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Palo de Mayo: la fiesta del Caribe en Nicaragua

Managua. PL. | 3 de Septiembre de 2017 a las 11:32
Palo de Mayo: la fiesta del Caribe en Nicaragua

Como el alegre carnaval de Barranquilla, en Colombia, o la ardiente Fiesta del Fuego en Santiago de Cuba, cada año el Caribe vive también su fiesta en Nicaragua con la celebración del Palo de Mayo.

Considerada la tradición que mejor guarda el folclor costeño en la nación centroamericana, se desarrolla invariablemente -como su nombre lo indica- durante el quinto mes del año en la ciudad de Bluefields.

Y hasta allí hay que ir para descubrir que en Nicaragua existe otra Nicaragua, donde el cinturón volcánico del Pacífico cede su espacio a la selva atlántica, y las facciones del indio misquito se mezclan con las del blanco y con las del negro, mientras las frases del idioma español son teñidas por la sonoridad del dialecto creole emanado del inglés.

Justo entonces, cuando el aroma a lluvia y la fragancia de las flores saturan el aire, el ambiente en ese antiguo poblado pesquero se inunda de ritmos contagiosos y coloridas comparsas que plasman con movimientos sensuales las danzas afrocaribeñas como la punta, la zumba, la guanara y el gulye. Y hacen que Bluefields se convierta en una gigante verbena.

De acuerdo al historiador Donovan Brautigam, nadie sabe a ciencia cierta cuándo el Palo de Mayo llegó a la costa Caribe, pero sí que formaba parte de sus costumbres ya antes de 1850. Asimismo, tampoco existe duda de que la tradición provino de Inglaterra, donde era una fiesta rural que saludaba el advenimiento de la primavera hasta que la persecución religiosa motivó su desaparición en los primeros años del siglo XIX.

El Palo de Mayo que los piratas, comerciantes y colonos ingleses les mostraron a los habitantes de la Mosquitia era una celebración en la cual el primer día del mes los jóvenes salían al campo a cortar flores por la mañana. Y cortaban también un árbol, que luego decoraban con las flores recogidas, todo tipo de frutas y cintas de colores.

Hacerlo así no era ocioso, pues en la tarde todos se reunían alrededor de él para practicar juegos que incluían bailes de la época y canciones como 'London Bridge is falling down' o 'There's a brown girl in the ring'. Otro de los pasatiempos por aquel entonces era lo que hoy se conoce como el 'juego de la prenda', consistente en buscar un anillo escondido entre las manos de un círculo de personas.

Sin embargo, con el paso del tiempo todos esos juegos, músicas, bailes y canciones originales comenzaron a ser modificados por los nativos, muchas veces influenciados por los migrantes de Belice, Jamaica y las islas Caimán.

De ese modo no tardaron en añadirse a los festejos canciones como 'Donkey wan Wata', originaria de Jamaica, o 'Mayaya las im key' y 'Sin saiman sin mai love', las cuales surgieron en Bluefields.

Entre los cambios más significativos, además, los costeños comenzaron a crearle letras a los ritmos tradicionales y a popularizarlas, con lo que se erigieron en canciones testimoniales o de denuncia contra 'los abusos, vicios e hipocresía' de la época, según afirma el investigador Hugo Sujo.

Uno de los ejemplos más conocidos es 'Lanch ton ova' (Se volteó la lancha), compuesta sobre el hundimiento de una lancha bananera, por el cual los trabajadores enfrentaron dificultades para obtener su salario.

Curiosamente, amén de alguna que otra prohibición por parte de las autoridades eclesiásticas que consideraban sus bailes 'demasiado atrevidos', la celebración el Palo de Mayo tuvo una época difícil en los años 60 y 70 del siglo anterior, cuando vio su esencia afectada por un viso netamente comercial.

Ya no solo no importaba el mes del año, el árbol o su significado, sino que comenzó a bailarse en bares, clubes nocturnos y lugares cerrados, con el único objetivo de vender bebidas a los clientes.

Esa situación, no obstante, cambió con el triunfo revolucionario de 1979, el cual generó un esfuerzo considerable para rescatar su tradición, revitalizarla y devolverle su sentido de fiesta popular.

Desde las Casas de Cultura financiadas por el gobierno y con la participación de los barrios y comunidades se estableció su celebración como una festividad multiétnica durante todo el mes de mayo, para la promoción de los valores culturales de los pueblos autóctonos.

Así perdura hoy en diferentes zonas de Nicaragua, pero sobre todo en Bluefields, donde al cierre de mayo la fiesta concluye con un baile-desfile a lo largo de las calles entre el norte y el sur de la ciudad.

Se trata de un baile que requiere la participación de todos los participantes en el festival, quienes a medida que van recorriendo Bluefields se van quedando en las diferentes secciones o barrios donde viven, sin que por ello pare la música o cese la celebración.

Durante el desfile, las personas van pasando debajo de un arco hecho por los brazos de la comparsa y cuando una pareja pasa se coloca adelante para que el arco avance al ritmo de los instrumentos de percusión y el clamor que canta:

Pass anda

Gial an buay de

Pass anda

Pass pass pass anda

Gial an buay de pass anda

Beholden gial

Pass anda

Old Bank gial

Pass anda

Cotton Tri gial

Pass anda

Pass pass pass anda...

Todo mientras en el aire eleva el aroma a lluvia, y la fragancia de las flores y de las frutas maduras, junto a la sensualidad de la música y la danza que emanan de esta fiesta caribeña.

 


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