo hacemos para iluminar todo esto y llenar de pueblo! Convertir el 30 Aniversario en un acto nacional; Tola, que se convierta ese día en la capital de Nicaragua, como en estos momentos aquí en Tola está la Presidencia de Nicaragua. Voy a leerles este poema de Gaspar, que se llama Parto: "Estoy dando a luz a un mundo y ¡cómo me duele el vientre! Y cómo me duele aquí; y cómo nos duele a todos los humanos." Fíjense, Gaspar está claro, convencido, que la lucha es en el mundo, todos estamos luchando y que está llena de esperanzas, de victorias, a pesar de que cuando él escribe estos versos, tenemos la terrible dictadura impuesta por los yanquis en nuestra Patria. Les voy a leer este otro poema de Gaspar; son poemas realmente extraordinarios y, como la compañera Rosario es poeta, escritora, intelectual y sabe trabajar arreglos musicales como éste del Poder para el Pueblo, donde la música es de John Lennon y la letra es de ella; ahora, ¿qué tenemos aquí...? ¡un tesoro! Tenemos letras para hacer miles de canciones con el corazón de Gaspar, con la palabra, con los versos de Gaspar ¡y vamos a hacer miles de canciones! Fíjense bien, Gaspar es un sacerdote y aquí en la contratapa del libro dice: "Gaspar García Laviana, hijo de un minero asturiano, de Asturias, que es una ciudad, un pueblo, una comunidad de España; fue ordenado sacerdote de la Congregación de Misioneros del Sagrado Corazón. Se fue voluntario a Nicaragua." Él lo decidió, no es que lo mandaron, porque a veces los mandan, sino que él decidió venir a Nicaragua y la Orden lo envió acá. Un día se dio cuenta que también él era un servidor más de la tiranía somocista, porque dijo ¿qué estoy haciendo aquí? Ideay, me estoy convirtiendo en un servidor de la tiranía, porque no protesto, no levanto a Cristo. Y decidió ofrecer al pueblo oprimido y humillado, el consuelo de la acción. Y escribió Gaspar: "Combatiré hasta el último aliento, por el advenimiento del Reino de la Justicia en nuestra Patria." Gaspar, aquí estamos construyendo el Reino de la Justicia en Nicaragua; estamos construyendo el Reino de la Justicia en América Latina y El Caribe; estamos construyendo el Reino de la Justicia en el mundo. Los pueblos están en lucha, Gaspar. Expresa Gaspar: "¡qué duro es morir sin ver el triunfo!" Como que él estaba presintiendo, viendo... ¡qué duro es morir sin ver el triunfo! Creo que lo mismo sintió Cristo y Camilo, y el Che Guevara. ¡Qué convicción y qué visión la de Gaspar! En este otro poema, que él titula Testamento, voy a leer unas estrofas, dice: "Escuchadme, perros flacos..." ¿quiénes son los perros flacos? Los pobres, la mayoría, el pueblo, los campesinos. "Escuchadme perros flacos, escuchad mi testamento; yo quiero estar con vosotros, mis hermanos, hasta el último momento. Y escucha bien perro gordo..." ¿quiénes son los perros gordos? ¡Ya sabemos quiénes son! Los que roban, explotan al pueblo, a los perros flacos; y que se engordan a costa de enflaquecer al pueblo, de matar de hambre al pueblo. "Escuchad bien, perro gordo, no quiero morir contigo cuando muera; quiero a mi lado los perros flacos que arrean el ganado..." ¿quiénes son los perros flacos que arrean el ganado? Los campistos que arrean el ganado. "... los que sufren como piedras y son gente; los que tú agarras por el vientre. No te quiero perro gordo, porque devorás el oro como un cerdo y condenás a mis perros a que mueran en el lodo." ¡Fíjense qué verdades las que dice allí Gaspar! No está inventando nada, no está mintiendo; es lo que está viendo, lo que está viviendo. Como cuando a Cristo lo calumniaban, lo escupían, le ponían la corona de espinas, le daban de latigazos y finalmente lo crucificaban. Eso es lo que él está viendo; lo que están haciendo los perros gordos con el pueblo, convirtiéndolo en perros flacos. Está este otro poema de Gaspar. Fíjense ¡qué poemas más lindos! Era tan dura la situación que él encontraba en el campesino, porque él andaba por todas las comunidades en Tola, en San Juan del Sur, y decía: "Campesino, prefiero que mueras hermano campesino, que verte así, tan destrozado, tan en agonía, tan muriendo sin morirte nunca." Fíjense en la desesperación de él, de ver al campesino en esa agonía, en ese dolor. Y este canto también, que está bueno le diría a Rosario para una canción; sería muy bueno: "Cantaría para ti, campesino, una sonata de cuna, como se canta a los niños. Mi canción es un delirio, mi canción eres tú mismo; mi canción es la verdad, mi canción es tu destino. Yo te canto la victoria y la guerra en el camino." ¡Qué canto más lindo para el campesino! Estos versos convertidos en canción y los campesinos, con sus guitarras, entonando estos versos, para que acompañemos la lucha, de los cantos y los versos de Gaspar, llenándonos del espíritu, la fortaleza y el ejemplo de Gaspar. Todos estos poemas son extraordinarios; fíjense en éste ¡qué lindos poemas! Tal vez podés enfocar el libro, primero, para que se vea el rostro de Gaspar y los que están viendo la pantalla, podrán observar bien su rostro en la portada del libro. Luego, enfocás aquí este poema, fijate cómo lo tituló... los que están atrás, están viendo ¿verdad? ¿no lo logran leer? A ver, allá atrás, ¿cómo titula este poema? ¡FSLN! Repitan, por favor... ¡FSLN! Dice Gaspar en ese poema. Y qué es lo que dice Gaspar? Escuchá Rosario, mirá qué lindo este poema, ¡esto es para un himno que sale del corazón de un poeta, de un sacerdote, un revolucionario que está viviendo el combate, la lucha por sus hermanos, por los campesinos; que está dando la vida como Cristo por sus hermanos! Es un poema que tiene una fuerza extraordinaria, es como para que fuese el himno del Frente Sandinista, porque está saliendo de un combatiente que dio su vida por el pueblo. Dice: "Somos guarilla tropical, recia, delicada, pura; somos la flor nacional de Nicaragua; somos la cara final, exacta, justa, completa; somos la hora cabal de Nicaragua; somos la liberación, sola, única, total; somos la Revolución de Nicaragua." ¡Qué lindo cómo escribe Gaspar! ¡Cómo nos escribe para que no nos olvidemos de sus palabras, de su ejemplo! En este otro poema que tituló Managua, Kilómetro 13; porque cuando la Ofensiva de Octubre de 1977, una docena de combatientes sandinistas, lo más unos 12 compañeros, montaron una emboscada en el kilómetro 13 de la carretera Managua-Masaya. Fíjense bien, prácticamente en Managua; mientras otras columnas sandinistas atacaban el cuartel de la Guardia somocista del pro yanqui, allá en Masaya. Estos combatientes, armados nada más con fusiles, detuvieron los tanques de Somoza. Eso le provocó una impresión enorme a Gaspar, una admiración muy grande y escribió Managua, Kilómetro 13, que dice: "Subían al cielo los mugidos graves y los silbidos agudos de los toritos ardientes y de las culebras frías. Las serpientes verdes como guardias venían por millares, escamados de odio, con los ojos vidriosos y las bocas de hierro..." La guardia somocista armada, entrenada y financiada por los yanquis. "... Aquellos ojos de vidrios, sólo miraban las verduras económicas de dólares, marcos o pesetas; para lo demás, eran ciegos sin remedio; eran reptiles secos, asesinos de justicia eterna como el sol, que a todos calienta sin distingos, el sol que ellos temían..." ¡le temían al sol esos reptiles! "...sólo calentaba los grandes árboles dejando morir las humildes hierbas del camino, la guarillas y orquídeas del monte, y a los toritos bellos. Aquellos reptiles locos, iban sin pensamiento ni razón, sólo llevaban veneno en los colmillos..." ¡Como los de ahora, igualito a los de ahora! "... para lanzarlos como fuego helado a los toritos bravos, defensores de la manada del pueblo." Los toritos bravos defendiendo la manada del pueblo. Y le dice a los reptiles... ¡locos! Oí Rosario, les decía "los reptiles locos, que llevaban veneno en los colmillos." Igualito que estos reptiles locos que salen en los periódicos y la televisión hablando de que aquí hay una dictadura. ¿De qué dictadura van a estar hablando? Si aquí hubiera una dictadura ¡no estarían hablando! Estaríamos como en la época de Somoza que no se podía hablar. Pero ¡aquí están los toritos! Escuchen reptiles, aquí están los toritos reunidos. "En aquellas sirenas iban ahogados los ayes de los asalariados industriales y de los campesinos; sirenas de incertidumbres harapientas, de hombres seculares y silenciosos. En aquel reptal febril, sólo las sirenas opresoras lanzaban sus aullidos. Era la mañana gloriosa de nuestro Octubre insurgente. Yo pensaba en los toritos, porque escuchaba el traqueteo mortal de sus cascos vengadores y los mugidos recios de sus bocas de acero. Era un puñito de toritos, casi nadie, ¡pero casi todos, por su valor heroico! Las serpientes tan feroces con el pueblo, pegaban sus rostros a la tierra cuando oían los rugidos de los nuestros; morían serpientes a racimos; miraban el combate de largo, Somoza, diputados, senadores, estrellados del imperio..." ¡Igualito a los 52 del PLC, del MRS y del ALN, que están tocando tambores de guerra ante un pueblo en Paz! Fíjense bien: "...diputados, senadores, estrellados del imperio, dictadores de otros sitios, que los zancudos internos, que mordían al pueblo como las culebras, pero no a las claras, ellos chupaban la sangre con aguijones somníferos al amparo del terror de los reptiles. Más allí, cortándoles el camino, las manaditas ardientes de los toritos del pueblo, ¡qué serenos los toritos! ¡qué valientes! ¡qué miedosos los reptiles! Los toritos rodeados de culebras, no daban un paso atrás. Yo hubiese parado el rugir de la tierra, hubiera detenido el sol y hubiera llevado al mundo entero a contemplar el increíble espectáculo. ¿Te imaginás? Tiemblo de emoción al recordar esa gesta, aquél puño de toritos jóvenes, eran y son mis hermanos, mis amigos, carne de mi carne; sus ardores son los míos y su valor también, y también su dolor y su muerte. Esos toritos eran, son y serán por siempre, lo más puro de la Revolución mundial, miembros preclaros del Frente Sandinista de Liberación Nacional." ¡Qué verso más lindo el de Gaspar! Estas son las canciones que tenemos que levantar ahora en toda Nicaragua, en el campo, en las comarcas, los caseríos, los municipios, en la Costa del Caribe ¡en toda Nicaragua! Esos toritos eran, son y serán por siempre lo más puro de la Revolución mundial, miembros preclaros del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Este otro poema dedicado a Masaya, a los monimboseños, a ese pueblo heroico y valiente de Masaya: "Guerrillero de Masaya, guerrillero del Frente, despertaron a Masaya los colores de la muerte, ensangrentados geranios, amapolas y claveles. Guerrillero de Masaya, guerrillero del Frente verde y rojos, como anturios los miró toda la gente; verdes como la esperanza, rojos como lava ardiente. Guerrilleros de Masaya, guerrilleros del Frente." Fíjense cómo le canta a esa gesta heroica cuando estaban combatiendo nuestros hermanos en la Ofensiva de Octubre. En este otro poema, dice Gaspar, En la Recepción 5, le llama él: "Desarraigaré mi vida de la guerra de guerrillas...?" Está diciendo no, ¡no puedo! Y voy a concluir con este poema que él titula Personajes, donde dice: "Escribí versos viajeros, brotes de rojo violento en mi corazón guerrero, pero siento que mi alma busca colores serenos..." ¡como lo queremos todos los nicaragüenses! "... Ya me cansa el rojo diario de mi túnica; ya me pesa en la cabeza el gorro frío con la escarapela roja; al pasar mi figura entre los hombres, miran mis colores y se asustan de verlos, uniformes, constantes y seguros, hirientes a sus blandos ojos, porque los saben auténticos. Yo sé que causo miedo y el miedo de los demás, me va separando de ellos y me hacen vulnerable como un Sigfrido moderno..." ya cuando él va tomando la decisión de incorporarse a las filas guerrilleras del Frente Sandinista de Liberación Nacional. "...Este miedo en los demás, me rodea de misterio..." porque él sentía el temor en la gente oprimida por la dictadura de Somoza. "Este miedo en los demás, me rodea de misterio y de aureolas como armaduras de hierro..." es decir, me da fortaleza. "Aureolas que nadie se atreve a vestirse porque son como luceros, aureolas que no temen el futuro de los hombres, aureolas del que no vive en su tiempo; aureolas del que fabrica el destino sin importarle su precio; aureolas despegadas de la vida, de la mujer, del dinero; aureolas que no se casan con nadie. Las posibles auroras que sólo produce el cielo, pero siento que mi alma busca colores serenos." Las auroras, el ALBA, Gaspar; el ALBA de Oro que decía Rubén, está ya en Nicaragua, está en América Latina y el Caribe. El ALBA con la lucha heroica del pueblo cubano, ese pueblo extraordinario, generoso, al cual le tenemos una gran gratitud; ese pueblo que ha continuado dándole becas a los muchachos y muchachas de Nicaragua, que con gran esfuerzo van a la escuela, logran bachillerarse; que son de familias humildes, pobres y que nunca podrían estudiar en una universidad en Nicaragua, ¡mucho menos la carrera de Medicina, que es tan cara! Están miles de muchachos y muchachas nicaragüenses en la Cuba heroica; miles de miles de hermanos latinoamericanos en la Cuba heroica, becados, sin pagar un centavo y además, hasta les entregan semana a semana, para que vayan a pasear un poco, ¡con una generosidad extraordinaria! Por eso decimos, gracias hermano pueblo cubano; gracias Fidel que estás aquí con nosotros ¡siempre estás aquí, con nosotros! En este 29 Aniversario de Gaspar, nos sentimos contentos, seguros, que este pueblo, los campesinos, la juventud, la mujeres, los hombres, todavía se están llenando, nos estamos llenando todos de Gaspar. Estamos comprometidos con el ejemplo de Gaspar y, con esa fortaleza espiritual que nos da Dios a los humanos; con esa fortaleza espiritual que nos da Cristo; con ese ejemplo y esa fortaleza moral que nos da Gaspar, digamos con Sandino: Yo quiero ¡Patria Libre o Morir! Y digamos con el Che: ¡Hasta la victoria, siempre! Y digamos con Samora Machel, aquél hermano de Mozambique, de África, que estuvo aquí en Nicaragua: ¡La lucha continúa, la victoria es cierta! ¡Que viva Gaspar García Laviana! ¡Que viva Tola! ¡Que viva Nicaragua bendita y siempre libre!

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